Héctor Manuel Popoca
Boone.
Actualmente
ya no es negocio cultivar granos básicos. Necesitamos rehabilitar la estructura
productiva de la economía campesina. Porque es la única que, bien manejada,
aprovecha, restaura y preserva los ecosistemas. Los recursos naturales rurales son
para el usufructo de todos los mexicanos y no para el saqueo por unos cuantos. Su
defensa y la forma de su aprovechamiento nos concierne a todos. El entregar la
tierra, el agua, el viento, los minerales, el petróleo y el gas a las grandes
corporaciones, muchas de ellas extranjeras, es traición a la patria.
Estamos
en contra del uso de las semillas transgénicas que amenazan la diversidad de
los granos básicos, principalmente el maíz. Nos oponemos a pesticidas
cancerígenos como el glifosato. Ninguna productividad mayor, puede justificar
el ecocidio.
La
gente rural no somos ciudadanos de segunda clase. No hay razón para que nuestros
caminos, sistemas de agua, electricidad, escuelas, centros de salud,
comisarías, canchas deportivas y demás servicios sociales públicos, sean de
ínfima categoría.
Los
campesinos no estamos de acuerdo con la atención institucional parcializada de
la realidad rural porque debe contemplarse como un todo. El campo necesita de
una política unitaria donde todos los programas gubernamentales estén
coordinados de manera integral. Demandamos una planeación participativa desde
abajo. En donde ya no se contemple separadamente la economía, lo social y el
medio ambiente. Eso ya ha demostrado duplicidad de esfuerzos, dispendio y pérdida
de tiempo.
La
actual relación, gobierno-campesinos, está viciada. Estamos hartos de
“ventanillas”. Atenidos al mero trámite de “bajar recursos” para que nos den
únicamente dádivas o “chácharas productivas”, a cambio de otorgar respaldo político.
Repudiamos que, elección tras elección, el voto sea comprado, coaccionado o se
obtenga fraudulentamente.
La
nuestra es una democracia corrupta en su raíz, que se convirtió de autoritaria
a mercantilizada. Fomentada principalmente por el PRI, el PAN y el PRD. Ahora
estamos a las puertas de un régimen legalmente militarizado. Esperamos que el
nuevo gobierno de AMLO mande obedeciendo el mandato popular y respete todos los
derechos de la gente.
La
guerra contra el narcotráfico ha provocado un clima generalizado de inseguridad
y delincuencia. Con una total desconfianza del pueblo en las autoridades
encargadas de impartir justicia. No se respetan las libertades públicas, además
de que el caciquismo sigue imperando en las regiones y gobiernos locales.
Los
campesinos no queremos compasión o caridad. Queremos un nuevo trato con el
gobierno, una relación transparente y corresponsable. Las mujeres y hombres que
vivimos y trabajamos la tierra, necesitamos con urgencia un cambio verdadero en
la manera de gobernar. Queremos un gobierno nacionalista, patriota, que no se
ponga de rodillas ante los gringos. Que defienda nuestra soberanía, hoy
arrumbada. Queremos un gobierno justiciero que trabaje para reducir las
desigualdades sociales. Que acabe con la guerra interna y su interminable
matazón. Queremos un gobierno honesto y austero. Que escuche y cumpla su
palabra. Pensamos que este buen gobierno, puede ser el de Andrés Manuel López
Obrador.
Este
Plan de Ayala, en su versión para el siglo XXI, ya fue entregado para su firma
a AMLO. Lo suscribirá el próximo 10 de abril en la ciudad de Jerez, Estado de
Zacatecas. Por nuestra parte nos comprometemos a promover y defender
organizadamente el voto a su favor. Por eso estamos convocando a un movimiento
nacional campesino, pacífico y electoral, para cambiar el mal gobierno.
PD1. Una coalición política-electoral
(PRI) postula, “Más de lo mismo”. Otra (PAN-PRD), “El poder, por el poder
mismo”. Una tercera (MORENA), “El poder al servicio del pueblo”. Usted escoja.
PD2.
El Movimiento Campesino. Plan de Ayala. Siglo XXI. Efectuará hoy, en Marquelia,
Gro., la reunión regional correspondiente a Costa Chica, en el restaurant
“Discover”.
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