Hector Manuel Popoca Boone.
En mayo del año pasado escribí un artículo de opinión donde daba cuenta de
la airada queja del presidente del Comité Técnico del Fideicomiso para la
Promoción Turística de Guerrero (Fidetur), consistente en que desde hacía seis
meses la Secretaría de Finanzas del gobierno estatal (SEFINA), no le proveía
los recursos económicos que de acuerdo con la ley No. 494, debía entregarle
para realizar su programa anual de promoción y fomento al turismo en Guerrero. (Ojo,
no solo de Acapulco).
Dichos recursos económicos eran y son fiscales y de carácter estatal,
captados por las empresas hoteleras de todo el estado (Ojo, de todo el estado) a
partir del tres por ciento de ingresos por concepto de ocupación de cuartos en
sus respectivos hoteles; esos recursos son a la vez entregados a SEFINA.
Del total de ellos, el uno por ciento (en ese entonces alrededor de 25
millones de pesos) estaba destinado a fortalecer la seguridad pública de todas
las zonas turísticas de Guerrero; y dos por ciento (alrededor de 50 millones) eran
para fomentar el turismo estatal a través de Fidetur, de acuerdo con la ley
estatal de ingresos del 2023. El proyectado monto total de recaudación por el
mencionado impuesto ascendía a 75 millones de pesos. Las principales ciudades
hoteleras captadoras de dicho impuesto en Guerrero son: Acapulco,
Ixtapa-Zihuatanejo, Taxco, Chilpancingo, Iguala y Tlapa. En congruencia con la
justeza y equidad distributiva, debería hacerse una dispersión con mejor ponderación
en la participación de dicho impuesto entre las ciudades según su aporte. A
Chilpancingo, Iguala y Tlapa no se les destina nada. En el decreto de
presupuesto de egresos para el 2023, los diputados locales solo autorizaron para
ese rublo ¡20 millones de pesos! (Uf).
Pero aun hay más: desde hace años, los dineros recibidos por Fidetur los
concentra, administra y direccionan los directivos del fideicomiso, la
Secretaría de Turismo estatal y los que presiden la agrupación hotelera de
Acapulco, AHETA, para promocionar en su mayor parte los atractivos turísticos
de Acapulco y un poco los de Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco. Y párele de contar,
aun cuando ya están formalizados en el papel los fideicomisos de Chilpancingo e
Iguala, entre otros.
Buena parte del dinero que ingresa a Fidetur se utiliza para sufragar
gastos suntuarios, superfluos, viajes y giras internacionales ostentosas de algunos
empresarios hoteleros y directivos oficiales del ramo; así como para montar
pabellones costosos y deslumbrantes, en ferias o tianguis turísticos
internacionales, como el de España. Al final de las cuentas, se obtenían
reconocimientos por la decoración del “stand” de Guerrero, pero logrando en la
realidad magros resultados por cuanto se refiere a formalizaciones reales de
contratos de negocios turísticos anuales. Mucho ruido, pocas nueces, pero
buenos paseos a Europa cada año.
En cuanto a los 25 millones de pesos etiquetados para fortalecer la seguridad
pública en los centros turísticos, también narré una reunión de análisis sobre
la inseguridad pública en la ciudad de Chilpancingo, llevada a cabo en la Cámara
Nacional de Comercio de la capital del estado con los responsables, en ese
entonces, de la Secretaría de Seguridad Púbica estatal, la Vice fiscalía
general del Estado y la Jefatura de la policía municipal; llamándome de sobre
manera la atención lo expuesto por algunos empresarios hoteleros sobre la poca
seguridad pública que impera en las zonas donde están domiciliados sus
negocios; y cómo se iba expandiendo la presencia de la delincuencia simple y la
organizada. Por su parte, el secretario de Seguridad Pública Estatal manifestó
que no estaba enterado que SEFINA le debía proporcionar 25 millones de pesos
más de lo que normalmente tenía autorizada su Secretaría; provenientes del
impuesto antes mencionado. ¡Doble uf!
Algunos empresarios hoteleros manifestaron que ellos no escapan de ser
víctimas, junto con sus familiares, de secuestros y extorciones; además de
recibir con mayor frecuencia la visita de los “chicos organizados”, que toman
en alquiler habitaciones de hoteles de categorías medias y bajas, para contar
con cuartos de seguridad (reclusión y/o asesinato) de personas que son víctimas
de secuestros exprés. El impuesto a la ocupación hotelera para seguridad
pública, por tanto, no se destinaba para fortalecer el combate a la
delincuencia y erradicar la violencia en los principales centros de hospedaje
estatal.
El pasado jueves (El Sur. 11/12/2024), en una reunión del Consejo Técnico
de Fidetur, un funcionario de SEFINA dio a conocer públicamente que se
incrementará en el año 2025 el impuesto al hospedaje en una unidad porcentual más,
de 3 a 4, y este adicional (aproximadamente 25 millones de pesos) se destinará
para la reconstrucción de la infraestructura turística de Acapulco que sigue
destrozada. Por su parte el director de Fidetur manifestó que no habrá cambios
en la forma de operar financieramente el fideicomiso, recalcando que no se
cancelarían los viajes a ferias y tianguis turísticos internacionales. O sea, infértilmente
se usarán para más de lo mismo. ¡Triple Uf!
PD. Como Gobernador
Moral de Guerrero respaldo lo dicho por la presidenta de la República, Claudia
Sheinbaum Pardo, de no ceder ni un ápice en materia de nuestra soberanía
nacional; ante el anuncio que hizo el presidente electo de EUA, Donald Trump,
de nombrar embajador en México a un connotado “halcón pretoriano”.
porelrescate@gmail.com
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