Héctor Manuel Popoca Boone.
¿Quiénes son los autores
intelectuales y materiales del artero asesinato de Marco Antonio Suastegui
Muñoz? El pueblo está esperando una pronta respuesta de las autoridades.
El domingo pasado, el partido
Morena-Guerrero efectuó una sesión frustrada de su Consejo Estatal, que, entre
otros puntos a tratar a puerta cerrada, estaba uno que fue incluido a último
momento en la agenda y que era la remoción de su presidente del Comité
Ejecutivo en el estado, Jacinto González Varona.
Supuestamente, la presidenta del Consejo
Estatal, Elsa Valencia Guzmán, mediante boletín informaba a las 6 de la tarde
de tal destitución que fue por unanimidad de los consejeros participantes. Por
otro lado, Jacinto González V.; también alrededor de esa hora, la desmentía (El
Sur. 19/05/2025). Sea verdad, retractación, o falsedad lo sucedido, fue evidente
el profundo divisionismo existente y exhibido al interior de Morena-Guerrero.
El desgaste acelerado de Morena-Guerrero
estando ya en el poder estatal, se veía venir; pero no tan rápido, ni en forma
tan estruendosa. Su otrora aparente, monolítica y hegemónica presencia, en la
vida política de Guerrero quedo vapuleada. Desde el inicio de su actuar como
partido político en estas tierras del sur, sus fundadores empezaron con el “pie
chueco”; es decir, a agruparse en dos primeras “tribus políticas” (prácticas
heredadas del PRD) para luego formar otras más, de diferente peso específico.
De las dos primeras, una la comandaba el bisoño,
corrupto e inepto, Amílcar Sandoval Ballesteros; y la otra, el profesor
normalista de la vieja guardia de la izquierda guerrerense, César Núñez Ramos. Posterior
a esas tribus políticas morenistas sureñas, otras tomaron presencia para apoyar
a AMLO en su segunda campaña presidencial y, poco después, para contender por
la gubernatura de Guerrero. Destacó la de Félix Salgado Macedonio por su
amistad con AMLO. Entre los grupos empezó la puja y la disputa; debilitándose
mutuamente. A la fecha son alrededor de ocho agrupamientos los que integran y
desintegran la confederación partidista morenista.
Como a AMLO lo único que le interesaba de
Guerrero eran los votos electorales y no el verdadero progreso de los
guerrerenses, optó ya siendo presidente por usar “su dedo flamígero” (práctica heredada
del PRI) a favor de Félix Salgado Macedonio, poseedor del mayor carisma
populachero, que no capacidad para gobernar.
Una excesiva sanción del INE a Félix obstruyó
su registro como candidato al gobierno por Morena, entonces le sugiere al “dedo
todopoderoso” que se incline a favor de su hija, que estaba preparada, como
ninguna otra, para el “bel canto”, en forma leal e incondicional. Fue
así como gana las elecciones, Evelyn Salgado, y conquista el poder ejecutivo
estatal, llevada “en vilo” por su “papá incómodo” y AMLO, al son del balar
laudatorio de los futuros “borregos en cristalería”.
Memorables son algunos de los eventos desastrosos
del actual gobierno estatal bicéfalo. Como lo fue la designación de un
desastroso gabinete de trabajo gubernamental mediante “una tómbola” que
premiaba lealtades más no capacidades. La nunca entrega de 800 tractores
agrícolas para los hombres y mujeres del campo. La jamás lograda seguridad
pública para la población. El colapso total de los sistemas de salud y
educación pública.
La deshonestidad, como estilo para
gobernar, hacer política y engrosar los bolsillos personales; ejemplificado al
solapar la corrupta demolición de la biblioteca pública del Congreso del Estado
(acto aberrante del exgobernador Héctor Astudillo). La permisividad de tiempo a
los involucrados, en el blanqueo de cuentas y del grave déficit público
financiero heredado y continuado.
La clara omisión y/o complicidad en la casi
nula persecución de la delincuencia; ampliando de facto el gran manto de
impunidad en toda clase de irresponsabilidades y la inacción ante el cúmulo de
los homicidios dolosos, desapariciones forzadas, etc. etc. Todas esas son huellas
imborrables de una extremada podrida clase política estatal de variada
coloratura que usufructúa el poder con hipocresía, farsa y cinismo descarado.
Guerrero ya no da para más hampones,
consumados y emergentes. Los ciudadanos hemos perdido patrimonio, libertad, alegría,
hemos enmudecido y bajado la vista, acostumbrándonos a nuestra invalidez,
impotencia y pasividad servil. Morena-Guerrero no cumplió con las expectativas de
desempeño. El poder multiplica y también divide. Es y seguirá siendo a corto
plazo una chinche de perrito feliz, para el infortunio del pueblo guerrerense.
¿Habrá, alguna vez, amplias avenidas,
calles pulcras y caminos seguros por donde nuestros hijos puedan caminar, con
paz, tranquilidad y optimismo de vida? A mi edad, empiezo a dudar; pero aún conservo
la capacidad de emocionarme y juntarme con los buenos ¡para actuar!
(Continuara)
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