Héctor Manuel Popoca Boone.
Los del gobierno estatal, en un
ejercicio de seria autocrítica, debemos reconocer vicios en la forma de
gobernar que hemos practicado a lo largo de dos años, y como ya lo ha
manifestado el gobernador Ángel Aguirre Rivero, perentorio es cavilar sobre los
errores cometidos como lo son: nepotismo, simulación, derroche de dádivas, maiceo y corrupción.
Pero la opinión pública también debe
reconocer la herencia de graves problemas y extravíos que se gestaron años
atrás por indolencia, inoperancia, complicidad y corrupción de gobernantes y políticos;
estallándonos al unísono en estos tiempos: inseguridad pública, implosión y
desparrame de la delincuencia de todo tipo, expansión de la pobreza, saqueo de
las arcas públicas, desatención en la salud y educación del pueblo,
incompetencia, desapego social y frivolidad gubernamental, entre otros.
Sigo preguntándome por qué los maestros
de la Ceteg emprendieron una lucha sin posibilidad de mayor logro al estar
ubicada en el tiempo, en el lugar y con los actores no adecuados. La inician
contra la reforma educativa federal después de que ha sido aprobada por el
Congreso de la Unión y por la mayoría de las diputaciones de las entidades
federativas en lo que se refiere a las
modificaciones a la Carta Magna en lo relacionado a la educación pública. Ahora
la lucha por ver reflejado algunos de sus legítimos y pertinentes intereses
debe de ser de carácter nacional, en la configuración de la ley federal
reglamentaria.
No obstante lo anterior, la Ceteg
pretendió una desmesura: someter y doblegar, a la par, al poder ejecutivo y
legislativo estatal a sus muy particulares designios. Bajo improcedente presión
debían los legisladores aprobar iniciativas de ley estatal no cabildeadas
previamente y sin mayor consulta con la mayoría del magisterio y la población
interesada en el tema.
Los diputados no debían modificarle ni
una coma o punto y en ese tenor los traían como la ropa intima de mis amigas
del oficio. De ahí los engaños y desistimientos para no caer en los terrenos de
la represión institucional. Se evitó en lo humanamente posible, derramamiento
de sangre.
Inadmisible fue el de impedir el libre
tránsito de ciudadanos en la estratégica vía vehicular Boulevard Vicente
Guerrero, convertida en manifestódromo. La Ceteg debe entender que cualquier
movimiento social que afecte a buena parte de la ciudadanía siempre causará
antipatía más que simpatía popular. Y cuando su accionar deriva en vandalismo
puro se agrega fuerte dosis de desencanto, rechazo y repudio de parte de la
ciudadanía.
En mi particular percepción, la
manifestación multitudinaria del 10 de abril en apoyo a la Ceteg fue que no
todos de los más de 70 mil ciudadan@s participantes, lo hacían por estar
completamente a favor de las causas de la lucha magisterial, ya que algunas de
ellas escondían privilegios vergonzantes, como son la venta de plazas y su
heredad como patrimonio vitalicio. El respaldo popular fue también por otras
motivaciones de irritación social para con el gobierno estatal.
Cualquier movimiento político-social no
es cosa de minimizar porque sus repercusiones en el tiempo deben los
gobernantes prever. La génesis puede ser un enojo social nimio, pero su tratamiento incorrecto, permitirá que vaya fortaleciéndose
al acumular múltiples causas de inconformidad colectiva y que largamente desatendidas
provocan creciente malestar social soterrado, cuyo desfogue se da en la primera
oportunidad dentro de cualquier evento de manifestación
pública de protesta.
PD1. ¡Fusílenlos y después dialogamos!
No manchen.
PD2. Tal parece que por el momento
seguiremos en la espiral creciente de las sin razones en donde el PRD, que es
el partido en el poder en Guerrero, pagará el costo político mayor en el 2015.
Al tiempo.
PD3. Llegado el momento, existen altas
probabilidades que la Corte Interamericana de los Derechos Humanos condene al
Estado Mexicano por las ejecuciones extrajudiciales cometidas en el Charco y de
estudiantes normalistas en Chilpancingo. De nueva cuenta, ¿qué necesidad de
exhibir internacionalmente a México como incompetente para mantener un
verdadero Estado de Derecho?
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