Héctor Manuel Popoca Boone
¿Alguien ha visto a
Vicente Suastegui Muñoz?
I
.-Para que un gobernante entregue buenas cuentas a su pueblo, debe integrar y
saberse rodear de un equipo de colaboradores capaces, experimentados, honestos,
con espíritu de equipo de trabajo y con mucho compromiso social. Acostumbrados
a rendir con transparencia, las cuentas y entregar con oportunidad, los resultados.
“Dime quienes forman tu equipo de trabajo y te diré que resultados obtendrás.”
A
vista de todos, en los primeros 10 meses de acción de la gobernadora estatal, evidenciado
está que su gabinete de trabajo le fue impuesto, en su mayor parte, por su
“papá incómodo”, el senador Félix Salgado Macedonio. Político ducho, pero
inexperto en cuestiones de la administración pública federal y estatal. Otros funcionarios
públicos fueron nombrados, de facto, por el presidente de la República, en
áreas de gobierno muy sensibles, como lo son la seguridad pública y la
procuración de justicia. De lo anterior se infiere que la responsabilidad de
gobernar Guerrero, por la vía de los hechos, recae en tres personas: El presidente
Obrador, la Gobernadora Constitucional y el Senador. Aun cuando este último,
falazmente, lo niegue; con desdén manifiesto a la consigna presidencial de “no
mentir”.
El
senador utilizó, para seleccionar al personal que entraría a trabajar en mandos
medios del gobierno estatal, un método “muy democrático y novedoso” surgido en
el régimen de la 4T y que no es nada conflictivo: “La Tómbola”. Resulta que, en
los primeros días de gobierno invitaba los jueves, en Chilpancingo, a sus
fieles seguidores y a otros quienes lo apoyaron en la campaña electoral, a una
especie de “feria”; cuyos concurrentes deberían llevar su currículum, con la
esperanza que les tocara ser beneficiados laboralmente por la “justicia
transformadora” del azar y la suerte.
Félix, llegado el momento, maniobraba la tómbola llevada a esos eventos, donde se depositaban en un papel, los nombres y habilidades de posibles agraciados para un puesto de trabajo. También a un lado de la tómbola, tenía el listado de todos los puestos medios laborables que contempla la ley de administración pública. Ante la expectación de todos, procedía a sacar de la tómbola, el papel de un afortunado para que, rápidamente y conociendo sus estudios y la “lista de puestos”, dijera por el micrófono el nombre del suertudo, la dependencia a la cual sería asignado y en qué puesto; mandando la indicación correspondiente a su atribulada hija, la mandataria estatal, para que se le extendiera el nombramiento, junto con los demás distinguidos por la tómbola, al margen de experiencias y saberes individuales.
Así se formó para infortunio de Guerrero, “el
gabinete de la tómbola”.
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