Héctor Manuel
Popoca Boone.
“Una sola
chispa puede incendiar toda la pradera” (Mao Tse-tung). Eso es lo que está
pasando en Guerrero y en el país, a medida que transcurre el tiempo (más de dos
meses) y no aparecen los 43 normalistas de Ayotzinapa. Se acrecienta la desesperación,
la ira, la impotencia y la incredulidad de padres y estudiantes.
Su causa
cuenta con una solidaridad mundial y nacional, popular, vasta y creciente.
Bajo la
premisa de que no habrá paz sin que antes haya justicia, no se frenará el reclamo social frente a un sistema
institucional gubernamental que ha mostrado suma lentitud para resolver el
caso. No quieren o no pueden hacerlo, diría el ex gobernador Zeferino
Torreblanca.
El Movimiento
Popular Guerrerense (MPG) rector y motor de la actual movilización social en
torno a la masacre de Iguala, promueve la formación de consejos municipales
populares que, según manifiestan, sustituirán al tercer orden de gobierno. Tecoanapa
es uno de los primeros donde el MPG ha procedido a constituir el Consejo
Municipal Popular que emergerá a su vez de la Asamblea Municipal Popular integrada
por representantes nombrados en respectivas asambleas de cada una de las
comunidades rurales y barrios urbanos.
Además de que
todavía no aparecen con vida los 43 normalistas, otros motivos son la gran
inseguridad pública provocada por la delincuencia organizada que lacera al
pueblo inicuamente mediante secuestros y robos a ciudadanos, extorciones a
maestros y profesionistas, cobro por derecho de piso a todo tipo de empresarios,
asesinatos y cadáveres mutilados descubiertos en fosas clandestinas o
localizados al aire libre, así como el incitar al narco-mercadeo y al sicariato
a los jóvenes.
Todo eso, en
complicidad con gobiernos municipales y contando con la ignominiosa omisión de
los otros dos órdenes de gobierno en regiones críticas del estado. (Ahora han
quedado bajo custodia directa del gobierno federal en materia de seguridad
pública 22 municipios de Guerrero).
Se pretende
que los Consejos municipales realicen lo que no se ha hecho de tiempo atrás:
gobernar para todos, en forma honesta, eficiente y democrática; brindando la tan
anhelada seguridad y paz pública. El MPG ya no confía en los partidos políticos
ni en los presidentes municipales, tampoco en los políticos que “en cada
trienio llegan a robar y a generar inseguridad.”
De la incumbencia
de los consejos municipales serán todos los asuntos políticos, económicos y
sociales de la comuna que estén dentro de la agenda del acontecer público. La
política partidaria será sustituida por
la política popular, afirman. En resumen, pretenden desplazar el actual sistema
de gobierno municipal prevaricador del erario público, por un “gobierno popular
que escuche a su gente y lleve el desarrollo a las comunidades.”
Al igual que
la policía comunitaria en aquel entonces, hoy empiezan a surgir los consejos
populares municipales, haciendo a un lado a los gobiernos legalmente
establecidos que no dejan de calificarlos de corruptos, fallidos y pútridos. Además
de Tecoanapa, ya instalaron, de facto,
asambleas y consejos municipales en Tlapa, Ayutla y Cuautepec. Pronto seguirán
otros, dicen.
Aún cuando son
querencias legítimas de auto gobernarse de cierta parte de la ciudadanía, es
realista reconocer que no podrán del todo sustituir o dejar a un lado lo que
legalmente está prescrito en la Constitución de la República sobre la estructuración
de los ayuntamientos (salvo aquellos donde sus pobladores sean mayoritariamente
indígenas). Lo cierto también es que estamos en la alborada de nuevas formas de
gobierno y de nuevas maneras de gobernar.
PD1. A ningún gobernante estatal o municipal de
Guerrero se le han fincado responsabilidades por haber saqueado el erario público.
¡Y vaya que algunos amasaron descomunales fortunas!
PD2. No fue la
toma de la Bastilla en Paris (1789) o el asalto al palacio de invierno en San
Petersburgo (1917), pero si fue un acto de mucho simbolismo y sensibilidad
política el abrir totalmente las puertas de Casa Guerrero para que entraran
libremente los del MPG. Bien por la Dra. Rosa Icela Ojeda Rivera.
h.popoca.b@gmail.com
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