Héctor
Manuel Popoca Boone.
Por lo
que respecta a la mujer campesina, ellas son ahora la mayoría de la población
que habita en el campo. Debido a la migración y mortandad que padecen los
varones. Es necesario reconocer, en lo cotidiano, la igualdad que tienen como
ciudadanas, como sujetos sociales y como productoras activas, con todos sus derechos
a salvo.
El
nuestro, ya es un campo prácticamente sin jóvenes. Sin empleo, sin soberanía de
sus vidas y sin futuro. Carecen de oportunidades económicas, dignas y
decorosas. Los hemos estado sacrificando vilmente. Son nuestra mayor energía
social y la hemos dilapidado empujándola a los cinturones de miseria de las grandes
ciudades, cuando no a la delincuencia. Los derechos de los jóvenes rurales brillan
por su ausencia.
La
juventud campirana también tiene derecho a un trabajo digno y seguro. Los
jóvenes exigen verdaderos y eficaces programas gubernamentales de educación,
capacitación y creación de empleos. México es un país de millones de jóvenes estigmatizados,
marginados, expulsados y, por lo tanto, de fácil arribo a la delincuencia y al
narco. Hay que poner un alto a la actual guerra civil de baja intensidad que por
motivos del narcotráfico la ciudadanía es víctima destacada, donde los jóvenes
son quienes en su mayoría mueren y matan.
Durante
500 años, los pueblos autóctonos de lo que hoy es México, fueron oprimidos y
humillados. Hoy se han puesto de pie y reclaman sus ancestrales derechos
políticos, socioeconómicos y culturales. En Los Acuerdos de Paz de San Andrés
de los Pobres, firmados por el gobierno federal y el EZLN en Chiapas, quedaron
debidamente plasmados. A la fecha, el Estado mexicano aún no honra tales Acuerdos.
Los actuales
tiempos son de cambio climático mundial. De incertidumbre en las cosechas. De
alza en los precios de los productos agropecuarios, pero mayormente en los insumos
agrícolas. Por eso, la autosuficiencia en granos básicos y la soberanía
alimentaria se convierten en asunto de seguridad nacional.
Necesitamos
un cambio verdadero, con el propósito de: 1) Planear y ejecutar, conjuntamente
con el gobierno, programas de fomento a la agricultura campesina. 2) Para
desarrollar la infraestructura básica con uso eficiente y sustentable del agua
y de la energía con fines productivos. 3) Tener accesibilidad a los insumos
básicos como semillas, abonos, maquinaria, paquetes tecnológicos, etc. 4) Lograr
un mayor financiamiento crediticio con bajas tasas de interés y plazos de pago
acordes a las cosechas. 5) Capacitar y acompañar técnicamente al campesino, al ras
del surco. 6) Invertir en empresas rurales y agroindustrias que otorguen mayor valor
a los productos. 7) Darle mayor certidumbre al ingreso económico rural,
mediante precios agropecuarios fijos y remuneradores. 8) Apoyar a la
organización campesina para un buen mercadeo. 9) Fomentar preferentemente a las
pequeñas y medianas unidades de producción agropecuaria. 10) De lo que se trata
es de impulsar decididamente la milpa, la economía de traspatio y el potrero.
Necesario
es pagar bien el trabajo rural. La agricultura es la actividad económica de más
alto riesgo y la de menor remuneración económica. Se requieren mayores presupuestos
públicos multianuales en el marco de una estrategia de seguridad alimentaria orientada
a erradicar el hambre que hoy padecen 30 millones de mexicanos.
Sustituir
el Tratado de Libre Comercio de América del Norte por un Acuerdo Trinacional de
Cooperación para el Desarrollo. Que fortalezca nuestra agricultura campesina,
promueva un intercambio comercial justo e incluya el derecho a la libre
movilidad laboral transfronteriza.
PD1. En
verdad es sorprendente la desbandada a nivel nacional de militantes del PRD, del
PAN y del PRI, a favor de AMLO.
PD2. Buena competitividad
electoral ostenta mi amigo, Asunción Martínez Ortiz, para obtener de la
Coalición: “Juntos haremos Historia”, la candidatura para la diputación local, del
distrito 02 de Chilpancingo
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