Héctor Manuel Popoca Boone.
Partamos de hechos básicos: No estuvimos preparados cuando llegó la
pandemia, a pesar de haber tenido un margen de tiempo para hacerlo desde su
aparición en China. Tomamos a la ligera su llegada. Al principio, las
autoridades gubernamentales mostraron liviandad. Eso provocó, el crecimiento y
expansión de los contagios y los decesos, en forma rauda y veloz.
Las primeras medidas sanitarias establecidas para su control y combate
fueron muy generales y blandengues; con insuficiente información y débil difusión
pública de la naturaleza mortífera del virus. La poca propaganda para tomar en
serio al Covid-19, provocó que se mantuviera bajo el nivel de consciencia
ciudadana en torno al virus; cuya resultante ha sido la poca y lenta
participación del pueblo en su combate.
Recibimos la pandemia con un sistema de salud pública muy endeble, tanto a nivel
federal, estatal y municipal. Prácticamente inexistente ha sido el
funcionamiento del sistema a nivel de colonia, barrio, manzana vecinal o
comunidad rural. Pronto salieron a relucir los déficits, en todos los
componentes del sistema: en la infraestructura hospitalaria; en los procesos y
tratamientos; en la carencia de personal, equipo, medicinas y otros consumibles.
Algunas autoridades gubernamentales sanitarias en el país, no han estado a
la altura de sus responsabilidades para mantener bajo control la pandemia; es
decir, detener el crecimiento continuo de contagios y decesos; para luego
propiciar sus declives. Las cifras oficiales que dan cuenta del desarrollo de
la pandemia, acusan un sub registro importante. Más en los contagios que en los
fallecimientos.
En el caso de algunos estados de la república, la apresurada apertura de
las actividades económicas y sociales no esenciales, no fue acompañada con el adecuado
control y rigor en el cumplimiento de las medidas sanitarias respectivas, que
no siempre fueron acatadas del todo por la ciudadanía. No pasaron de las meras
recomendaciones y advertencias. Eso trajo un mayor crecimiento de los contagios
y por ende de las hospitalizaciones y muertes; ya que dicha liberación se dio ¡en
pleno crecimiento de la pandemia!
Las principales estrategias iniciales, contenían más acciones curativas
(atender a los enfermos para que no fallecieran), que preventivas (detener los
contagios). Los programas de acción, han sido de tipo general en el plano
nacional y estatal; y pocos han sido los específicos y diferenciados, para el
nivel municipal, micro regional y local; ya sea urbano o rural. Las acciones
sanitarias han sido también, fundamentalmente, reactivas y no proactivas. Eso
no nos ha permitido anticiparnos a los probables sucesos epidemiológicos; en
función a las diversas dinámicas que adquiere la infestación.
Toca ahora a las comunidades, en su territorialidad y desde abajo, diseñar
y aplicar en estrecha coordinación con las autoridades sanitarias, acciones específicas,
ajustadas a las particularidades de cada realidad concreta. De lo que se trata
es establecer un perímetro (poligonales) para acorralar y controlar al virus. Detener
su crecimiento con medidas adecuadas de aislamiento y distanciamiento social;
de reducción sustancial de la movilidad social, del contacto físico y del mucho
aseo de manos; para luego, inducir el declive de la curva epidemiológica, con
un incremento de las fortalezas inmunológicas personales y de la aplicación de
la vacuna, tan por todos esperada.
*Ponencia:
“Organización comunitaria y el Covid-19”, presentada en teleconferencia, a
invitación de la Secretaría de Salud, Gobierno de la CDMX. (07/10/2020)
PD1. En los últimos
dos meses, no ha habido un solo día, en que no hayamos tenido contagios y
fallecimientos. La pandemia sigue creciendo.
PD2. Mientras sigamos
con las actividades económicas y sociales abiertas al 50 % y no al 30 %, que es
lo que indica el semáforo federal naranja, seguirá habiendo fuerte mortandad y
los contagios, que nos obligaran a regresar al semáforo rojo. Al tiempo
PD3. Por fin, el
Secretario de Turismo de Guerrero acepta que fue un error que Guerrero haya
pasado al semáforo amarrillo, a pesar de que estábamos en pleno crecimiento de
la pandemia.
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