Estimada concurrencia, a este evento:
Para
quienes lo conocimos y abrevamos de su pensamiento, acción y obra, nos es
siempre imprescindible, recordar la personalidad carismática e histórica de Don
Alejandro Cervantes Delgado, que en preciso momento fue gobernador de Guerrero.
No
es para menos conmemorar su nacimiento en estas tierras del sur. Tan
entrañables para él. A las que le dedico la mayor parte de sus empeños de vida,
sin egoísmos individuales.
Lo
hizo, con suma honestidad, destacada eficiencia, acrecentada responsabilidad y
con un gran compromiso social, con aquellos que menos tienen. Y ¡Vaya! Que son
muchos los guerrerenses que están en esa situación.
No
fueron tiempos de bonanza los de su período gubernamental; ni en lo económico ni
en lo social. La crisis que, en aquel entonces padecía nuestro país, repercutía
de sobre manera en Guerrero.
Por
ser una entidad federativa con acusada pobreza, con pronunciada y agreste
orografía; y con una rebeldía social que no era innata del guerrerense, sino
configurada por las adversidades históricas, que ha sorteado este heroico
pueblo, a lo largo de su devenir.
Afortunadamente,
Don Alejandro Cervantes Delgado, fue un hombre de su época y de su tiempo. Y
los supo vivir dignamente.
Con
las capacidades, más que suficientes, para afrontar los retos y desafíos, que
la realidad le imponía; en el difícil arte de gobernar, en complicadas
circunstancias.
-Fue
buen esposo y padre de familia.
-Afanado
estudiante de la ciencia de la educación y de la economía.
-Con
relevante responsabilidad, en su desempeño como funcionario público, en
diferentes áreas de la administración pública federal y estatal.
-Fue
acucioso trabajador de leyes, en el Congreso de la Unión.
-También,
comprometido dirigente social del cooperativismo mexicano.
-Y
solidario incondicional, de las genuinas causas de los campesinos de México.
Siempre
será bueno tener presente su ideario, plasmado en sus múltiples discursos
públicos; de los que era él, su principal artífice.
En
ellos podemos aprehender enseñanzas históricas, senderos por los cuales
transitar, formas correctas de visualizar los problemas y conductas públicas a bien
observar.
Todos
sus principios y valores, siguen teniendo total vigencia.
-Como
la pulcritud en el hacer y en el decir gubernamental.
-La
paciencia y tolerancia, al escuchar las exigencias y demandas de la población.
-El
cumplimiento de los compromisos públicos contraídos.
-La
austeridad y racionalidad en el gasto público.
-La
sencillez y calidez en el trato humano.
Esas
prendas, y otras muchas más, hacían de él, un gobernante confiable, cercano y
querido por el pueblo.
¡Afortunadas,
estas tierras del sur! que lo vieron nacer y dar lo mejor de su vida
profesional y política.
¡Afortunados
aquellos! quienes nos formamos a través de su ejemplo y enseñanzas, para nunca
olvidarlas en el quehacer público.
¡Afortunado
pueblo de Guerrero!, que supo tener en él, un gobernante con la suficiente
altura de miras, que fue estadista, para guiarlo a buen puerto en tiempos
aciagos.
¡Afortunados
todos nosotros!, los aquí reunidos, que hemos tenido, una vez más, en nuestras hoy
acechadas vidas, la oportunidad de evocarlo.
Y
con ello, tomar nuevos bríos, para seguir batallando, con toda clase de molinos
de viento que se presenten hoy y siempre.
(Discurso
pronunciado en la conmemoración del 96 aniversario del natalicio de Don
Alejandro Cervantes Delgado. Chilpancingo, Gro. 24 de enero del 2022)
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