Héctor Manuel Popoca Boone.
Mi aspiración a ser
candidato independiente, en el actual proceso electoral estatal para elegir
gobernador del estado, la asumo públicamente, con el mayor deber ciudadano;
puesto que implica caminar, por una nueva senda, que
no tiene retorno ni dobles. Subrayo el carácter de independiente, porque no
quiero llegar atado por ninguna facción política, interés particular o para el
pago de factura económica alguna.
Deseo, fervientemente, como muchos de ustedes, más prosperidad y
bienestar para todos; pero lamentablemente veo en el horizonte, que eso no será
posible a corto plazo. De lo que sí estoy seguro, es que podemos poner nuevos
cimientos; para construir una nueva realidad justa y transformadora, con un empeño general que sea permanente; y no producto tan solo de las ruinas que está
dejando el actual desastre.
Desde ahora, empezaremos a caminar por esta nueva senda, de un
movimiento político y social al que hemos denominado “Por el Rescate de
Guerrero”.
Visualizo un futuro
inmediato de cambios y transformaciones, que requerirán necesariamente de la
participación activa de todo el pueblo. Sin un pueblo organizado, no será
posible superar la crisis en que ha caído la salud, la educación y la economía
del estado. Mismas, que demandan una dinámica reactivación, en el corto plazo.
Solo con esfuerzo y dedicación; templanza y fortaleza; férrea voluntad y
gran motivación; aunado a firmes convicciones, valores y principios; daremos
juntos, soluciones a los sufrimientos y carencias actuales. Estos serán, desde
ahora, nuestros retos a superar, en un marco permanente de paz, honestidad,
legalidad, equidad y concordia.
Con la franqueza con la que me he
conducido siempre afirmo, tajantemente, que debe
gobernarse sin corrupción, engaños, mentiras o demagogias; sin ilícitos y sin
impunidades, egoísmos o farsas. El pueblo ya está harto de todo eso.
Es necesario tener un
gobierno veraz; con mayor congruencia entre el decir y el hacer. Estamos
urgidos de una nueva forma de gobernar, de hacer bien las cosas; con más ética,
escrúpulos y con claros compromisos sociales.
Requerimos de una racionalidad y austeridad
auténtica en el gasto público. Nada de dispendios u
ostentaciones de ninguna índole. Las arcas públicas quedaran semi vacías, por
la debacle económica que estamos padeciendo. Estos dineros públicos disminuidos,
deberán ser canalizados, fundamentalmente, para atender las principales y más
urgentes demandas ciudadanas. Es importante reflexionar, que no estamos
entrando a una “nueva normalidad”; nos estamos enfrentando ya, a una “cruda
realidad ruinosa” para la mayoría de la población.
Aspiro a contender por
la gobernatura en forma independiente, para tener la libertad de ofrecer una
nueva alternativa política al pueblo de Guerrero. Necesitamos levantarlo, en lo
social, en lo económico y en lo político; y que esta nueva visión, sea limpia,
democrática, justa e igualitaria. Una visión socialmente más comprometida con las esperanzas de los que menos tienen, tanto del campo como de la ciudad.
Empezaremos a
construir un nuevo estilo de gobernar no viciado; que contenga formas
socialmente creativas, eficaces y revolucionarias; para enfrentar mejor, los desafíos que
se derivan de la actual pandemia.
Reconquistemos lo
material perdido, pero en una forma más justa y equitativa, con paz y seguridad
pública, con la vigencia de la legalidad y respeto irrestricto de todos los
derechos humanos.
Necesitamos recuperar
a Guerrero, para trabajar desde una concepción menos explotadora del ser humano
y saqueadora de nuestras riquezas naturales; así como del erario público. Todo,
para lograr la prosperidad y el bienestar colectivo.
Esta ruda realidad
por la que atravesamos, me impone iniciar esta gesta que pretendo sea popular;
que va más allá de lo electoral y que se enfoca, primordialmente, a despertar
consciencia ciudadana para su mayor participación en el rescate de este suelo
suriano. Es un nuevo sendero que surge de la adversidad para trascenderla y
abrir una mejor vida a nuestras familias.
PD. Para detener el
crecimiento constante de los contagios y muertes, necesario es que el gobierno
estatal adopte las medidas sanitarias propias del semáforo federal color
naranja y no seguir con “el gran engaño” a la población; si no quiere terminar
su gestión como el gobierno de la letalidad premeditada.
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