Hector Manuel Popoca
Boone.
A
la memoria de Eloína López Cano, amiga y señorona de Acapulco.
Grupos de ciudadanos
guerrerenses, y otros en otras partes del país, continúan tomando las armas,
lenta pero inexorablemente. Lo hacen para proteger a sus familiares y el
patrimonio que tienen. Hemos llegado al punto que el pueblo toma la justicia
por su propia mano ante la incompetencia o de plano colusión corrupta de
autoridades institucionales con los delincuentes para seguir cometiendo libremente
sus fechorías. Como diría el periodista Ryszard Kapucinski (RK): Las
autodefensas de comunidad rural o de barrio urbano, “son el último cartucho y
cuando un pueblo decide echar mano de él es porque una larga experiencia le ha
enseñado que no le queda ninguna otra salida. Todos los demás intentos han
fracasado; han fallado los demás recursos.”
El hacerse justicia por
propio accionar ciudadano, es la bárbara señal del límite que tiene el hartazgo
popular ante la situación de indefensión frente a los malosos, que se refocilan
y enriquecen al sustraerle a la ciudadanía sus haberes materiales, la libertad
personal, la cohesión familiar, la libertad de tránsito o de expresión, así
como coartar la seguridad social ante el temor de ser secuestrado o
extorsionado, cuando no vilmente robado y asesinado. En cualquier parte y a
toda hora. También escribió RK: “Empieza a prevalecer un estado de agotamiento
general en la población y eso se da en un marco de agresividad contenida pero
exasperada.” “El poder ha perdido ya toda la confianza y tiene las manos
vacías; el pueblo ha perdido los restos de su paciencia y aprieta los puños.
Reina un clima de tensión y agobio, cada vez más insoportable. Empezamos a
dejarnos dominar por una psicosis de terror.”
Es vox populi y hecho sabido
que parte de la policía preventiva es delictiva y de proximidad peligrosa para
la ciudadanía. Ante su ineficacia, la probabilidad de los linchamientos
populares es alta y están a la vuelta de la esquina. Por más que gobernantes e
ineptos justicieros institucionales vociferen lo contrario o adviertan a los
ciudadanos no osar aplicar la justicia por su propia cuenta. Pero al no
proporcionar al pueblo respuestas reales y contundentes, concitan parálisis e
inmovilidad social; obturando la apertura de cauces no corruptos, a través de
los cuales gobierno y pueblo, en forma conjunta y coordinada, puedan abatir los
estragos de la delincuencia organizada.
No menos alarmante es que
las autoridades gubernamentales estén afectadas por el síndrome del mono
autista: simulan no escuchar, no ver, no prevenir y no actuar ante un delito o
un delincuente que puede ser capturado en flagrancia. Coraje da, ver ciudadanos
que tuvieron el valor de atrapar ladrones, asesinos y entregarlos a las
autoridades, para que éstas inmediatamente los dejen libres en forma rauda y
sin mayor sanción. Esa es la razón de la proclividad al linchamiento popular
que va en aumento. Y cuando ésta hace acto de presencia, surge la pregunta
¿Quién fue? Los habitantes exclaman al unísono: “Fuenteovejuna, señor. Todo el
pueblo, a una”
PD1. De confirmarse el
nepotismo, desviación de recursos y corrupción de la presidenta municipal de
Mártir de Cuilapam, que llegó al poder a través del Partido Movimiento
Ciudadano, considero que la Comisión de Justicia Intrapartidaria del MC debe expulsarla
(opinión personal) por contravenir gravemente principios éticos y valores
políticos, plasmados en los documentos básicos del partido.
PD2. El PRD cedió su
capacidad de gobernar, a cambio del aburguesamiento burocrático de sus
gobernantes y de sus jefes de corrientes políticas. Tiempo atrás, salían en las
fotos compartiendo festivamente licor fino y viandas suculentas con los
principales capitostes del PRI. La pura frivolidad, montada a horcajadas sobre
la espalda del pueblo.
PD3. El presidente
municipal de Acapulco, Evodio, debe pedir permiso e irse de Acapulco. La camisa
de fuerza interesada que aceptó ponerse, lo tiene totalmente inmovilizado;
mientras los acapulqueños siguen en el desasosiego, pero con un conformismo
vergonzante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario