sábado, 1 de noviembre de 2025

Educar para transformar

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

 

Sin transformación mental, no hay bienestar social duradero. Una de las enseñanzas que podemos tomar de la gesta de la humanidad a lo largo de su historia universal es que los grandes cambios y avances sociales se dan -teniendo como prerrequisito indispensable- amplias transformaciones mentales en sus pueblos, para garantizar la permanencia acrecentada del bienestar social a lo largo del tiempo.

 

Las transformaciones mentales comienzan con dotar y moldear en la mayoría de los integrantes de la sociedad una nueva mentalidad, que los encauce en una hazaña de progreso y superación continua; para conducirlos a mejores estadios de libertad, bienestar familiar y social; tanto en lo material como en lo cultural, en un contexto de buena calidad de vida y de armonía sana y sustentable con la naturaleza.

 

En otras palabras, para su transformación real, no demagógica, México necesita de nuevas maneras de pensar, de aprehender, reflexionar y valorar; al contemplar cosas, situaciones y problemas; ideando y poniendo en práctica nuevas formas de realizar las faenas cotidianas en los diferentes ámbitos del qué hacer social. Tener siempre en mente el procurar un nivel de bienestar social superior al existente con una menor desigualdad social.

 

La tarea embarga a toda la ciudadanía y a los tres niveles de gobierno. Es un esfuerzo educativo colectivo, escolarizado y no escolarizado, constante y permanente, que se realiza tomando como base lo mejor del acervo universal del conocimiento científico, tecnológico y cultural, acumulado por la humanidad.

 

Para realizar lo anterior necesitamos de nuevas e innovadoras concepciones, habilidades y adiestramientos mentales que proporciona una educación escolar de buena calidad. No en balde las grandes potencias mundiales se distinguieron en un principio por el fuerte desarrollo educativo de las generaciones emergentes que, con el recorrer de los años, han tomado las riendas de la conducción de sus países.

 

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) elabora indicadores para evaluar, los diferentes factores que posibilitan la mejora del bienestar económico, social y ambiental en cada uno de sus países miembros. Para el sistema de educación prevaleciente en México, señala como retos importantes: a) -superar la desigualdad de género, b) -incrementar el gasto educativo. d) -la mejora en el acceso a la educación y a la capacitación técnica y laboral y d) -a una mayor calidad del desempeño de los educadores, así como el respectivo rendimiento de los estudiantes; en el marco de una mejor correlación del sistema educativo con las oportunidades reales y equitativas que existan de tipo laboral.

 

Eduardo Backhoff, presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativas, A.C., analiza con preocupación en el informe de la OCDE (Panorama Educativo 2024) que en México el gasto relativo anual promedio en todos los niveles educativos -incluyendo la investigación científica- va a la baja, mientras que el promedio erogado en los países de la OCDE va al alza. México destina el 4.2 por ciento de su Producto Bruto Interno (PIB) al sector educativo; mientras que el promedio de los restantes países es de 4.9 por ciento. La inversión por estudiante en nuestro país se encuentra en el último lugar de la OCDE y lo que es peor, ¡disminuye anualmente (-18 por ciento) mientras que en los otros países aumenta (+9 por ciento)! En cuanto a docentes, los de México acusan deficiencias en su capacidad de enseñanza por falta de actualización. Los sueldos de nuestros profesores son 23 por ciento inferiores que el promedio de los prevalecientes en los demás países.

 

En síntesis, el panorama educativo de México (según la OCDE) no es bueno: a) Cuatro de seis jóvenes adultos solo cuentan con el nivel de educación básica, b) Uno de tres jóvenes está fuera del sistema educativo, c) seis de diez egresados de educación superior proviene del sector educativo privado, d) la inversión en educación ha disminuido, e) se invierte menos en educación infantil, f) en primaria, la educación privada invierte más por estudiante que el sector público y g) el número de alumnos que tiene que atender un docente mexicano es del doble que sus pares internacionales, aunque su salario es una cuarta parte menor. Estas cifras evidencian que, para los gobiernos mexicanos de la última década no ha sido una prioridad mejorar la educación del país. Por demás está mencionar que nuestro país esta ubicado dentro de los últimos lugares de la evaluación educativa, dentro de los países que integran la OCDE.

 

Los países con mejor desempeño educativo comparten como factores estructurales: Inversión sostenida en educación pública. Formación y evaluación continua de docentes. Equidad en el acceso a la enseñanza y en la colocación laboral. Fomento de habilidades científicas. Pensamiento crítico y de reflexión propositiva.

 

porelrescate@outlook.com

 

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