Héctor Manuel Popoca Boone.
Si ha habido un gobierno
mexicano destacado por su servilismo con el gobierno de EU, en lo que va de
este siglo, es el del presidente, Enrique Peña Nieto (EPN). A cada ofensa
proveniente del patán de Donald Trump, responde EPN con mayor sumisión, echando
por la borda toda una historia patria de dignidad y soberanía nacional. Tiene
afectación de entreguismo frente a las reiteradas majaderías, humillaciones,
intervencionismos vilipendiosos (plenos de racismo) del gobernante anglosajón,
que a cada rato reitera que siempre nos va a contemplar como el indeseado patio
trasero de su Great America.
La abyección de ésta
diplomacia mexicana rastrera, no da para más. Primero fue la actitud pasiva,
dócil y de autismo, ante las invectivas del presidente de EUA hacia todo lo
mexicano y hacia nuestros hermanos indocumentados que trabajan allende las
fronteras del norte. Después lanzó su deplorable e insultante iniciativa
presidencial de construir el muro de la ignominia fronteriza, como copia
grotesca del desaparecido muro de Berlín. Con el agravante que dicha
determinación la publicitó a los cuatro vientos mundiales, justificándola por
la “necesidad” de parar la invasión silenciosa latinoamericana, “quita-empleos
de los blancos”.
Por si fuera poco, no
deja de exclamar que los mexicanos tendremos que pagar a guevo los costos de su edificación. La posición del gobierno
mexicano ante tamaña ofensa fue de estupor y pasmo, con nula reacción digna, para
luego asumir una tardía posición de rechazo disminuida. Más sin embargo, el
proyecto del muro de Trump avanza con presupuesto ya autorizado y contratos asignados.
No para ahí la cosa, poco
después, anuncia este émulo de Darth Vader,
su intención de modificar de raíz el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte, signado por Canadá, EU y México, en virtud que el saldo comercial de su
país con respecto a México es desfavorable. Lo que él quiere es un tratado, a
modo, para favorecer los intereses económicos de su país. Echa por la borda los
postulados básicos de la economía neoliberal plasmados en los “Consensos de
Washington”, los cuales, durante décadas, impuso EUA a la mayoría de los países
del mundo, a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, dando
como resultado a escala mundial una brutal desigualdad social y pobreza sin par.
Ahora, desde la Casa
Blanca en Washington, el presidente Trump se vuelve nacionalista y rechaza la
apertura de las fronteras (sin aranceles) en el comercio mundial. Defiende lo
que le conviene. Es decir, suprime los programas gubernamentales de protección
social, pero alienta la privatización de las empresas estratégicas de otros
países a favor de las grandes corporaciones transnacionales de EUA. Los
estudiantes dreamers mexicanos se
despertaron con tremenda pesadilla provocada por Trump: los deportarán.
A pesar de todo lo
anterior, EPN persiste en quedar bien y utiliza a Luís Videgaray como vulgar diplomático-sicario,
para que desde su cargo de canciller, vitupere a Venezuela en la OEA, tratando de
darle lecciones de democracia, cosa que no tenemos en nuestro país. Recordemos
el bochornoso proceso electoral del Estado de México. Esa lamentable posición
mexicana concitó el repudio de buena parte de los países de América Latina.
Además, EPN ordena que
expulsen del país al embajador de Corea del Norte, por violar acuerdos
establecidos por la ONU sobre la prohibición de lanzamientos de misiles, posibles
portadores de cabezas nucleares. Desacato similar también lo han realizado, en
el pasado, Israel, India, Pakistán e Irán, sin contar a los 5 más poderosos del
mundo, en donde México ni siquiera se inmutó.
PD. Hace más de tres
años, el presidente priista Enrique Peña Nieto ordenó realizar una
investigación sobre la responsabilidad por los daños ocurridos durante el
huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, en el municipio de Acapulco. El
objetivo era identificar a los responsables de autorizar obras en zonas
vulnerables a inundaciones o deslaves. A la fecha, no se ha dado a conocer los
resultados de dicha investigación, ni tampoco se ha emitido sanción alguna a
nadie. (Impunidad. S.A. de C.V.)
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