Héctor Manuel
Popoca Boone.
En el “comentódromo” semanal, expresamos unánimemente
que la elección presidencial del 2018 volverá a plantearse una disyuntiva
política que será un parteaguas en la historia de México, para el corto o el
mediano plazo.
La verdadera batalla electoral en el marco de una
democracia pervertida e inequitativa como la nuestra, la darán, por una parte,
la plutocracia que pugna por mantener el liberalismo social (Carlos Salinas de
Gortari y el PRI-PAN-PRD) y por la otra,los que desean sentar las bases,junto
con el pueblo,para una verdadera reconstrucción de los cimientos políticos,
económicos y sociales de nuestra vilipendiada y debilitada nación. (AMLO y
Morena).
Comprar o convencer, he ahí la opción para conquistar
el voto. Conveniencias o convicciones; esas serán las estrategias principales
que utilizarán respectivamente. Lo cierto es que AMLO condensa y representa a
la vez, hasta ahora, la aspiración de la transformación socialmente necesaria, por
las vías legales e institucionales, para volver al imperio de la legalidad, de
la justicia social, la gobernabilidad y la paz con auténtica soberanía
nacional.
También el candidato presidencial de Morena representa
el anhelo de muchos para rehabilitar un mercado económico socialmente justo y
no concentrador de la riqueza del país en unas cuantas manos. Donde exista una
mayor equidad comunitaria que impida el constante ensanchamiento de la
desigualdad social que incluye discriminación y exclusión.
Con nuestro voto decidiremos si mantenemos o cambiamos
nuestro hábitat social para que sea más digno y decoroso. Sustancialmente con
menos pobreza y miseria; disminuyéndola en todos los ámbitos de la vida
nacional. Estará en juego la viabilidad social que nuestro país tendrá en los
próximos lustros. El costo ha sido alto para mantener una reducida y
ensoberbecida casta social, con desmesurado poder político y económico. Dicha
carga ha recaído sobre las espaldas empobrecidas y ahora ensangrentadas del pueblo
mexicano. Poder gubernamental usufructuado por los plutócratas, desde hace más
de 40 años.
Entre sorbos de café, asentimos que, en las próximas elecciones
cruciales, se decidirá si seguimos concesionando al mejor postor -que
generalmente son corporaciones extranjeras- nuestros recursos naturales y
energéticos estratégicos, los cuales sirvieron para tener un crecimiento
económico sostenido y una estabilidad social sustentable,en las primeras cinco
décadas post revolucionarias del siglo pasado.
Los comentaristas dejamos varias preguntas al aire:
¿Seguiremos permitiendo que los gobernantes de México sigan incrementando la
descomunal e impagable deuda pública para cubrir los ingresos petroleros perdidos
por la quiebra económica intencionada de PEMEX?¿Habremos de tener un presidente
pusilánime para seguir siendo ofendidos y menospreciados por el vecino
presidente, Donald Trump? O estaremos dispuestos a levantar un férreo valladar,
con dignidad y orgullo patrio, ante sus dislocadas pretensiones
intervencionistas, gravosas para nuestra real independencia nacional.
¿Aceptaremos que siga imperando la corrupción y la
impunidad como estilo de vidaen las esferas políticas y socio-económicas?O, por
el contrario, lucharemos por rescatar la legalidad perdida,para salir de la
postración social a la que nos han subyugado las delincuencias y criminalidades
de todo tipo. Las de cuello blanco y/o de metralla, que han paralizado algunas
regiones del país, a base de infundir miedo generalizado, mediante prácticas
sangrientas deshumanizadas, en un contexto del horror permanente.
PD1. En Guerrero,los máximos exponentes de la
misoginia institucional son un maestro “incómodo” y un discípulo “sumiso”. Es
torpe contrapuntearse con el gobierno federal representado por la “Conavim” en materia de violencias contra la mujer.
PD2. En Acapulco, la policía municipal intentó llevar
a barandilla al conocido conductor de tv local, Miguel Ángel López Sotelo, por
depositar dos bolsitas de basura con un peso aprox. de 2 kg en total, en un
contenedor público ex-profeso. ¡Sálvese quién pueda!
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