Héctor Manuel Popoca Boone.
¿Alguien ha visto a
Vicente I. Suástegui Muñoz?
Preámbulo.
- Tengamos en claro que, en estricto sentido, no hay deudas institucionales;
sino responsables -con nombre y apellido- a cargo de instancias públicas que, a
nombre de las mismas, obtienen préstamos o retienen dineros destinados a
terceros.
Las
instituciones “per se” no se endeudan. Son las personas que están a cargo, las
responsables de los adeudos contraídos durante su gestión; garantizar su pago
en su período y diferir una mínima cantidad de deuda a gobiernos venideros;
puesto que les merman la capacidad operativa para gobernar. De eso, ha habido
abuso y mucho, en estas tierras.
A
la fecha, por ejemplo, Guerrero debe mil quinientos millones de pesos, que el
Gobernador Ruiz Massieu destinó, como aportación económica pública, a la
construcción de la “Autopista del Sol” de cuota, que va de Cuernavaca a Acapulco,
financiada y cedida en sus inicios al capital privado, que luego de llevarla a
la quiebra, los grandes empresarios rescatan su capital a través del Fobaproa
-formado por el gobierno federal-, convirtiendo los déficits en deuda pública
federal, que hoy todavía el pueblo no termina de pagar a través de los
impuestos que recauda el gobierno. Hasta un libro de denuncia y protesta
escribió, en ese entonces, el hoy presidente de la República, Andrés M. López
Obrador.
Tema
principal. - Nunca antes habíamos presenciado un fin de sexenio estatal, tan
caótico y descapitalizado como el actual. No se había visto un gobernante
saliente, tan disminuido y suplicante, como el que nos gobernó estos seis años.
La soberbia, el engreimiento, la mentira, el engaño y la corrupción, como
estilos de gobernar, cobraron las facturas correspondientes. Como siempre, los del
gobierno “se llevan entre las patas” al sufrido y ahora doliente pueblo de
Guerrero.
El
mandatario fallido, de cuyo nombre quiero olvidarme, termina su cargo adherido
a vejigas financieras federales salvadoras; que permitieron que la balsa institucional
no naufragara, en la mar embravecida de trabajadores al servicio del estado, en
paro activo de protesta; al sentirse esquilmados en sus emolumentos devengados
y no pagados; y en sus retenciones nunca enteradas al ISSSTE, con la pérdida de
los beneficios a que tienen derecho.
A
la pobreza, la inseguridad pública, el bajo nivel educativo y la pérdida de
salud y vidas de ciudadanos, se le suma la fuerte corrupción e impunidad de
buena parte de los políticos y gobernantes, que, con sus estilos bucaneros de
larga data, han realizado sus atracos con la mayor “irresponsabilidad
histórica”.
Tema
subsecuente. - Acaban de tomar posesión los nuevos presidentes municipales y ciertos
grupos de “chicos organizados”, que pululan por estas tierras, inmediatamente han
pintado su raya territorial; haciéndola pública y valedera. Algunos lo han
hecho de manera violenta, como contundente recordatorio público de que ellos son
realmente los que gobiernan de facto, algunas municipalidades y/o regiones. No
en balde dispersaron buen fajo de billetes o explayaron sus criminales amenazas
en las pasadas elecciones, con el fin de “orientar el voto popular” de tal o
cual manera.
Solo
los que viven en forma sencilla en las regiones asoladas por la ilegalidad,
saben bien que la delincuencia organizada no solo controla el territorio para
su trafique de estupefacientes; sino que incursiona en otras actividades económicas
lícitas e ilícitas, como la extorsión, “el derecho de piso”, las ferias
regionales, el cuasi monopolio del transporte público, los bienes inmuebles y en
la proveeduría al mayoreo para tiendas de abarrotes, refrescos, cervezas,
tortillas y gas doméstico; entre otros artículos de consumo generalizado familiar.
Ante
su impotencia, conveniencia u obligados por el pago de facturas electorales, varias
autoridades gubernamentales, sus funcionarios y policías sucumben y entran en
colusión con estas bandas malhechoras, para así preservar, mancomunadamente, el
orden y la tranquilidad requeridos, para el buen funcionamiento de sus
respectivos negocios y “llevarse la fiesta en paz”.
Corolario.
- Dada la penetración que actualmente tienen “los chicos organizados” en las
estructuras de los tres niveles de gobierno, es difícil que un gobernante por
sí mismo pueda extirpar semejante cáncer social. Se impone la participación
decidida, vigorosa y propositiva de la ciudadanía en la construcción de su
propio destino. De aquí en adelante y desde abajo; como dice Arturo García
Jiménez, luchador social, agrario y ambientalista de la Costa Grande.
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