viernes, 5 de febrero de 2021

Si yo fuera Gobernador (2)

 Héctor Manuel Popoca Boone.

No creo necesario respaldar estadísticamente lo que muchos están sufriendo como el efecto colateral más grave de la pandemia: el deterioro de la economía popular, que queda desplomada abruptamente. Muy disminuidas están: la inversión, el empleo, la producción y comercialización de bienes y servicios, el ingreso de la micro y la pequeña empresa, generalmente familiar y el poder de compra de las familias; así como la drástica contracción del mercadeo de mercancías y servicios. A la asfixia respiratoria y vascular biológica que les provoca la pandemia, se le une la estrechez e inanición económica de miles de unidades productivas en Guerrero. En la economía, como en la salud, los primeros que sufrientes son los de siempre: los condenados a ser parias en su mismo terruño: los carentes de los bienes básicos de carácter material.

La economía sureña que vulnerada ya estaba, ahora lo está más. Al ser una economía muy dependiente de consumos y productos traídos de fuera a su territorio. Es una economía generadora, a su vez, de productos primarios sin mayor valor agregado; con menguados recursos naturales, depredados e históricamente saqueados (turísticos, hídricos, forestales, agrícolas, pesqueros, lacustres y mineros, fundamentalmente), por empresas y adinerados, locales, nacionales y extranjeros, con clara vocación extractivista, Eso ha desembocado en que tengamos una mono actividad económica: el turismo, en su forma de enclave como columna vertebral y epicentro económico. Eso, en el marco de una desigualdad social brutal y sempiterna, con muy bajo nivel de desarrollo humano, en cuanto nutrición, salud, educación e ingresos económicos de la mayoría de su población, rural y urbana. Esas son las causas por las que estamos a la puerta de una crisis económica, creciente y acentuada, que, a las claras, nos empieza a circundar en forma de espiral ascendente avasalladora. La precarización de la pobreza trae como consecuencia el incremento sustancial de la delincuencia de toda naturaleza acompañada de un egoísmo, individualismo y agandalle exacerbado.

A. - Si yo fuera gobernador pondría como primera prioridad no a los grandes negocios sino a los que menos tienen. Se impone fortalecer la economía social o popular desde ya; es decir, la economía de los de abajo, a la que pertenecen la mayoría de habitantes de estas tierras del Sur; enfocándonos a vigorizar los procesos económicos locales, donde la circulación del dinero, las mercancías y servicios se den principalmente dentro de y para la comunidad. En otras palabras, que la producción, el consumo y el ahorro no tengan un flujo de extracción de recursos, ahorro y trabajo, sino de retorno interno incrementado.

Con las dinámicas económicas de un nefasto por voraz capitalismo neoliberal, -para la gente pobre- los pocos o muchos excedentes económicos han sido canalizados fuera de los territorios locales y acumulados por unas cuantas manos de grandes empresas o corporaciones transnacionales y reinvertidos o consumidos fuera de Guerrero. Por lo que es imperioso que el gobierno estatal, por elemental solidaridad humana, apoye la economía social, en condiciones, donde ahora no se dan flujos monetarios internalizados para invertir, ni tampoco para comprar; mucho menos para ahorrar. Prácticamente no hay una economía con circuito de reproducción interno. De muchas décadas atrás es la pobreza imperante, la que ha caracterizado a Guerrero y ya rasga en hambruna en algunas regiones, sobre todo en las zonas indígenas de la Montaña, por lo que también necesitamos el diseño y puesta en operación de programas de acciones inmediatas de carácter regional:

B. – A las miles de familias en pobreza extrema obligados moralmente estamos a seguir otorgándoles transferencias directas de dinero (condicionado y supervisado), en la modalidad de subsidios directos al consumo familiar; tal cual fue la concepción original del programa federal exprofeso, que se les otorgaba directamente a las mujeres responsables de la familia, siempre y cuando constataran que sus hijos participaban formalmente en los ciclos escolares primarios, y la familia entera a consultas médicas periódicas y gratuitas, en los centros de salud gubernamental. Ese es un mecanismo ya probado exitosamente, para disminuir la pobreza extrema, claro está que se requiere que estén exentos totalmente de corrupción institucional y clientelismo electoral.

 

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