¿Todos contra Trump, únicamente?
Héctor Manuel Popoca Boone.
“majestad grave, / altivo pensamiento, / trato
suave, / discreción, / memoria, /saber, / prudencia, / seso, /entendimiento,” (Grandeza
Mexicana. Bernardo de Balbuena. Editorial Planeta. / pg. 67)
Las bravatas de Donald Trump contra México emitidas
durante su campaña electoral se han convertido ahora en directrices
presidenciales al volver enunciarlas como presidente de los Estados Unidos. El
“tigre de papel” ya mostró sus colmillos artillados; fiel a su estrategia
personal de infundir temor a su contendiente (social, comercial, político,
etc.) para doblegarlo y amansarlo; con el objeto de que en las negociaciones a
que haya lugar se lleve la parte del “león”. Genio y figura hasta la sepultura.
Los colmillos causan diverso grado de hendiduras dolorosas y eso hay que
tomarlo muy en cuenta.
Es vano de Trump intentar en estos tiempos regresar a
los años dorados del imperialismo norteamericano, mismo que históricamente va
en decadencia sin posibilidad de erección alguna; tal y como pasó con los
grandes poderes imperiales de la historia universal, entre los más
emblemáticos: Egipto, Roma, Persia, España, Francia, Inglaterra, La Unión
Soviética, et al. Hoy la geopolítica no es la misma que antes, ni los pueblos
piensan o pueden ser sometidos como antes.
De la guerra “light” que nos declaró en su discurso de
toma de posesión el pasado 20 de enero, analicemos las causales de su
extraordinaria molestia, porque visto está que contempla “astillas ajenas” sin ver
las múltiples “vigas propias”. Los aspectos que Trump considera que México es
causante, ciertamente algunos son de nuestra competencia; pero otros son de
ellos y el no reconocerlos así, obnubilan su visión geopolítica y lo harán
fracasar en algunos de sus nefastos decretos presidenciales.
¿Es México un santuario del narcotráfico
latinoamericano a nivel mundial? ¿Sí o no? La respuesta considero que es
afirmativa. El Estado mexicano, con sus corrupciones e impunidades estructurales
de todo tipo y de larga data, es el culpable que eso haya sucedido así;
prohijándolo.
Los gobernantes mexicanos posteriores a la Revolución
Mexicana de 1910 también son culpables -en diverso grado- de que tengamos un sistema
político, económico y social insuficientemente cimentado para brindarle a la
mayoría de la población una mejor calidad de vida. Su actual estrado de
postración la tiene sumida en una pobreza social generalizada. No es de ayer el
problema y no hemos avanzado significativamente en su resolución social.
No podemos ocultar que es de nuestra responsabilidad
el vivir en una seudo democracia mercantilizada, controlada al alimón por una
selecta partidocracia multicolor y una oligarquía empresarial, succionadores de
la mayoría del excedente económico nacional que como país generamos todos;
motivo por el cual, existe una permanente migración fuerte, hacia el país
vecino del norte en búsqueda de trabajo, de mejor vida y de paz que no
encuentran en nuestro territorio nacional; cuando tenemos todo, menos voluntad
colectiva, para generarlos.
Analicemos el siguiente párrafo escrito hace 53 años: “México
no puede aplazar más, sino tratar de resolver democráticamente, los problemas
populares de hoy. Solo la conjunción de la democracia política y de la justicia
económica pueden lograr una mejor distribución del ingreso nacional, que en la
actualidad es modelo de injusticia. Y este fin último requiere, a su vez, una
política exterior independiente; la reafirmación -con actos concretos, no con
palabras- de la reforma agraria; la limitación de los intereses de la burguesía
y su sometimiento a tareas de beneficio común; la defensa de nuestros recursos
naturales; la formulación de un programa inteligente de educación popular; y la
planificación económica a largo plazo, públicamente expresada y vigilada” (Tiempo
Mexicano. Carlos Fuentes. / Editorial Joaquín Mortiz. /pg. 65)
Como gobernador moral de Guerrero manifiesto que no
estamos preparados para enfrentar las directivas y decretos que el presidente
de EUA está emitiendo agresivamente, con dedicatoria directa a nuestro país.
Sin descuidar nuestro permanente repudio hacia ellos y con el apoyo definido a
la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, debemos sospesar las
siguientes propuestas, al menos para Guerrero:
1) Blindar nuestra economía estatal, a través de
fortalecer nuestro mercado interno de consumo, con mercancía y servicios
producidos, los más posibles, por nosotros mismos. 2) Evitar dirigir el
presupuesto público al dispendio y a la frivolidad. 3) Fortalecer la
recaudación fiscal y usarla honestamente, es preferible a seguir incrementando el
déficit financiero endeudando más al estado; 4) Reorientar el presupuesto de
egresos del 2025 para apoyar la creación y fortalecimiento rentable de la micro,
pequeña y mediana empresa y a la recuperación productiva del campo sureño. 5) La
inversión pública direccionarla más a expandir infraestructura pública
utilizando al máximo mano de obra, lo mismo que a la inversión productiva
generadora de muchos empleos y menos a la dispersión de dádivas pasajeras para
el consumo; tanto en lo urbano como en lo rural; entre otros temas.
Condición indispensable es un cambio radical de nuestra
mentalidad gubernamental, social y privada. Enquistadas desde hace muchos años en
la dejadez, indiferencia, el egoísmo, la simulación, holgazanería, los hábitos
corruptos y parasitarios con impunidad, la cultura individualista en extremo
que es poco productiva, de engaño, sometimiento y de infértil resignación. Por
supuesto, el gobierno estatal y los municipales deben ir por delante, dando prístino
ejemplo cívico del nuevo “chip” neuronal.
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