Héctor Manuel Popoca Boone.
Con desgarre en mi alma, recuerdo que conocí al joven René Juárez Cisneros durante
el gobierno del Ing. Rubén Figueroa Figueroa (1978), cuando tenía yo un año de
haber llegado por primera vez a trabajar a Guerrero, junto con el Ing. Jesús
Velarde García (él como delegado Federal y yo como jefe de la unidad de
Programación y Proyectos), en la acabada de establecer delegación federal de la
extinta Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP), cuyo secretario era Carlos
Tello Macías.
Tanto Velarde García como yo no éramos guerrerenses de nacimiento (él era
de Sonora; yo de la CDMX). La política del secretario de la SPP era no nombrar
como delegados federales en las entidades de la república a profesionistas
oriundos de las mismas; con la finalidad de que no se distrajeran de sus
responsabilidades técnicas y no usaran de trampolín político a la delegación
federal, a los programas y al presupuesto público federal que operaban.
Cierto día, después de haber tomado un curso sobre Formulación y Evaluación
de Proyectos Productivos a nivel local, hicieron acto de presencia en mi
oficina dos jóvenes, René Juárez Cisneros y Abraham Manrique Abarca, pasantes
de economía, deseosos de incorporarse en forma definitiva a la SPP-Guerrero,
por el buen nivel técnico que le imprimíamos a nuestro desempeño laboral. “¿En
dónde estudiaron ustedes la carrera?” fue la primera pregunta que les hice. Me
contestaron que en Escuela de economía de la Universidad Autónoma de Guerrero,
entonces de reciente creación. “Ah, entonces apenas saben leer y escribir sobre
temas económicos”, les exclamé sarcásticamente; llenándolos de estupor y
asombro a la vez, sin saber qué responderme. “Pero no se agüiten, les dije. No
quiero frustrarlos con una negativa, …tan rápido. Les propongo un trato.”
El pacto era que participarían en un curso intensivo sobre Programación de
Inversiones y Evaluación de Proyectos, que el extinto Centro Nacional de
Capacitación para el Desarrollo (CECADE) lo impartiría en la Ciudad de Toluca,
Edo. de México; con una duración de seis meses y con asistencia de tiempo
completo. La SPP-Guerrero, les dije, sufragaría los viáticos para su viaje y
estancia en aquella ciudad. Les advertí que de terminar el curso y obtener una
calificación final menor a 8.5 ya no sería necesario que se presentaran conmigo
otra vez; tan sólo le reconocieran a la SPP la oportunidad brindada para
consolidar sus conocimientos en la materia. De obtener una calificación
superior, entonces podríamos entrevistarnos para analizar su incorporación laboral
en el área de Promoción de Proyectos que estaba a cargo del buen amigo Lic.
Mario Montalvo Saldívar.
Pasados los seis meses que duró el curso, se apersonaron en mi oficina muy
orondos y con sus rostros henchidos de gran satisfacción, para informarme que
no desertaron del curso; exhibiéndome su constancia de asistencia y sus
calificaciones respectivas que, en ambos casos, eran superiores a nueve. René,
con el sano atrevimiento que le caracterizaba, me señalaba un lugar del cuarto
piso del palacio de gobierno estatal ubicado en el zócalo de Chilpancingo, donde
deseaba tener su escritorio de analista. ¡Momento, mi estimado amigo! Le
espeté. Yo voy a cumplir mi palabra; pero su residencia de trabajo en los
próximos seis meses será la ciudad de Tlapa, en la región de la Montaña. Los
jóvenes pasantes volvieron a quedar estupefactos.
El propósito de mandarlos a la Montaña durante ese tiempo, era para que analizaran
y evaluaran el potencial de la región, para iniciar un programa de desarrollo
apícola en los municipios y comunidades donde fuera factible. Trabajarían con
el personal técnico de la residencia regional del Instituto Nacional
Indigenista en la elaboración de los proyectos de viabilidad por comunidad
seleccionada. Sobra decir que realizaron con buen desempeño técnico su
cometido, por lo que al medio año se integraron plenamente a trabajar con
nosotros en Chilpancingo, donde nos ayudaron participando en el Plan Estatal de
Desarrollo que se elaboró en 1979 y en la atención de ocho microrregiones donde
operaba el otrora Programa de Inversiones para el Desarrollo Rural (PIDER).
Al finalizar el mandato gubernamental del Ing. Figueroa Figueroa, yo me trasladé
a trabajar a Cuernavaca, Edo. de Morelos, a la coordinación estatal del Sistema
Alimentario Mexicano. No fue sino después de un año que retorné a Chilpancingo,
a raíz de una invitación a una posada navideña de la SPP-Guerrero, en la que
estaba también como invitado especial el Lic. José Luís Mosqueda Nogueda a la
sazón, secretario de Planeación y Presupuesto (SEPLAP), en el gobierno de Don
Alejandro Cervantes Delgado (ACD). En ese festejo platiqué extensamente con el
secretario Mosqueda sobre los problemas regionales que enfrentaba Guerrero. Finalizado
el convivio, me invitó a regresar a Guerrero e incorporarme a su equipo de
trabajo, como Director General de Programación, para lo cual -me comentó- ya
contaba con la venia del gobernador. Acepté.
A la par, el secretario estatal José Luís Mosqueda aceptó mi propuesta para
que René Juárez nos auxiliara como coordinador operativo del Comité de
Planeación para el Desarrollo de Guerrero (COPLADEG). Poco después, y a raíz de
que Mosqueda fuera designado candidato del PRI a la Presidencia Municipal de
José Azueta (Ixtapa-Zihuatanejo), ACD me designa encargado de despacho y luego
titular de la SEPLAP y Coordinador General del COPLADEG. Así volvimos a formar
una buena dupla de trabajo con René, en torno al tema del desarrollo
socioeconómico de las regiones de Guerrero.
A principios del último año de gobierno de ACD, tuve un quebranto de salud,
por lo que el gobernador nombró a René como encargado de despacho de ambas unidades
institucionales que estaban bajo mi responsabilidad. Recuperada que fue mi
salud, retorné a la titularidad para preparar la entrega-recepción formal de la
SEPLAP y el COPLADEG, al gobierno entrante de José Francisco Ruiz Massieu,
quien designó a René Juárez Cisneros como titular de la SEPLAP y al Arq. Ángel Pérez
Palacios como Coordinador General del COPLADEG. (Continuare estas remembranzas,
si la pandemia ingobernable nos lo permite).
porelrescate@outlook.com
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