Héctor Manuel
Popoca Boone.
Precisemos que
desobediencia no es igual que resistencia civil. La primera significa el no
acatar y montar en rebeldía por parte de la ciudadanía ante una ley o norma
emanada de una autoridad. El significado de la segunda es de contención a la posible
consecución de una injusticia, arbitrariedad o atropello de las instituciones a
la colectividad mayoritaria gobernada.
La
desobediencia civil a la autoridad presidencial electa de la república puede
derivar en connato de ilegalidad social, aún cuando el gobierno haya surgido de
la ilegitimidad. La ilegalidad social da pie al quebranto de las reglas de la
convivencia ciudadana en la paz y en el respeto social; dando paso a una
espiral de inseguridad y posible violencia, tanto individual o social.
Si la ley es
injusta procede cambiarla más no desobedecerla aún cuando pudiera ser un uso y
costumbre arraigado socialmente. También la desobediencia da pretexto fácil a
la represión social porque en este país impera la impunidad; y convencido estoy
que más se pierde de lo que se gana en una vorágine de ilegalidades.
Sabemos bien
que con el PRI continuarán los poderosos del dinero y de la política conservadora
con sus egoístas intereses para empoderarse aún más de lo que ya están. No
soltaron las riendas del poder para seguir gobernando a la mayoría de la
población domesticadamente, dándoles pan y circo a pesar de hacerlo en forma
menguada y en un clima de violencia de la delincuencia común y de la organizada.
En cambio, la
resistencia civil se concibe como la construcción de diques y valladares para
inhibir actos que persigan afectar a la mayoría de la población de posibles
injusticias, atropellos, autoritarismos o del saqueo de las riquezas naturales
pertenecientes a las comunidades y a la nación.
Es la
resistencia civil la que se debe implementar ante las renovadas políticas
públicas priistas que pudieran lesionar el patrimonio de la mayoría de los
mexicanos. Es una opción explícita, pública y activa, consciente y deliberada,
en el marco de una legalidad que también, gracias a esa resistencia, puede
modificarse en sus alcances de protección colectiva.
La resistencia
civil no implica desmovilizarse; todo lo contrario, su fuerza radica en hacerlo
colectivamente sin afectar los derechos de nuestros semejantes y en el marco de
la legalidad.
Es válido
movilizarse para la toma de consciencia de la concentración de la riqueza
nacional en unas cuantas manos, de los faltantes en educación, en salud, en
oportunidades para los jóvenes o por el desempleo crónico. A la manipulación
social por parte de los corporativos televisivos, etc.
La resistencia
civil empezará en el momento que traten de llevar a cabo las principales
reformas estructurales que afectarán lo laboral, fiscal, el sector energético,
entre otras. Del contenido y de sus propósitos últimos será el grado de rechazo
o aceptación popular de las mismas.
Ejemplo de
resistencia civil pacífica fue la realizada cuando Felipe Calderón pretendía
privatizar PEMEX la que se impidió al mostrar el repudio de una buena parte de
la población. O las que han estado realizando los pueblos indígenas y algunas
organizaciones sociales para hacer respetar sus derechos humanos e impedir el
saqueo de sus recursos naturales. O las que dieron origen a la política
comunitaria para contener la delincuencia en las comunidades de los pueblos
originarios.
La resistencia
civil es gobernar desde abajo, desde los desprotegidos ante los posibles
excesos de los de arriba, los poderosos. Con creatividad y emoción social.
Sumando y no inhibiendo la participación de mucha gente. Más que desobediencia
pugnemos por la resistencia civil, atrayente, propositiva y asertiva.
PD. Por
si hubiera alguna duda, la ley estatal electoral establece explícitamente que
quienes obtengan las primeras siete mejores calificaciones integrarán el órgano
electoral como consejeros electorales propietarios; mientras que las siguientes
siete serán suplentes de aquellos; lo anterior a fin de dar transparencia a la
designación, teniendo el Congreso una función validadora del proceso de
selección y designación de consejeros.
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