Héctor Manuel Popoca Boone.
Históricamente Guerrero, junto con Oaxaca y Chiapas, han
ocupado los últimos lugares del país, en cuanto a rezago socio económico se
refiere. Lejos están la mayoría de sus habitantes de ser los más felices de
México. Las cifras y los indicadores estadísticos en la materia señalan la
pobreza que prevalece, la inseguridad pública que los embarga, la inicua
depredación de sus recursos naturales y ambientales, la débil legalidad
imperante, la atroz desigualdad e injusticia social que los distingue, los
bajos niveles de educación, salud, vivienda, el insuficiente crecimiento
económico (inversión y empleo) predominante, así como los malos gobiernos que
han padecido a lo largo de su historia como entidades federativas.
En el año 2021, de acuerdo con el Índice de Desarrollo
Humano (IDH) de la Organización de las Naciones Unidas, que es una ponderación
de los factores salud, educación e ingresos económicos per cápita, los estados
con menor progreso en la formación de su activo humano eran 1.- Chiapas, que
ocupaba el 32° lugar nacional. 2.- Oaxaca, ubicado en el 31° lugar y 3.-
Guerrero, en el 30° sitio.
Para ese mismo año, los datos del INEGI arrojaban que la
aportación porcentual que realizaron al Producto Interno Bruto Nacional
(generación de riqueza anual de un país) fue: Guerrero con el 1.4 por ciento;
Oaxaca y Chiapas, con 1.6 respectivamente. Conclusión: los dos estados últimos
mencionados, contribuyeron más que estas tierras del sur en la configuración de
la riqueza nacional. También el INEGI, señalaba que en Guerrero sus actividades
primarias (agropecuaria, forestal y pesca en general) registraron una caída de
-3.4 por ciento. Las dedicadas a las manufacturas, servicios, minería y otros,
el desplome fue de -1.9; mientras que las actividades terciarias (comercio de
bienes, servicios en general, técnico-profesionales, recreativos y
gubernamentales) se incrementaron en 7.3 por ciento.
La endeble fortaleza de las economías estatales indicadas,
fue reflejada en la caída del Producto Interno Bruto correspondiente dentro de
la contingencia pandémica; siendo Guerrero el de mayor decremento (-9.9 por
ciento), seguido de Oaxaca (-5.8) y Chiapas (-3.8). Ergo, las pérdidas
económicas en Guerrero fueron mayores que en los otros dos estados. El
crecimiento económico para Guerrero fue de 4 por ciento; para Oaxaca, 5.1 y
para Chiapas, 5.4. De tal suerte que, la entidad con mayor dinámica económica
fue Chiapas seguida de Oaxaca y abajo de las dos, Guerrero. De seguir como
vamos, estas tierras sureñas están orientadas a ser el último cabús (#32) de la
economía nacional.
La primera valoración que se puede tener es que a pesar de
la disminución del crecimiento que tuvimos en nuestra economía, la actividad
turística sigue siendo su soporte principal; además de las crecientes remesas que
envían nuestros migrantes por su trabajo en el país vecino del norte. La
segunda es que andamos mal en el dinamismo que debería tener nuestra economía
estatal si la comparamos con los otros dos estados mencionados.
Por otro lado, y como adenda, en el tema de la
microeconomía, uno de los flagelos que actualmente padecen las familias
mexicanas es la inflación (incremento de precios); sobre todo en los alimentos,
como da cuenta el siguiente cuadro sobre precios promedio de productos básicos
alimenticios a nivel nacional; cuya resultante es un aumento de casi el doble
de lo que costaban hace cuatro años:
Concepto. Año:
2018 Año 2022 Incremento porcentual
Aceite. (L.) 23
pesos 38 pesos
165 %
Huevo. (Kg.) 21
pesos 43 pesos
205 %
Tortilla. (Kg.)
8 pesos 22 pesos
275 %
Carne. (Kg.) 87
pesos 160 pesos 184 %
Leche. (Kg.) 11
pesos 25 pesos 227
%
TOTAL. 150 pesos 288 pesos 192 %
Fuente: Atypical te
ve. YouTube
PD1. En Guerrero, históricamente hasta nuestros días, los
gobernantes prefieren más incondicionalidad, que capacidad y eficacia. Por eso
estamos, como estamos,
PD2. Lo repito una vez más. Somos un pueblo bíblico. Somos
hijos de Job. Estamos ¡jobdidos!
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