Héctor Manuel Popoca Boone.
Una de las formas como Guerrero puede remontar el
escaso crecimiento económico que lo ubica en el último lugar de la República en
materia de desarrollo social y económico es con una mayor inversión pública
destinada a detonar una incrementada inversión privada. Toda sana inversión
nacional proviene del excedente económico que se genera anualmente de la
actividad económica realizada en la república. Eso, para evitar pesados
endeudamientos externos.
De cómo se utilice el exceso económico generado en una
sociedad, depende su progreso y bienestar. (Paul Baran, dixit). Por lo que
están íntimamente correlacionadas las maneras de generar riqueza social (recaudar
impuestos, derechos y aprovechamientos públicos) y las formas de gastar el
dinero público o del ahorro privado derivado de las altas tasas de ganancias
empresariales) al margen de evasiones fiscales particulares o francos
latrocinios gubernamentales.
En México y en Guerrero en lo particular, la
recaudación pública es baja y ha servido fundamentalmente para el derroche y
ostentación de los políticos y gobernantes, para construir obras públicas no
vitales, que poco incentivan la economía, pero sí son de alto costo por ser faraónicas
o deslumbrantes, promotoras de la corrupción que deriva enriquecimiento
suntuario e ilícito. En todos los casos es sencillamente acaparar y dilapidar
el esfuerzo productivo realizado por millones de mexicanos que los aportan como
impuestos para que el gobierno lo destine a incrementar el bienestar, la
seguridad pública, la salud, la educación y la infraestructura esencial para
progresar produciendo las empresas mayor número de satisfactores y empleos
productivos.
También es necesario tener presente las altas tasas de
ganancias económicas gravables, obtenidas por grandes empresas semi monopólicas
que no las registran por elusión o evasión fiscal; además de que dichos montos
no son invertidos productivamente, sino canalizados al consumo superfluo y
suntuario de la oligarquía económica y política mexicana, por lo que no hay
mayor producción de bienes y servicios, ni expansión o aumento de un mayor
número de empresas y empleos en el sector privado; es más, hay fuga de
millonarios montos de divisas hacia los mercados financieros internacionales
con fines meramente especulativos; provocando el empobrecimiento de la
población (66.4%. Inegi-2022*); muchos trabajadores con bajos salarios o
forzados a participar en la economía informal (77.4 %. Inegi-2023*); el
descomunal crecimiento y concentración del ingreso nacional en pocos agentes
económicos y políticos corruptos; dando como resultado una distribución por
demás inequitativa de la riqueza que impide crecer y desarrollarnos como un
país con habitantes y pueblos prósperos.
De
acuerdo a lo anterior, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI),
Kristalina Georgieva, comentó que muchos países en el mundo en desarrollo
podrían poner mayores tasas impositivas a sus ciudadanos muy ricos y a las empresas
monopólicas prósperas, (que éticamente están más obligadas a contribuir que el
resto de la sociedad) como parte de una estrategia para elevar de manera
sustentable los ingresos y reducir carencias y vulnerabilidades. El FMI indica
que el coeficiente: impuestos/Producto Interno Bruto de México fue de 24.2 por
ciento en el año 2022, nivel que ha permanecido relativamente constante durante
las últimas dos décadas. Ese coeficiente es ¡significativamente menor! al de
otras economías de América Latina como las de Brasil, Argentina, Colombia y
Venezuela. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE) confirma también lo anteriormente expresado.
Ya he subrayado en artículos de
opinión pasados que, en Guerrero, el gobierno estatal y los gobiernos
municipales pueden y deben incrementar sus ingresos propios para aplicarlos con
honestidad a mejorar y ampliar los servicios públicos, estatal y municipales
básicos, que están obligados a proporcionar por mandato constitucional a la
población y no depender tan solo de las participaciones y transferencias
federales para tal finalidad.
Condición sine cua non (acción
indispensable, imprescindible y esencial) para lograr eso son: a) Desmantelar
el “sistema de corrupción e impunidad” prevaleciente en nuestra estructura
gubernamental. B) Establecer un sistema de verdadera rendición de cuentas,
honestidad y transparencia en el uso responsable del presupuesto público. c) Tener
un gobierno que trabaje a partir de una inobjetable congruencia entre
indicadores de resultados o metas obtenidas, con costos y financiamientos no
inflados en los programas a realizar. d) Gobernantes y funcionarios públicos
honestos, veraces, eficientes y capacitados; erradicando la impunidad y
aplicando las sanciones administrativas y penales correspondientes a
funcionarios ladrones. Solo así habrá suficiente autoridad moral para convocar
a obtener mayores recursos económicos de carácter público, que se destinen a
sacar al toro de la barranca.
Y es precisamente ahí donde la puerca
tuerce el rabo; porque con la clase gobernante y los partidos políticos que
operan en estas tierras del sur tales condicionantes para progresar seguirán
siendo sueños guajiros plasmados únicamente en el papel. Por tanto, seguiremos
siendo hijos de Job. Seguiremos estando job-didos por larga data.
*Editorial de El Sur-18/04/2024.
PD1. Son tiempos electorales; es época de
puterías variopintas.
porelrescate@outlook.com
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