Héctor Manuel Popoca Boone.
Para René Juárez Cisneros y Javier Usabiaga Arroyo, por
el apoyo otorgado para participar en éste que fue un loable programa social
piloto.
Lo peor que le acontece a un trabajador
indocumentado mexicano (Tim) en aquellos lares fuera de nuestra frontera
del norte, es el ninguneo. No existe. No es nadie. Está convertido en nada. No recibe
merecida retribución a su esfuerzo laboral realizado. Es ninguno o ninguna en
tierra ajena y extraña. Haga lo que haga, está en el limbo. Su existencia está
lanzada al vacío, en tierras que poco dicen y menos reconocen su presencia y aportación
productiva. A todos los Tim mis respetos y admiración. (ver El Sur. ¿Lo
logramos! 03/marzo/2005).
Ante
la imposibilidad de obtener la certificación laboral de los trabajadores
migrantes indígenas mexicanos, en los condados de Búfalo, Wisconsin y Winona,
Minnesota; por parte de autoridades laborales y/o educativas de EU, le expresé
a la profesora, Shaun Duvall, que no nos diéramos por vencidos. Al llegar a la
Ciudad de México me entrevistaría con funcionarios federales de la Secretaría
de Educación Pública (SEP), la Secretaría de Ganadería y Agricultura (Sagarpa)
y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), para exponerles el proyecto
de certificación laboral de mexicanos, fuera de nuestras fronteras. En el marco
de la organización civil sin fines de lucro, “Puentes/Bridges”, que la maestra
Duvall dirigía.
Le
solicitamos al gobierno federal mexicano comisionara dos certificadores
profesionales con especialidad en el manejo de establos lecheros tecnificados. Aprobaron
el proyecto -con la discrecionalidad debida- para llevarlo a cabo en forma
piloto, por primera vez, fuera de nuestro país, del 20 al 27 de febrero del
2005. Nos fuimos a Wisconsin (WI) sin mayor boato oficial. Recorrimos cinco
granjas lecheras para constatar en sitio, las habilidades laborales adquiridas
por 24 trabajadores indígenas mexicanos indocumentados (dos mujeres y veinte
hombres).
Para
la satisfacción de todos, los Tim pasaron las pruebas protocolarias, prácticas
y orales, diseñadas por las instituciones participantes para posteriormente regresarnos
a México, con todos los registros y expedientes correspondientes. Antes de
partir, los certificadores les entregaron a los Tim una misiva con los
resultados personales obtenidos; mismos que sirvieron de base para la
elaboración en México de los certificados membretados e individuales de
competencia laboral en la especialidad descrita con anterioridad.
Dos meses después, los servidores públicos de
México volvimos a regresar a WI para entregarles sus certificados oficiales,
pero ahora acompañados del personal adscrito al Consulado de México en Chicago.
Los granjeros blancos, con la maestra Shaun Duvall y los Tim, organizaron una
pequeña y discreta ceremonia de entrega de certificados ya membretados
institucionalmente, en una bodega de los establos visitados. Ni los
trabajadores indígenas, ni sus patrones granjeros blancos, esperaban tal
sorpresa del logro alcanzado. Con solidaridad testimonial estuvieron presentes
también algunos profesores de ciencias agropecuarias de la Universidad de WI-River
Fall.
Seis meses
después, en la Ciudad de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores organizó
un sencillo pero significativo evento donde reconoció y agradeció oficialmente
a la profesora Shaun Duvall su extraordinaria labor de ser mediadora y
traductora de buena fe en los asuntos laborales y de estadía al interior de los
establos que tenían los granjeros norteamericanos blancos con sus trabajadores
indígenas indocumentados mexicanos.
Ya como maestra jubilada, Shaun
Duvall, se convirtió en una guía de viajes de turismo de las familias de los granjeros
estadounidenses a las comunidades indígenas de donde eran sus trabajadores para
continuar y extender, con las familias ampliadas, la amistad generada en WI.;
conociendo a la vez, la enigmática y exuberante belleza natural de la Sierra de
Zongolica, Veracruz.
Para este escribano, la experiencia
profesional descrita, fue una forja humana de la ardua labor de conocimiento
mutuo, comprensión, solidaridad y protección, entre patrones norteamericanos
blancos y los morenos trabajadores mexicanos. El trabajo realizado en aquel
entonces brilla con demasiado fulgor y solo es opacado por su nula continuidad
institucional; hoy más que nunca, en los tiempos tenebrosos del “Orate del
norte”
Adenda. En el año 2016, una señora de la comunidad indígena de Tlaquilpa, Ver. de la que parten numerosos trabajadores a los ranchos localizados en WI. le pidió auxilio a Shaun Duvall para buscar a su esposo (uno de aquellos trabajadores migrantes certificados), desaparecido en ruta a EU. Había regresado a México para casarse teniendo fija la idea de regresar al rancho donde ya había estado. Pero, desapareció en la frontera. A la fecha, su familia, sobre todo su esposa, lo siguen buscando. Quieren saber su paradero, pero nadie sabe nada. No se les ha podido dar información de ninguna especie.
porelrescate@look.com