Héctor Manuel Popoca Boone.
¿Alguien ha visto a
Vicente Suastegui Muñoz?
Una mayor conciencia ciudadana permite que existan capacidades necesarias y
suficientes para cambiar la situación difícil y opresiva por la que actualmente
atravesamos. De otra suerte, cualquier intento de afrontar la cruda realidad, quedara
como un esfuerzo, banal y frustrante, porque superar lo que nos acontece obliga
a una hazaña colectiva más que a una acción protagónica individual. El primer
paso es tener información y darla a conocer al colectivo social sobre la verdadera
magnitud del problema estatal y la dimensión real del reto que nos embarga como
guerrerenses.
La involución en los índices de desarrollo humano de México que dio a
conocer la ONU-PNUD, fueron comentados con acertada oportunidad por Rubén
Aguilar Valenzuela (El Sur. 14/septiembre/2022). Su lectura nos da para pensar
mucho en nuestro desastre estatal. Como promedio nacional el país ha
retrocedido seis años en los niveles que tenía de calidad de vida, tomando como
base los índices ponderados de salud, educación y economía familiar. Yo infiero
que, en Guerrero, por ser uno de los tres estados de la república con menor
desarrollo socioeconómico, el retroceso no es menor a ¡ocho años!
Verdaderamente es todo un desastre.
Hemos rehuido afrontar con total veracidad nuestra cruda realidad, que ya
está explotando socialmente en varios frentes. Las causas de nuestra regresión
las conocemos todos. La pandemia; la caída de la economía estatal (con el
consecuente desempleo y falta de inversiones productivas); la mayor desigualdad
social (causada por la acentuada inequidad en la distribución del ingreso
económico); la expansión de la delincuencia simple y organizada; los endebles,
ineficientes y corruptos, sistemas estatales de seguridad pública, salud, educación
y administración gubernamental (largamente deformados por los malos gobiernos
que hemos padecido).
No es nada fácil combatir la pobreza, las enfermedades, la injusticia
social, la escaza educación y la débil consciencia ciudadana; sobre todo en un
estado demasiado insolvente, donde somos los primeros en ocupar los últimos
lugares nacionales, en casi todo. Adicional a enderezar la manera de gobernar, perentorio
es actuar como pueblo activo, no pasivo; con propio discernimiento para tomar
decisiones y acciones autónomas civiles; poseyendo una mayor consciencia
ciudadana; tratando de discernir, con mayor precisión, la verdad sobre la
circunstancia y realidad circundante, para intervenir colectivamente en ella,
puesto que es un tema no solo de circunscripción individual, sino que nos
impacta a todos como sociedad.
En un artículo de opinión (El Sur, 6/sept./2020), expresaba que uno no nace
con consciencia ciudadana; ésta se hace y toma forma en el devenir de nuestra
vida. Su importancia radica en que solo con ella nuestro accionar civil adquirirá
trascendencia social. De lo contrario, unos cuantos vivales se aprovecharán de
la nobleza de los muchos. Está dentro de la naturaleza humana la inclinación de
subordinar a nuestros semejantes para nuestros fines personales.
Lo que ayuda a una mejor participación ciudadana es la comunión de ideales,
principios y valores que podamos tener para arribar a un mayor bienestar colectivo
con una convivencia, pacífica, armónica y bioética; respetando la preservación
de la vida, el humanismo, la libertad, la justicia en su más amplia acepción, la
igualdad de todos los derechos para todos, con la necesaria equidad social.
Lamentablemente hoy, los del poder político y económico los enarbolan de “dientes
para afuera”, como parte de la mediocridad ética y la raquítica moral imperante;
usando las malas artes de la mentira, el engaño, la farsa, la hipocresía y la
demagogia.
La política, el dinero y las armas otorgan poder; pero su usufructo
prolongado lo corrompe totalmente; apropiándose ilícitamente y con impunidad de
lo que nos corresponde a todos, en el marco de un capitalismo rapaz y depredador,
donde la ley y el orden están al mejor postor. (Recomiendo la lectura de la
columna periodística de Jorge Valdez Reycen (El Sol de Chilpancingo
15/sept/2022).
La desatención gubernamental, el egoísmo personal o de grupo y el alcance
mafioso del poder por el poder mismo, aunado a la desmedida ambición material
individualista y egoísta, reducen aún más la ya de por sí escasa fraternidad y fragmentada
solidaridad social. Es por eso que la liberación social mediante la mayor
consciencia ciudadana adquiere todo su significado, importancia y vigencia en
las circunstancias actuales. Les guste o no, a los poderosos.
PD1. Como Gobernador Moral de Guerrero, respaldo lo dicho por la Presidenta
Municipal de Acapulco: “para dar resultados, primero hay que sanear la casa.”
porelrescate@outlook.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario