viernes, 31 de enero de 2025

Deportaciones masivas.

 Héctor Manuel Popoca Boone.

 

La movilización numerosa de seres humanos en contra de su voluntad, es decir, de manera forzada, de un lugar a otro, conlleva la conculcación de la libertad humana individual que es de los primigenios derechos del ser humano. Generalmente lleva aparejada también la violación del patrimonio familiar, de índole material, productivo, cultural y de la identidad territorial; además de la desintegración de la cohesión social por consanguinidad y de pérdida de salud, paz, seguridad pública y de la propia vida. Los destierros y movilizaciones forzadas provocan una criminalidad llana y plana, la mayor de las veces en el marco de una intencionalidad genocida.

 

En la Alemania nazi (1936-1945) Hitler y sus secuaces odiaban a muerte a los judíos, porque los consideraban causantes de todas las desgracias económicas, sociales y políticas que azotaban a Alemania, país derrotado en la I Guerra Mundial en Europa durante el primer tercio del siglo XX.

 

Por eso, las consignas políticas exitosas de los nazis estuvieron basadas en el pregón de la supremacía de la raza aria sobre las demás; y de su propia expansión territorial para agrandar su hábitat de predominio continental. Según los nazis, devolverle la dignidad perdida al pueblo alemán pasaba por el bestial exterminio, entre otros, del pueblo judío. A eso le llamaron “La Solución Final”.

 

Cuando asaltaron el poder del “Tercer Reich” en Alemania (1936), iniciaron el diseño del genocidio semita. Primero obligaron a los judíos alemanes a identificarse como tales; fueron censados de manera particular y los obligaron a llevar un emblema: la Estrella de David, zurcida sobre su vestimenta. Después, y una vez iniciada la II guerra mundial (1939), la Alemania Nazi comenzó de manera sistemática la deportación-reubicación-concentración y posterior exterminio de los “indeseables semitas” que vivían en los diversos países de la Europa ocupada. En Polonia, por ejemplo, los obligaron a vivir en un gran “gueto” (lugar de concentración y/o reasentamiento). Con la invasión a la Unión Soviética en 1942, juntaron a todos los judíos que radicaban en Europa junto con prisioneros rusos y otras razas, para efectuar un último traslado forzado masivo a los “campos de exterminio”, donde los “supremos de la raza aria” establecieron las letales cámaras generales de asfixia humana con gas venenoso, mismas que estaban adjuntas a crematorios humanos construidos en serie de manera fabril.

 

Por el gran número de personas deportadas, los alemanes nazis utilizaron fundamentalmente ferrocarriles y camiones como medio principal para los traslados de la gente amontonada (hombres, mujeres y niños); en vagones de carga con 70 a 90 personas apiñonadas en cada furgón, en cuerdas promedio de 900 seres humanos por tren.

 

Los centros de exterminio se localizaban en zonas aisladas, semirrurales, ocultas de la vista pública urbana y construidos cerca del cruce de líneas ferroviarias importantes; lo que permitía que los trenes transportaran cientos de miles de personas a la semana. Por su número, representaban una operación de traslado muy compleja que requirió de la participación de varias dependencias civiles y militares del gobierno alemán nazi y aliados; en especial, las temidas SS, la Gestapo, el ejército, policías locales; incluso, de autoridades religiosas hebreas y comandos de reos judíos que actuaban como capataces y verdugos directos.

 

Otros gobiernos dictatoriales en el siglo XX realizaron desplazamientos masivos forzados que culminaron muchos de ellos en actos genocidas, con estilos propios de deshumanización y exterminio. Por ejemplo, los perpetrados al pueblo armenio, a manos del dictador turco, Pasha, con sus “marchas de la muerte” (1915-1917). Al pueblo ruso, por José Stalin en la Unión Soviética (1930-1950). También el pueblo camboyano fue víctima del dictador comunista Pol PoT (1975-1979), etc. Algunos países africanos no se quedaron atrás como Ruanda, por ejemplo, o en el Medio Oriente, teniendo como víctimas a los pueblos de Palestina y Siria.

 

Alrededor de 6 millones de judíos y otros más, fueron masivamente asesinados en un periodo de 4 años (1942-1945). A razón promedio de 4,167 personas por día. Ahora, el “Orate del Norte”, el presidente de EUA, Donald Trump, en cuatro años pretende deportar a México alrededor de 4.5 millones de paisanos indocumentados, a razón promedio de 3,082 individuos por día. Ya piensa en la reconversión de Guantánamo para hacerlo campo temporal de concentración para 40 mil deportados. ¡Pa su Má!

 

PD1. Recomiendo visitar el Museo Memoria y Tolerancia. Alameda Central. Ciudad de México.


porelrescate@outlook.com

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario