Héctor Manuel Popoca Boone.
Es ingenuo pensar que los diversos partidos políticos que
contendrán en las elecciones del 2018 estén invernando a estas fechas. Los
diversos grupos políticos han comenzado sus tareas de proselitismo, bien sea
para fortalecerse ellos mismos, a sus suspirantes a cualquier candidatura y los
menos, para fortalecer sus partidos.
Los que detentan algún poder gubernamental han reforzado
sus tareas de clientelismo político orientando la mayor parte de los programas
y recursos institucionales hacia el beneficio de sus propios militantes o
simpatizantes, -aun cuando eso sea ilícito- discriminando a los demás
ciudadanos que también son derechosos de recibirlos.
De esa manera, titulares de las diversas instituciones de
fomento al desarrollo económico y social de los tres órdenes de gobierno,
rechazan o autorizan expedientes y folios con suma discrecionalidad e interés
político. Algunos partidos en el poder tienen operadores políticos incrustados
a tiempo completo en las principales dependencias que tienen y otorgan los mayores
apoyos federales, estatales y municipales.
Los dirigentes políticos están preocupados de las
repercusiones que tendrán en sus partidos políticos el buen o mal gobierno que
hagan los suyos, puesto que, en mayor o menor medida, reciben votos de castigo
ciudadano en repudio a un mal gobierno de acuerdo a la percepción social que
hoy se centra en torno a los cinco jinetes del apocalipsis que flagelan nuestro
país, a saber: violencia, delincuencia, corrupción, impunidad y pobreza.
Del PRI se desgranarán votos ciudadanos que otrora lo
apoyaron y que en el 2018 voltearan los ojos a otras opciones políticas por los
grandes y graves errores cometidos por sus gobernantes. Lo que haga de bueno o
malo un gobierno, su partido lo resentirá con un mayor o menor número de votos
en la siguiente contienda electoral.
Es cosa constatada que el PRI está perdiendo votos
aceleradamente a causa de los yerros que a la fecha ha cometido la presidencia
de la republica que tiene en él su génesis. Está el gran caso de corrupción e
impunidad mundialmente conocido como la “casa blanca” adquirida por los
consortes presidenciales, el alza a las tarifas de la gasolina, de la luz, del
agua (si es que la hay) o las modificaciones a los términos laborales de
contratación del magisterio nacional. Todo eso indica un fracaso a corto plazo
de las mal llamadas “reformas estructurales” que se hicieron a espaldas del
pueblo y con gran soborno político y económico a los legisladores que las
respaldaron, (destacadamente el PRD de los
chuchos).
No menos importante fue la posible colusión o al menos
conducta omisiva del Estado Mexicano en el también internacionalmente conocido
y repudiado caso de desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa,
así como otros actos connotados de represión y asesinato sumario supuestamente
perpetrados por las fuerzas del orden institucional federal.
Otras causales de voto de castigo que tendrá el PRI en 2015
residirán en la pobreza irreductible en la población, a causa de la falta de
empleos e inversión, de una economía estancada, de la depreciación del peso
frente al dólar, de la alta deuda pública y el alza en las tasas de interés
interbancarias, que son resultado de políticas económicas mal diseñadas y peor
aplicadas. (Continuará)
PD1. Sr. Secretario de Gobernación, Miguel A. Osorio
Chong, en mi calidad de ciudadano en vigila, informo a usted de la pésima e
insólita decisión del delegado federal de la Comisión Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas, ex colaborador suyo, Julio César Licona
Omaña, al dejar sin presupuesto alguno en este año a todo el municipio de
Alcozauca (tierra de Othón Salazar), en la región de la Montaña, aduciendo pretextos
estúpidos de un burócrata trasnochado que no sale de sus oficinas de
Chilpancingo más que para irse corriendo de viernes a martes al Estado de
Hidalgo de donde es oriundo. ¡Uf!
PD2. Convencido estoy que la flamante presidenta de la
Mesa Directiva del Congreso local, la diputada por Movimiento Ciudadano, Lic.
Magdalena Camacho Díaz, hará un desempeño profesional digno, decoroso y honesto
de la responsabilidad encomendada. Enhorabuena.
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