Héctor Manuel Popoca Boone.
Recordando a Othón Salazar Ramírez, por la
dilecta amistad que me brindó; junto con su estimada familia.
Antes que nada, como Gobernador Moral de Guerrero,
manifiesto mi más enérgico repudio a los robos frecuentes de equipos educativos
que se cometen en los centros escolares públicos en todo el territorio estatal.
Así como el cobro ilícito de cuotas (“cooperación”) para acceder a educarse en
la Universidad Autónoma de Guerrero. Lo anterior se da con total impunidad sin
que ninguna autoridad intervenga y, por tanto, la ladronería escolar se expande
sin más. En el sistema de educación pública de Guerrero (SEPG) el saqueo, no
solo se da al interior de las aulas, sino también en equipos y materiales
ubicados dentro de los espacios administrativos.
Agregue a lo anterior que, desde décadas atrás, ha
prevalecido, en términos generales, la corrupción, la irresponsabilidad, la
lenidad y el ausentismo en el magisterio público además de comportamientos
laborales deshonestos cuasi mafiosos. Hay despilfarro de recursos en lo
superfluo y el ensanchamiento de carencias en lo necesario. Tan es así que, la
corrupción y la irracionalidad dan como resultado que las plazas de veladores o
asistentes de servicios en los planteles escolares primarios prácticamente no
existen, cuando actualmente son las más necesarias. Este tipo de plazas no son
atractivas en el mercado de puestos en el nivel de educación básica; por eso
estas escuelas están a merced de la delincuencia. Se han cancelado un gran número de plazas
docentes frente a grupo de nivel preescolar, y primaria para crear plazas
atractivas para el mercadeo de puestos de trabajo en otros niveles, pero no
satisfacen las necesidades reales de la demanda educativa. De ahí las
manifestaciones de padres de familia por falta de maestros o recategorizaciones
y pago de adeudos a los trabajadores.
El mercadeo monetario y sexual para la consecución de
plazas magisteriales y administrativas sigue vigente. El encubrimiento y
complicidad en los vicios en la enseñanza y las grandes omisiones de virtudes
educativas en todos los aspectos son fenómenos transgeneracionales para
mantener el “estatus quo” en beneficio de algunos gobernantes, secretarios,
directivos y líderes sindicales y en gran perjuicio de muchos educandos y sus
padres de familia.
El SEPG no cuenta con oficinas propias administrativas
centrales ni regionales. Eso sí, son enormes las cantidades de dinero que se
erogan por concepto de renta de inmuebles para darles albergue; contrastando
con la precariedad de aulas rurales, semiurbanas y urbanas marginadas. Existe
un negocio subrepticio de renta de edificios y casas para las oficinas educativas
en las principales ciudades. Aun así, es mayúsculo el hacinamiento
administrativo porque hay más personal fuera de aula sin hacer nada, que dentro
de ellas impartiendo clases. En promedio en un escritorio para un docente en
funciones administrativas lo ocupan cuatro vegetando en su horario laboral.
La contrarreforma del expresidente Andrés Manuel López
Obrador, suprimiendo el concurso de oposición en la adjudicación de plazas
docentes, ha favorecido en mucho la mediocridad de nuestro nivel educativo. Los
recursos humanos del sector acusan baja calidad y rendimiento, Existe trafique
en los trámites de certificados educativos y en las compensaciones económicas
por méritos magisteriales. Hay desigualdad en los salarios frente a igualdad en
las responsabilidades. Los valores, principios o ideales supremos de la
enseñanza, en términos generales han quedado arrumbados en el baúl del olvido y
desgastados están los procesos de capacitación y actualización magisterial.
Las plazas laborales se consideran de propiedad
familiar y hereditarias por quien la posee y existen muchas plazas sin sustento
presupuestal. Quienes las ostentan hacen de ellas los que les plazca puesto que
todo se vende… hasta las “permutas” que dejan a la niñez sin sus maestros por
tiempo indefinido. Los puestos de mando intermedio o supervisión están al mejor
postor o compadrazgo. Los méritos en el desempeño docente poco cuentan en el
ascenso escalafonario. De las corrientes sindicales magisteriales, mayoritarias
y minoritarias, mejor ni hablo; sabido es por todos que privilegian sus
fortalezas políticas y económicas propias en vez de mejorar el esfuerzo
educativo encomendado. La burocracia del sector educativo peca de ser poco
eficiente, ineficaz e hipócrita; la farsa estriba en que todos en público están
pletóricos de virtudes y, en realidad, revientan de estragamientos. Mientras
persista la compraventa de plazas, el mercadeo sexual y el sistema de
botín-saqueo “hormiga” dentro del SEPG, impedirán que las y los mejores
profesores esten al frente de los grupos escolares. No podrá haber posibilidad
alguna de mejora en la calidad educativa, así …ad infinitum.
Justo es mencionar que algunos fenómenos externos han
contribuido al mayor deterioro educativo, como lo son: la pandemia, la pobreza,
la violencia, la delincuencia y el control territorial por parte de la
criminalidad organizada; así como los sempiternos gobernantes, malos e ineptos.
Varios indicadores educativos oficiales respaldan lo
anteriormente dicho; exhibiendo el estancamiento y la involución en el sistema
de educación pública de Guerrero, sobre todo de los niveles de la educación
secundaria para adelante en donde la deserción escolar es pronunciada.
(htts://siged.sep.gob.mx)
PD. Texto elaborado con la participación del Lic.
Jorge Valdez Méndez.
porelrescate@outlook.com
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