Héctor Manuel Popoca Boone.
¿Quiénes son los autores
intelectuales y materiales del artero asesinato de Marco Antonio Suastegui
Muñoz? El pueblo está esperando una pronta respuesta de las autoridades.
A la memoria de Víctor H.
Wences Martínez: buen amigo y ejemplar libertario de la información y la libre
expresión pública.
Al inicio de su segundo año como gobernador de
Guerrero, René Juárez Cisneros, me invitó a desayunar sin mayores comensales.
Ya en la mesa, fue directo y al grano en su dialogo: me propuso que me hiciera
cargo de la Secretaria de Desarrollo Rural (SDR), en virtud de que no estaba
satisfecho con los magros resultados obtenidos en el primer año de su mandato
estatal.
Ambos sabíamos que la SDR operaba a la deriva. En su
interior, prevalecía una descoordinación absoluta entre las Direcciones
Generales y los departamentos operativos; de tal suerte que funcionaban como
feudos de sus respectivas áreas; cuidando únicamente de rendirle cuentas
directas al Gobernador y no al titular de la dependencia. El gobierno federal,
por su parte, tenía poca confianza para transferirnos mayores presupuestos y
programas para el agro, por la triste fama de corrupción e ineptitud que cargaban
los gobiernos de Guerrero que, además, poco hacíamos en la gestión de recursos
y proyectos adicionales.
Por su parte los campesinos mostraban su irritación y molestia
por la desatención gubernamental y la falta de presupuesto y crédito (existía
la “cultura del no pago bancario”) para apoyar los cultivos, la ganadería y la pesca
rivereña. Los pocos apoyos gubernamentales que lograban obtener eran a través
de movilizaciones, plantones, toma de oficinas gubernamentales y carreteras. De
otra manera no eran escuchados ni atendidos.
Al compartir ese panorama nada halagador le dije al
Gobernador que asumiría el reto de “bailar con una de las menos agraciadas en
materia de presupuesto”; pidiéndole su apoyo en tres aspectos: 1. Que me dejara
nombrar directamente al personal que estaría bajo mi mando y no admitir
recomendados de ningún político a efecto de que yo pudiera formar un buen
equipo de trabajo. 2. No tener interferencia de otros miembros del gabinete
estatal que buscaran clientela electoral con los programas agropecuarios. 3.- Poner
preferentemente los programas al servicio de los productores rurales más
necesitados, sin privilegios o discriminaciones de ningún tipo. 4. A los
presidentes municipales que aceptaran trabajar juntamente con la SEDER, se les
pediría honestidad, eficiencia y responsabilidad.
De mi parte, me comprometía a abstenerme de participar
en la vida partidaria del estado mientras tuviera esa responsabilidad y lo
mismo les pediría a mis colaboradores quienes fueron personas destacadas por su
capacidad técnica, compromiso social, laboriosidad, transparencia y honestidad.
El ejemplo correría con mi propio quehacer público personal.
Le pedí una comunicación directa con él, sin
intermediarios, cuantas veces fuera necesario, para rendirle cuentas y
resultados o consultarle su parecer sobre alguna problemática rural, sin dejarnos
llevar por chismes o rumores interesados o mal intencionados, sobre mi comportamiento
y decisiones; ya que me caracterizaba ser impulsivo por mi aversión al
caciquismo rural.
Como respuesta, René Juárez, me sonrió diciéndome que
aceptaba los requerimientos solicitados para trabajar con tal de que dejáramos
buena huella de nuestro proceder en el sector rural. Él cumplió con su palabra de
permitirme trabajar a mi manera; otorgándome su total apoyo. Así imprimimos un
nuevo impulso productivo al campo, no a base de dádivas sino de programas
integrados, (sistemas-productos) que abarcaban las fases de la producción,
transformación y comercialización, por parte de los propios productores;
otorgándoles un nuevo trato sin caer en el clientelismo electoral y estableciendo
nuevas maneras de organizarse (Consejos Estatales por producto) para que la
labor productiva y la coordinación con las instituciones oficiales del sector
fueran más redituables.
Con trabajo y resultados, también nos ganamos la
confianza del gobierno federal, en especial del ya finado secretario federal
del ramo, Javier Usabiaga, que nos avitualló de presupuestos adicionales aprobándonos
los proyectos que le proponíamos llevar a cabo en forma conjunta para
fortalecer el campo de Guerrero.
PD1. Felicito a la presidenta de la República, Claudia
Sheinbaum, por los compromisos públicos de obras y acciones de gran impacto que
realizará para la total reactivación de Acapulco y otros centros turísticos de
la Costa Grande. Estaremos pendientes de su desarrollo. Con seguridad pública,
habrá inversión y empleo.
PD2. Hace un año y 6 meses expresé públicamente que si
uno acudía al Hospital del ISSSTE-Chilpancingo (El Sur/28/julio/2024) había
muchas probabilidades de salir muerto. El desarrollo de los padecimientos, a
veces, es mucho más acelerado que los protocolos establecidos. Para eso se
establecieron las áreas de urgencias y terapías intensivas para obviarlos, por
sentido común. La deshumanización en la atención médica masiva en el marco de
la corrupción, normas kafkianas, falta de medicamentos y equipamiento,
suficientes y adecuados, ya es una realidad normalizada en nuestro sistema de
salud pública.
porelrescate@outlook.com