lunes, 24 de enero de 2022

Evocando a Don Alejandro.

 Estimada concurrencia, a este evento:

 

Para quienes lo conocimos y abrevamos de su pensamiento, acción y obra, nos es siempre imprescindible, recordar la personalidad carismática e histórica de Don Alejandro Cervantes Delgado, que en preciso momento fue gobernador de Guerrero.

 

No es para menos conmemorar su nacimiento en estas tierras del sur. Tan entrañables para él. A las que le dedico la mayor parte de sus empeños de vida, sin egoísmos individuales.

 

Lo hizo, con suma honestidad, destacada eficiencia, acrecentada responsabilidad y con un gran compromiso social, con aquellos que menos tienen. Y ¡Vaya! Que son muchos los guerrerenses que están en esa situación.

 

No fueron tiempos de bonanza los de su período gubernamental; ni en lo económico ni en lo social. La crisis que, en aquel entonces padecía nuestro país, repercutía de sobre manera en Guerrero.

 

Por ser una entidad federativa con acusada pobreza, con pronunciada y agreste orografía; y con una rebeldía social que no era innata del guerrerense, sino configurada por las adversidades históricas, que ha sorteado este heroico pueblo, a lo largo de su devenir.

 

Afortunadamente, Don Alejandro Cervantes Delgado, fue un hombre de su época y de su tiempo. Y los supo vivir dignamente.

 

Con las capacidades, más que suficientes, para afrontar los retos y desafíos, que la realidad le imponía; en el difícil arte de gobernar, en complicadas circunstancias.

 

-Fue buen esposo y padre de familia.

-Afanado estudiante de la ciencia de la educación y de la economía.

-Con relevante responsabilidad, en su desempeño como funcionario público, en diferentes áreas de la administración pública federal y estatal.

-Fue acucioso trabajador de leyes, en el Congreso de la Unión.

-También, comprometido dirigente social del cooperativismo mexicano.

-Y solidario incondicional, de las genuinas causas de los campesinos de México.

 

Siempre será bueno tener presente su ideario, plasmado en sus múltiples discursos públicos; de los que era él, su principal artífice.

 

En ellos podemos aprehender enseñanzas históricas, senderos por los cuales transitar, formas correctas de visualizar los problemas y conductas públicas a bien observar.

 

Todos sus principios y valores, siguen teniendo total vigencia.

 

-Como la pulcritud en el hacer y en el decir gubernamental.

-La paciencia y tolerancia, al escuchar las exigencias y demandas de la población.

-El cumplimiento de los compromisos públicos contraídos.

-La austeridad y racionalidad en el gasto público.

-La sencillez y calidez en el trato humano.

 

Esas prendas, y otras muchas más, hacían de él, un gobernante confiable, cercano y querido por el pueblo.

 

¡Afortunadas, estas tierras del sur! que lo vieron nacer y dar lo mejor de su vida profesional y política.

 

¡Afortunados aquellos! quienes nos formamos a través de su ejemplo y enseñanzas, para nunca olvidarlas en el quehacer público.

 

¡Afortunado pueblo de Guerrero!, que supo tener en él, un gobernante con la suficiente altura de miras, que fue estadista, para guiarlo a buen puerto en tiempos aciagos.

 

¡Afortunados todos nosotros!, los aquí reunidos, que hemos tenido, una vez más, en nuestras hoy acechadas vidas, la oportunidad de evocarlo.

   

Y con ello, tomar nuevos bríos, para seguir batallando, con toda clase de molinos de viento que se presenten hoy y siempre.

 

(Discurso pronunciado en la conmemoración del 96 aniversario del natalicio de Don Alejandro Cervantes Delgado. Chilpancingo, Gro. 24 de enero del 2022)

 

 

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