Héctor Manuel Popoca Boone.
Todo parece indicar que regresa a la Presidencia de
Estados Unidos (EUA) el inefable Donald Trump, descollante por racista y
violador, que pugna por un nacionalismo trasnochado favorable económicamente a
su país; enarbolando la bandera imperialista basada en la trastocada supremacía
de la raza blanca anglosajona. Además, es un multimillonario de no poca monta
despreciador del pueblo pobre. Para México eso representará que el próximo
gobierno de EUA nos vea como su patio trasero maloliente y depósito de
desechos.
Los latinoamericanos migrantes en general y nuestros
paisanos que por necesidad de trabajo se atreven, con gran arrojo personal,
cruzar sin documentos migratorios nuestra frontera norte, sufrirán mayor
infortunio del que ya padecen en la actualidad a fin de lograr sobrevivir la expoliación
económica y malos tratos humanos que sufren; arriesgando todo con tal de mandar
unos dólares a sus familiares que se quedaron en sus humildes lugares de
origen. Por lo tanto, zonas rojas de conflictos humanos -por razones de
migración- se convertirán aún más de lo que ya son, nuestras fronteras con
Guatemala y Belice junto con la gran frontera del norte del país; con el
consabido atropello de los derechos humanos de las corrientes migratorias.
México se convertirá, por tanto, en una creciente olla
de presión social por la movilidad social estancada que no alcanza su último
destino deseado y que conlleva, concomitantemente, trata de personas y
delincuencia regional expandida. Nos esperan tiempos tenebrosos, sobre todo en
Guerrero, por ser expulsor de población en edad de trabajar.
Donald Trump no quiere que una parte de la población
norteamericana, cada vez más creciente, pulule por las calles de sus grandes
centros urbanos drogada, empleándose en acciones delictuosas para poder obtener
los estupefacientes con los que palían la circunstancia social individualista,
egoísta y deshumanizada que les rodea; perdiendo su identidad como individuos
productivos y creativos al facilitarles un escape fugaz de una sociedad que no
les brinda aliciente alguno para vivir y si mucha frustración letal en forma inexorable.
La culpa de esa tragedia humana que padecen dice Trump,
tiene su origen en los países que producen las drogas (México entre ellos) y no
de EUA país que las consume en grandes cantidades; ya que es donde radica el
poder de compra (la demanda efectiva) que hace mover todos los eslabones de la
cadena económica de los estupefacientes; proveyendo de inmensas cantidades de
dólares a un vasto y poderoso mercado mundial.
La hipocresía y el cinismo le quita lo valiente al
futuro mandatario (Trump) de una de las naciones más ricas del mundo que no se
atreve a combatir a los grandes capos, cárteles y bandas delincuenciales que
controlan los fuertes mercados de compra en las principales ciudades de EUA, mismas
que también tienen infiltrada y están en contubernio con distintas esferas de
poder empresarial y político de EUA. (Por doquier se cuecen habas, tratándose
de inmensas cantidades de dinero).
En México, las nubes
borrascosas semipermanentes que envuelven el territorio guerrerense no parecen
disiparse. Antes bien, se acumulan en demasía. No hay día sin que los
noticieros y periódicos, nacionales y estatales, emitan notas sobre numerosos
homicidios y desaparecidos, cercenados algunos de los asesinados para provocar
mayor terror entre la ciudadanía. También se cuentan crímenes de presidentes y
funcionarios municipales o varios que dimiten a sus responsabilidades, por presiones
en extremo.
Feminicidios que
permanecen en la impunidad. Jornaleros indígenas agrícolas con sus respectivas
familias guerrerenses dejados de la mano del gobierno estatal en su tortuosa
travesía a los campos agrícolas del norte del país; sin mayor apoyo o
protección social. Carreteras en mal estado junto con caminos y puentes rurales
trozados. Comunidades sin comunicación. Cierre de carreteras, avenidas, calles
y toma de edificios por damnificados que no fueron censados y no han recibido
ningún tipo de apoyo oficial.
Escuelas sin maestros y
falta de entrega de plazas que provocan presión social con bloqueo de carreteras
federales. Jubilados y pensionados de la burocracia oficial que no reciben su
pensión; viviendas sociales deterioradas sin visita de los fraccionadores o
autoridades correspondientes. Cúmulos de tierra y basura en colonias y avenidas
que aún no los retiran. Persiste fuerte mortandad de ciudadanos a causa del
dengue, etc., etc.
Aun cuando usted no lo
crea, en estos críticos y turbulentos tiempos por los que está atravesando el
pueblo de Guerrero, la Gobernadora, Evelyn Salgado Pineda, sigue dándose el
lujo de abstenerse de nombrar al titular de la Secretaría General de Gobierno,
segundo puesto en importancia operativa en el Poder Ejecutivo Estatal; mismo
que está acéfalo desde hace OCHO MESES. ¡Triple Uf!
porelrescate@gmail.com
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