jueves, 28 de marzo de 2024

Desafane presidencial

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

 

La recién aprobada, Ley General de Protección Civil (LGPC), parte de una plataforma ficticia para su observancia y vigencia. Considera que la geografía y la climatología en todo el territorio nacional es homogénea. No es así; predomina lo heterogéneo y pretender dar trato de iguales a desiguales profundizara la desigualdad existente. No todas las entidades federativas tienen el mismo grado de riesgo y vulnerabilidad. Además, “No importa solamente la intensidad del fenómeno natural para generar daños en la sociedad, sino que el total de daños también se refiere a los contextos de vulnerabilidad que una sociedad por sí misma genera o provoca en el transcurso del tiempo” *

A iniciativa del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, los diputados federales de Morena y otros aprobaron la nueva LGPC que regirá en México y que perjudica seriamente al estado de Guerrero -entre otras entidades federativas-; en virtud de que se traslada directamente y en un primer momento, la responsabilidad de atender los desastres naturales a los gobiernos estatales y municipales donde acontecen los eventos; desprendiéndose de tal responsabilidad el gobierno federal, no obstante que es el nivel de gobierno que recauda la mayor cantidad de impuestos en todo el país. Es una injusticia anti federalista grande. Estas tierras del sur se caracterizan por estar ubicadas geográficamente en latitudes donde se presentan con mayor intensidad y frecuencia tales eventos catastróficos. Recordemos que geológicamente somos vecinos de la “Falla de San Andrés”.

En Guerrero se presenta uno o más meteoros climatológicos (mar de fondo por el cambio climático, por ejemplo), hidrológicos (huracanes, tormentas tropicales, desborde de ríos, estiajes prolongados), eventos sísmicos (terremotos de diverso grado y naturaleza). Todos ellos, las más de las veces devastadores; ocasionando pérdida de vidas humanas, viviendas, centros de trabajo, destrucción ecológica, infraestructura urbana, cosechas siniestradas, incendios forestales, vías de comunicación terrestre truncadas, derrumbe de puentes y, en general, la semi paralización de la actividad educativa, económica y social de pueblos y ciudades. No solo son desastres naturales, son desastres convergentes.

La estadística histórica indica que Guerrero es un estado de alto riesgo en materia de siniestros y catástrofes. Al mismo tiempo es un estado muy vulnerable por cuanto a su orografía abrupta, sempiterna escases de recursos económicos; de infraestructura y equipamiento para enfrentarlos y defender la vida de la población la cual es en su mayoría, pobre.

Es un hecho que el Gobierno del Estado de Guerrero no recaba suficientes contribuciones económicas para enfrentar, junto con los municipios, desproporcionado cometido. Sus montos fiscales son inferiores en relación a otros estados de la nación que gozan de un crecimiento económico más vigoroso. Eso conlleva a tener recurrentemente un déficit anual en las finanzas públicas estatales y municipales las cuales dependen en más de 98 por ciento de las transferencias de recursos federales; bien sea como participaciones o aportaciones federales. La LGPC recién aprobada, nos deja en una indefensión mayúscula y de gran espectro, puesto que tampoco tenemos la cuantía de recursos económicos para pagar aseguramientos de esa naturaleza.

Los costos humanos, materiales, económicos, sociales y de hábitats que causan los desastres naturales y “antrópicos” son enormes. Como datos ilustrativos consigno lo siguiente: El huracán Pauline (1997) ocasionó pérdidas por 448 millones de dólares. La tormenta tropical Manuel, en el año de 2013, provocó pérdidas estimadas en 2,270 millones de dólares*. La empresa internacional de análisis de riesgos, Enki Research, proporciona un cálculo primario de las pérdidas económicas causadas por el huracán Otis (2023) en alrededor de 15 000 millones de dólares.

Ya de por sí, cuando el gobierno federal tenía el deber y la primera responsabilidad de afrontar los desastres naturales que se presentaran en cualquier parte del territorio nacional, su histórico burocratismo, congénito a un centralismo de facto, nos provocaba angustia y desesperación porque no llegaban las ayudas y los apoyos a tiempo ni en la cantidad suficiente, para salvar vidas y bienes con oportunidad. En cambio, desde ahora el gobierno federal actuara tan solo como coadyuvante -si es que así lo decide- y lo hará con mucho mayor lentitud que, seguro estoy, rayará en mucha irresponsabilidad gubernamental. Al tiempo.

*Rodríguez Esteves, J. M. (2017). Los desastres recurrentes en México: El huracán Pauline y la tormenta Manuel en Acapulco.

porelrescate@outlook.com

 

viernes, 22 de marzo de 2024

El nudo gordiano

 Héctor Manuel Popoca Boone.

Actualmente la expresión popular nudo gordiano se refiere a una dificultad (s) que no se puede resolver. A un obstáculo (s) difícil (es) de salvar, dar solución y buen desenlace; en especial, cuando estas cuestiones solo admiten soluciones de fondo que remuevan las causas que dieron origen a los graves problemas.

"Cortar el nudo gordiano" significa resolver tajantemente y sin contemplaciones un problema ya que, descubriendo y atendiendo la esencia del problema, podremos develar todas sus implicaciones y ramificaciones, así como los protagonistas y responsables directos o indirectos; sobre todo cuando la naturaleza de la problemática es social. El nudo gordiano también está relacionado con la solución urgente y perentoria de problemas que podrían empeorar ante el paso del tiempo. En otras palabras, antes de que empeoren y la “bomba estalle”.

El meollo del “nudo gordiano” en Guerrero es que carecemos de una buena conducción gubernamental que articule y de cause a toda la estructura gubernamental, como un todo, con propósitos claros y definidos de mejoría social; y no quedarse a medrar con la sola palabrería de un gobierno que se antoja tricéfalo, anárquico y que lo llevan de la mano como el que actualmente tenemos, cuyos protagonistas principales son: Obrador-Félix-Evelyn.

Requerimos actuar con orden y con norma, en todos los aspectos político-institucionales, jurídicos, sociales y económicos de Guerrero. Si no tenemos una directriz y rumbo definido no podremos avanzar; y estas deben estar enmarcadas en la legalidad y en la pulcritud. Si no se respetan las leyes por todos, al rato nadie las acatará y cundirán las corrupciones e impunidades de todo tipo; ya que todos sabemos que nadie persigue esos delitos en estas tierras. Necesitamos justicia social y más justicia efectiva factual, no postergadas ni simuladas.

Necesitamos verdadera paz, creativa y productiva en un ambiente de libertad y seguridad, social y privada. Sin ser coaccionados ilegítimamente por cuanto, a nuestra libertad de acción, pensar y expresar se refiere, sin amenazas de extorsión alguna. Sin temor ni terror socializado.

Necesitamos que paren la violencia, los homicidios, los secuestros, las extorciones, etc. No queremos que haya un cuarto y poderoso poder de facto que nos gobierne tal y como lo hace actualmente la delincuencia organizada, dominante ya en las tres cuartas partes del territorio guerrerense teniendo domeñada a la mayoría de la clase política sureña y subordinados a la mayoría de los integrantes de los otros tres poderes constitucionalmente establecidos.

No estamos en quiebra en las finanzas públicas porque el gobierno federal nos solventa en un 98 por ciento nuestros déficits financieros. La banca privada nos considera una entidad federativa insolvente y tenemos deudas y rezagos de pagos al interior de la administración pública, que afloran recurrentemente y movilizan a los trabajadores públicos y pensionistas por la falta de atención a sus demandas económicas; desquiciando la libre movilidad de tráfico vial y para hacer trámites en las principales ciudades. El gasto planificado de las finanzas públicas está hecho un desastre incrementado y generalizado.

Lo dicho anteriormente, explican los colapsos que hoy afloran en seis cuestiones de gobierno en los sectores de la educación, salud, seguridad pública y sana administración pública, honestidad y transparencia. Mención aparte es el notorio poderío de las bandas de narcotraficantes y todos sus negocios ilícitos y turbios en Guerrero, así como el grado de infiltración que gozan tanto en los tres niveles de gobierno actuantes en el estado; así como con sus amanuenses en el poder legislativo y judicial local; incluyendo también el tácito apoyo de sectores de empresarios inescrupulosos y determinadas áreas de las fuerzas armadas acantonadas en estas tierras del sur.

Requerimos con urgencia un gobernante y un equipo de trabajo gubernamental honesto, capaz, eficiente, laborioso, y principalmente, honesto. Que no se entregue al bandidaje o al encubrimiento de delitos. Basta de simulación, ineptitud, hipocresía y demagogia. Desgraciadamente no veo ese perfil de gobernante y funcionarios que, junto con el pueblo, desaten este difícil y complejo nudo gordiano. No lo oteo en ninguno de los partidos políticos y sus dirigentes, que tal parece que solo ven por sus conveniencias mafiosas y por sus corruptelas de enriquecimiento personal en lo inmediato.

Guardando las formalidades del caso, quien depuso al secretario de seguridad pública estatal, a la fiscal general estatal y al secretario estatal de gobierno fue AMLO, que en los dos primeros casos fue él quien los designó. De tal hecho deviene la actual gran crisis institucional que nos embarga. De la que puede deducirse el fracaso de actuación de un gabinete de tómbola donde ha privado más la lealtad bufonesca que la necesaria eficiencia gubernamental. ¡Sálvese quien pueda!

porelrescate@outlook.com

 

 

viernes, 15 de marzo de 2024

Abuso de autoridad.

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

Prolegómeno: La filósofa francesa Simone Weil en 1943 definía a los partidos políticos “como unos organismos pública y oficialmente constituidos para matar en las almas el sentido de la verdad y de la justicia…; una vez que las autoridades han decidido que las vidas de ciertas personas carecen de valor, nada es tan natural como matar. Tan pronto como saben que pueden asesinar sin temor a represalias, empiezan a hacerlo, o al menos, animan a los asesinos con sonrisas de aprobación.”

Una autoridad que no reconoce límites en su responsabilidad conferida, suele cometer abusos mientras detenta el poder institucional; permaneciendo impune la mayor parte del tiempo. El abuso de autoridad es propio de regímenes gubernativos de corte autoritario y autocrático, que desdeñan ordenamientos democráticos legales previamente establecidos -con mucha legitimidad- para cumplir con el deber de cuidar al pueblo, a sus bienes, al territorio que habitan y a la autonomía y soberanía del país.

Insisto: la propensión al abuso de autoridad se da cuando existe impunidad en el actuar; aprovechándose de la fuerza institucional detentada como el poder que previamente fue concedido o arrebatado. Esta extralimitación es casi consustancial cuando se aplica de manera unipersonal en forma despótica y dictatorialmente. Sin contrapeso alguno y al margen de cualquier acotamiento jurídico establecido; su ejercicio es ajeno a la genuina voluntad ciudadana de llevar una vida en común con paz, justicia, igualdad, equidad, libertad y bienestar. Este tipo de régimen gubernamental contraviene y es opuesto a la vigencia de todos los derechos humanos que la misma humanidad ha forjado socialmente a lo largo de la historia universal.

Así pues, los abusos de autoridad son conductas propias de dictadores, monarcas, tiranos y autócratas, usados cuando consideran al pueblo como una masa una domesticada o domesticable; la cual tiene prohibido rebelarse a los dictámenes y decretos verticales de estos malos gobernantes.

Sobre todo, en el discernimiento de lo qué es bueno o malo; sobre quién es adversario o el aliado; en determinado colectivo social; y aún más, tampoco le permite la libertad de expresión y reflexión sobre las posibles repercusiones, positivas o negativas en las políticas públicas gubernamentales implementadas o a instrumentarse.

De oponérsele alguien al autócrata autoritario, sobreviene su denostación, la injuria, el calificativo (que minimiza y confronta), el anatema y la ubicación que surge de lo sectario y de lo dogmático, casi siempre en forma escarnecedora, pretendiendo la nulificación del oponente. Eso nos retrotrae a los tiempos históricos más sombríos (en todos los aspectos) de la convivencia humana, individual y colectiva.

El abuso de autoridad también tiene su génesis y razón de ser en la conservación y expansión del poder por unos cuantos dominadores bucaneros, sempiternos del dinero y de la posesión o control de la riqueza, natural o material, que le pertenece a una colectividad, en un territorio determinado. Se presenta y representa en micro conductas o en macro conductas institucionales que han puesto a punto la extinción total, de grandes o pequeños grupos de la raza humana (en nuestro caso indígenas) a lo largo de los últimos siglos.

El abuso de autoridad es exponencial y expansivo en un régimen presidencial como el nuestro, que aparenta ser democrático, pero en la realidad es autoritario en la concreción de su propio parecer; simulando a la par ser el gran concertador y concentrador de la voluntad popular. En el fondo, hoy están ensoberbecidos con el poder democráticamente obtenido y quieren retenerlo para darle continuidad en la persona convertida en su alter ego.

Poniéndole a su disposición una estructura institucional cuasi monolítica; un sistema de subordinación a través de la corrupción, de las pensiones sociales, privilegios, concesiones y prebendas. Tanto en el andamiaje militar, como en el nacional jurídico y en el nacional legislativo del país. Los abusadores transformadores pretenden el advenimiento de un “humanismo mexicano-obradorista” moldeado y moteado de ilegalidad y delincuencia criminal. “La opinión se forja y se manipula, al estar ya la buena fama y la infamia igualadas. (Hannah Arendt).”

El criminal abuso de autoridad, recién concretado en el asesinato, a sangre fría, de un joven por un policía y encubierto, en un primer momento, por las más altas autoridades de Guerrero y del país, representa la gota de agua envilecida que se desborda de un embalse deshumanizado; pletórico de violencias y homicidios impunes, que reflejan, cotidianamente, el rostro de autoridades locales anárquicas, incompetentes y “valemadristas”, que nos desgobiernan y conducen a la vez a un insondable abismo, donde impera el crimen organizado que ya infiltró las fuerzas armadas y a todo el cuerpo del Estado mexicano. No solo en Guerrero, aun cuando aquí está agudizada y concentrada buena parte de esta crisis institucional.

Tenemos un gobierno desastroso producto de estar gobernados por un partido-Estado, disque transformador pero que asegura su dominio mediante la falsa palabrería, la demagogia populachera, bajo la égida incondicional y titeretada por dos fuertes politicastros -uno paternal y el otro nacional- que ingratamente le han dado al pueblo de Guerrero, como máximo acto de gobierno, un gabinete gubernamental producto de una “tómbola”.

Epílogo, le sugiero a la gobernadora constitucional de Guerrero y a su papá incomodo, el senador, Félix Salgado Macedonio, pedir licencias a sus responsabilidades gubernamentales respectivas, por los dichos y conductas culposas públicas, que han proferido y realizado, a la vista de todos, sobre este artero asesinato de un joven guerrerense. Como Gobernador Moral del Estado lo solicito en forma encarecida por el bien de un Guerrero que está hambriento de justicia, paz, libertad y bienestar social.

porelrescate@outlook.com

 

viernes, 1 de marzo de 2024

Economía poco sustentable.

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

 

México cuenta con una economía poco sustentable, es decir, está sujeta a cambios inesperados por no tener todas sus variables macroeconómicas bajo solidez prudente, que le den buen sostenimiento ante los avatares que se le presenten ya sea por causas externas (vaivenes de la economía mundial, guerras y desastres naturales) o por causas internas (dispendios, conflictos sociales y crisis).

 

De acuerdo a un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), mencionado por el finado y reputado economista Carlos Manuel Ursúa Macías, en su ensayo (Revista Nexos, diciembre del 2023), el crecimiento económico mexicano en los seis últimos años ha sido magro. Nos mantenemos con la misma capacidad de generar la riqueza material que generábamos en 2018, con una población en crecimiento con relevantes rezagos socio económicos y con las depreciaciones naturales que trae el tiempo en los bienes de capital que requieren de manera ingente renovación en la inversión y en la planta productiva nacional de bienes y mercancías, para que la producción sea superior al consumo nacional, y, además, tener una tasa de crecimiento económico anual mayor, para así producir los bienes y mercancías que satisfagan las siempre crecientes demandas sociales.

 

Si a la economía nacional le agregamos el pago de la deuda externa y la inflación que nos carcome, la resultante es que nuestra capacidad de sostenimiento de nuestra población a mediano plazo queda mermada. Entraremos en una atonía o estancamiento económico sempiterno. Lo bueno sucedido en este sexenio presidencial fue que parte del ingreso nacional ya se distribuye entre la mayoría de la población pobre; puesto que era en la clase social de la gran empresa privada donde se quedaba gran proporción de él; regateando incluso el pago al gobierno federal de los respectivos impuestos. ¡Uf!

 

En México, nuestros gastos nacionales son más que nuestros ingresos nacionales, (descontando el ingreso petrolero y las remesas que mandan nuestros paisanos). Incurrimos, por tanto, en un déficit financiero nacional que, si crece descontroladamente, nos puede llevar a una seria crisis económica como la que padecimos en el período del expresidente, Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988). En aquel tiempo nuestra economía casi se nos hizo polvo y tuvieron que pasar varios años para recuperarnos, en medio de mucho desempleo, desinversión, prestamos onerosos, devaluaciones e inflaciones. También el pueblo pagó (sigue pagando) las grandiosas deudas contraídas para salir del hoyo negro en tiempos del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000).

 

En el caso de tener fuerte déficit financiero y reducidos ingresos nos veremos impelidos a gastar menos e invertir productivamente más, para no caer en un círculo vicioso que nos provoca estancamiento con una mayor pobreza social y desempleo generalizado, con la subsecuente depreciación de nuestra moneda nacional. Para evitarlo a corto plazo, muchas naciones acuden a incrementar sus arcas públicas con mayores deudas nacionales con la banca internacional; con el objeto de obtener los ingentes recursos económicos que les permitan solventar sus compromisos financieros nacionales y externos de carácter ineludible.

 

Pero la banca transnacional que otorga préstamos de este tipo, generalmente a países pobres o en desarrollo, es ducha en esos menesteres. En países cuyos gobernantes no se caracterizan por llevar bien sus finanzas, no les otorgan los préstamos con facilidad, sino que les imponen, cual es su costumbre de prestamistas financieros mundiales, condiciones draconianas que siempre agravan más la situación socioeconómica de los pueblos. Con el Banco Mundial, El Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional, entre otros, tenemos amargas experiencias sobre el grado de intervencionismo económico que deja hecha trizas cualquier intento de soberanía nacional económica.

 

El sostener económicamente los programas sociales (dádivas al consumo) que hoy son de obligatoriedad constitucional en México, conlleva en un futuro no lejano a reducir el gasto público y contraer mayor deuda pública externa para subsanar faltantes y canalizar más recursos a gastos de inversión pública que son ralos. Además, no olvidemos que la inversión pública es el detonante de la inversión privada.

 

Hacer crecer la economía con alfileres es riesgoso y no está tan fácil; sobre todo en un mundo económico regido por el mercado capitalista mundial dominado hasta ahora por EUA. De tal manera que una de nuestras posibles salidas hacia adelante es, paradójicamente, incorporarnos a la política neoliberal del “neo-shoring” (cercanía con el gran mercado de consumo final), si no queremos vernos desplazados con la producción de otros países que darían cualquier cosa con tal de estar más próximos a nuestro vecino del norte, en términos de comercio exterior.

 

Es en este contexto del neoliberalismo mundial es donde en términos reales existe viabilidad rentable de mediano plazo para que maduren y se expandan los proyectos económicos estratégicos emblemáticos multiplicadores de inversiones económico-empresariales como El Tren Transístmico e inter costero, la Refinería Olmeca, y, en menor medida, el turístico Tren Maya. (Continuará).

 

PD. Se perdió por sequía el 50 por ciento de la producción nacional de maíz, del principal ciclo agrícola del 2023. Nos veremos forzados a importar buena parte del faltante. El fertilizante gratuito en Guerrero sigue hiper inflado en su entrega. Ni modo.

 

porelrescate@outlook.com

viernes, 23 de febrero de 2024

Chilpancingo, ciudad infecta y a la deriva.

Héctor Manuel Popoca Boone.

 

En la presente década, la primera toma y parálisis generalizada de la ciudad de Chilpancingo por parte de la delincuencia criminal ocurrió en la quincena inicial de julio del 2023. La segunda revuelta delincuencial de esa naturaleza sucedió a comienzos de febrero del 2024. Y sigue la mata dando…

 

La trilogía que es motivo-existencial de la delincuencia organizada es el dinero, el poder y el dominio de facto de territorios; por eso ellos no entienden de ley o autoridad establecida a someterse. Gracias a su poderío de asesinar impunemente es que pueden subordinar y sobornar, creando terror y temor con finalidades de persuasión económica socialmente forzada. Sus códigos de conducta son bipolares, de vida o muerte. No hay gradualidades ni medias tintas. La historia nos indica que a la fuerza criminal únicamente la doblega y extingue la fuerza institucional.

 

La génesis de la guerra interna por la disputa del control político, económico y social de la ciudad de Chilpancingo entre dos bandas de la delincuencia organizada viene de antiguo (lo dice el presidente AMLO en las postrimerías de su gobierno), en contubernio con las autoridades locales y se han adueñado de toda la vida territorial en donde actúan en forma soterrada o abierta. Gracias al “Sistema de Corrupción e Impunidad, S.A. de C.V.” imperante, en Guerrero en particular y en México en lo general, integrado por inescrupulosos gobernantes, funcionarios públicos, políticos, partidos políticos y empresas lavadoras de dinero, junto otros cómplices gremiales.

 

El poderío pandilleril en Guerrero fue desarrollándose a la par que la expansión del cultivo y tráfico de la goma de amapola en las regiones de la sierra y la montaña guerrerenses; y por el tráfico de paso de la cocaína proveniente de América del Sur. Hoy, ambos estupefacientes han quedado parcialmente desplazados por sustitutos (fentanilo y anfetaminas) en el comercio internacional, por lo que los narcotraficantes diversifican sus fuentes de enriquecimiento económico a partir de exacciones ilícitas en otras actividades económicas regionales normales; a través de la extorsión, el secuestro, el moche económico y la tributación forzada.

 

Los grupos locales empezaron a crear sus zonas de dominio a nivel micro regional, para luego escalar a estadios subregionales y luego ligarse a nivel nacional, gracias a las alianzas que hicieron, cada cual, con el crimen organizado nacional e internacional.

 

La disputa y el control territorial, casi total, de ciudades como Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Taxco, Chilapa, et al; empezó a tomar tintes sangrientos, cada vez más intensos, a partir de acuerdos secretos, entre gobiernos con la delincuencia criminal, para fines político electorales y de control de las policías municipales y estatales.

 

De acuerdo a las autoridades civiles, militares, eclesiásticas y a confesión de parte de alguno de los principales delincuentes, son dos bandas en Chilpancingo: “Los Tlacos” y “Los Ardillos”, los que han protagonizado en los primeros dos meses del presente año estas peleas homicidas e incendiarias, que han paralizado totalmente la capital del estado, sin que haya autoridad alguna (ni siquiera las fuerzas armadas) que lo impidan. Parte de los malandros organizados cuentan con la solidaridad de organizaciones criminales nacionales; así como con el enraíce social que tienen en poblaciones rurales y colonias populares.

 

Las confesiones públicas en comento, dan razón plena, a la falsedad de la otrora respuesta negativa y de rechazo institucional expresada en su tiempo por el gobernador Héctor Astudillo Flores y su “maestro incómodo”, Florencio Salazar, sobre el rechazo el intento de dialogo que el ex obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, deseaba entre las autoridades de gobierno con las bandas organizadas ya que tenían casi intransitable y plagada de asesinatos las zonas: Centro y Montaña de Guerrero.

 

Es de sentido común que el dialogo y el pacto para la paz, digna y pública, se impone en cualquier crisis beligerante cuando se enfrentan dos adversarios con el mismo nivel y capacidad de fuego real; y ninguno puede derrotar al otro, como es el caso en Guerrero que lleva décadas en esa tesitura.

 

La cruda realidad violenta que hoy vivimos va en aumento e indica que el gobierno estatal y el municipal han sido rebasados con mucho por el crimen organizado. Las autoridades no han cumplido con su función principal de cuidar al pueblo. Las últimas acciones delincuenciales exhiben lo que ya se sabía con anterioridad: La estructura gubernamental sí tenía (y tiene) pactos vergonzosos de impunidad con los narcos, aun cuando persistan en mentir y decir reiteradamente que no. Es el caso de la gobernadora constitucional, Evelyn Salgado Pineda, y de su “Papá incómodo”, Félix Salgado Macedonio. Son patéticos. Cada vez se vuelven más vulnerables y sus expresiones son huecas en tiempos canallas e hipócritas.

 

También los jefes locales de Morena, del PRI y el PRD sabían de esos acuerdos en lo oscurito con los dos bandos de malandros y avalaban que nadie se interpusiera en sus pactos de carácter delincuencial. Otra vez, la cruda realidad terminó por imponerse en la reciente ola multi homicida que los desnudó a todos, doblegó al gobierno federal y patentizó, una vez más, el fracaso de la estrategia de seguridad que, obcecadamente, las autoridades mantienen de varios años a la fecha. Son tiempos de miseria política. No pueden ni quieren defender al pueblo indefenso.

 

porelrescate@outlook.com


sábado, 27 de enero de 2024

Si vas al hospital del ISSSTE; ¡te moriste!

 Héctor Manuel Popoca Boone.

Algo está podrido en Dinamarca. Hamlet (Obra teatral de W. Shakespeare). Para todos los pacientes sufridores internados en nosocomios afuncionales.

Al llegar al hospital del ISSSTE en Chilpancingo a visitar a un buen amigo internado de emergencia desde hace una semana y media, indago por él y me informan que esa mañana lo habían dado de alta. Me trasladé a su domicilio y lo encontré recostado en su cama. ¡Es el horror, de verdad que es el horror! Fue lo primero en exclamarme. Cuéntame tu recién vía crucis le dije, convirtiéndome así en receptáculo de su necesaria catarsis.

Se me abrió la piel en la entrepierna y me botó la hernia que tenía en la ingle que ya padecía de tiempo atrás, me dijo; causándome dolores mayúsculos. Mi esposa me llevó al área de urgencias del hospital del ISSSTE-Chilpancingo para que me atendieran de inmediato y me realizaran la intervención quirúrgica correspondiente. Y ahí empecé a padecer los días y los protocolos de la antesala de la muerte.

Como era diabético, continuó relatándome, los cirujanos necesitaban antes de operarme la autorización de un especialista en diabetes, por lo que me trasladaron primero al área especializada; pero como no había camas disponibles, me retuvieron en la terrífica sala de espera del área urgencias del nosocomio, atento a que existiera disponibilidad de cama en el área de nefrología; en medio de mis intensos dolores, producto del tratamiento suspendido de mi diabetes y en medio de un concierto de gemidos de dolor de otros muchos pacientes que estaban arribando desde Acapulco, ya que el huracán OTIS dañó significativamente el hospital del puerto turístico.

Con la ayuda de las enfermeras, realizaba mis necesarias diálisis cotidianas, sin contar con las medicinas, medicamentos y consumibles médicos indispensables: ¡en el hospital no tenían catéteres, jeringas, termómetros, etc.! Por lo que mi esposa se veía en la necesidad de salir corriendo a comprarlos a la farmacia más cercana y así mantener limpieza de mi torrente sanguíneo.

Continuo su narrativa y quedé estupefacto cuando me platicó que, después de tres días de espera abatido en una cama, lo trasladaron al área de nefrología donde previa revisión médica lo pasarían al área de cirugía para efectuar la operación de la hernia. Dicha autorización debía venir firmada por el director del área de nefrología, pero este personaje todopoderoso ¡estaba de vacaciones sin delegar en nadie tal facultad!

Esa era la razón por la que el procedimiento médico a seguir quedó interrumpido durante esos días, añadió: no me dieron alimento alguno, más que las gelatinas que compraba mi mujer en la tienda más cercana y, por supuesto, bebía agua gracias a la compra externa de recipientes del imprescindible líquido vital. Para ese entonces, yo ya había perdido la conciencia y empezaba a delirar por la interrupción abrupta de mi tratamiento de diálisis.

Por fin, al cuarto día, me comentó que el irresponsable doctor, director del área, regresó de sus vacaciones. Me auscultó personalmente y me dijo con voz autoritaria que no necesitaba cambiarme a hemodiálisis para operarme, por lo que quito el catéter que ya había sido instalado en mi cuerpo y dictaminó que se intensificaran las simples diálisis diarias durante quince días más, remitiéndome a mi casa.

Mis delirios ya eran frenéticos, rayando la categoría de premortales, me afirmó. A las 24 horas ya estaba de regreso en el sanatorio. A mi familia se le acababa el dinero en la compra de medicamentos y otros objetos instrumentales y consumibles que no eran suministrados por hospital al que no lo surtía la “Super Farmacia Nacional” que el presidente de la república había inaugurado recién, para que no faltaran en ninguna parte del país. ¡Uf!

Después supimos que a los familiares de los pacientes diabéticos derechohabientes del ISSSTE en Chilpancingo, el director de nefrología, los hacía entrar en desesperación aguda para que solicitaran el traslado de su enfermo a un sanatorio particular especializado del cual él era el dueño y como funcionario médico era el único facultado para autorizar la transferencia de pacientes subrogados. ¡Negocio redondo del chilpancingueño doctor “Mengele”, exclamó mi amigo! Desde mi llegada inicial al área de urgencias ya habían pasado de seis a siete días y ningún doctor de ninguna área autorizaba que entrara a quirófano. Me veían con unos ojos en donde descifraba sus posibles funestos pronósticos: “Te vas a morir”.

No fue sino hasta que un médico cirujano, al que yo llamo “mi salvador”, al margen de los procedimientos médicos kafkiano-mortales que de ordinario practican en ese nosocomio, supo de mi caso y aplicando su soberana ética e independencia profesional y sin temor a represalias burocráticas, accedió a operarme de inmediato bajo su responsabilidad personal, ya que las otras áreas médicas que tenían que ver mi caso, les importaba un bledo y semi mafiosamente (actuando siempre en equipo cómplice, para eludir responsabilidades individuales) habían determinado que era un ser humano “no apto para vida”, es decir, era “un expediente y/o número” desechable, al que no valía la pena invertir tiempo, recursos y esfuerzos. ¡Doble Uf!

Mi amigo sigue vivo para contar esta dramática vivencia, al interior de un hospital del horror para el paciente y de terror para los familiares del derechohabiente convaleciente. Su narrativa vino a confirmarme lo que ya, desde hace tres décadas, me señalaba un ex trabajador administrativo del hospital de marras: a saber:

 

1). Los radiólogos tiran el líquido revelador (que es muy caro), para que envíen el servicio subrogado a un centro radiológico particular; moche de por medio. 2). Cuando algún director quiere poner orden entre los médicos, de inmediato acuden al sindicato, que está coludido con los funcionarios de la delegación estatal; actuando en favor de los doctores negligentes. 3). El servicio médico está en el peor nivel, los doctores ya no auscultan a los pacientes, los colocan a tres metros de ellos y desde ahí, hacen su diagnóstico, es decir, a “ojo de buen cubero”. 4). Los pacientes externos acuden a cita médica solo para obtener la receta médica y los correspondientes medicamentos, pero se topan en el área de farmacia, previa fila de atención que dura más de una hora, con que les digan que por el momento “no hay”. 5). En fin, hay infinidad de fallas y faltantes en las áreas de cocina, almacén, ambulancias, en los instrumentos y consumibles para sanitizar, en el diésel para encender las calderas, en el indispensable oxígeno, en los combustibles para los vehículos y en el área de la lavandería, áreas en donde sigue vigente el sistema: “Corrupción e Impunidad. S.A. de C.V”

 

porelrescate@outlook.com

viernes, 19 de enero de 2024

Radiografía de Chilpancingo. (1)

 Héctor Manuel Popoca Boone.

Para Carlos Rojas Gutiérrez, entrañable amistad de congruencias cuando los funcionarios públicos servíamos al pueblo, sin importarnos puesto o dinero.

 

Tuvo a bien mi amigo, Eladio Hernández, ex delegado del INEGI en Guerrero, proporcionarme una serie de estadísticas oficiales federales que dan sustento al presente análisis de caso; haciendo la aclaración que la interpretación de estas, es de mi responsabilidad personal.

El municipio de Chilpancingo, con una tasa de crecimiento promedio anual poblacional de 3.6 por ciento en 1990, disminuyó a una tasa de 1.6 en el 2020; siendo la población municipal de 283 354 habitantes; cuya relación es de 110.5 mujeres por cada 100 hombres. Del total de su población, el 80 por ciento se concentra en la ciudad capital, por lo que es un municipio eminentemente urbano y es el segundo con mayor número de habitantes, después de Acapulco.

En materia de servicios públicos, por cuanto a electricidad se refiere, sus residentes están en satisfactoria situación, al contar con ella un 99.4 %. Con agua entubada al interior de su casa se encuentra la mayoría (el 70.0%), en el patio (20 %) y un 10 por ciento es la que no dispone de toma domiciliaria; hay, por tanto, alrededor de una tercera parte sin agua entubada y la red urbana existente, por su antigüedad, presenta frecuentes fugas que requieren de urgentes reparaciones.

Huelga decir que el no pago o el pago con tarifas reducidas, son causa que mantiene en permanente déficit financiero al organismo público operador de este servicio, por lo que el negocio de su distribución a través de pipas tiene buena rentabilidad económica y política. Agréguele a lo anterior, la existencia histórica de la carencia de tipo estacional del vital líquido, al no disponer de mayores fuentes de abastecimiento.

En cuanto al drenaje, el 84 por ciento de los residentes están conectados a la red pública; 9 % a una fosa séptica; 5 % a descarga directa o barranco y el restante 2% no tiene lugar para el desalojo. Para ser la capital del Estado es deplorable tener esos indicadores en los servicios de agua entubada y drenaje.

Ante esto y en concreto sobre los problemas de aguas limpias y de las residuales, ¿qué propondrán como soluciones específicas, viables y posibles, los futuros aspirantes a la presidencia municipal en sus próximas y respectivas campañas electorales? ¿Cuántos recursos económicos destinarán para lograrlo? y ¿cuál será el proceso de saneamiento funcional del organismo operador? ¿O acaso serán omisos como sus antecesores?

Por lo que se refiere a la movilidad urbana, solo el 35 por ciento de personas mayores de 18 años cuenta con auto propio, el resto usa el servicio público de transporte integrado por “urvans” y taxis que, en las horas de entrada y salida de escuelas y centros de trabajo, acusan saturación; volviendo crítica la fluidez en la movilidad social; sobre todo por ser una ciudad donde casi a diario hay plantones de ciudadanos con toda clase de inconformidades, que obstruyen calles y avenidas demandando atención a sus múltiples pedimentos no atendidos por las diversas oficinas públicas municipales, estatales y federales. La racional expansión de la mancha urbana prácticamente ha quedado agotada por estar la ciudad de Chilpancingo ubicada en una gran cañada con altas laderas totalmente fraccionadas con propósitos inmobiliarios inescrupulosos, muchos de ellos con documentación irregular. Demanda constante en las colonias populares es la pavimentación o bacheo de calles.

Por otro lado, poco más de la mitad de la población residente (57 %) cuenta con Internet en su casa y solo el 41 por ciento tiene computadora de mesa u ordenador portátil. En contraste, el 90 por ciento cuenta con teléfono celular y el 39 % tiene línea fija de teléfono domiciliado.

¿Qué hará el próximo presidente municipal, en lo específico, para contar con un desarrollo urbano menos anárquico, más planificado y sustentable; mejorando a la vez la vialidad y la movilidad urbana? Esperemos que las propuestas específicas que ofertaran l@s posibles candidat@s a alcaldes sean realistas y apegadas a una legalidad, fortalecida y acatada por toda la ciudadanía y gobernantes. (Continuara)

PD. Para el análisis de caso de la seguridad pública en Chilpancingo, recomiendo la lectura del reportaje de Juan Luis Altamirano Uruñuela sobre la última encuesta nacional del INEGI realizada en el cuarto trimestre del 2023. (El Sur/19 enero /2024/ pg. 2) ¡Sálvese quien pueda!

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viernes, 12 de enero de 2024

Lo que podría sucederle a Chilpancingo

 Héctor Manuel Popoca Boone.

En plática de inicio de año con algunos amigos, hacíamos vaticinios que pueden presentarse en la ciudad capital del estado, en un futuro cercano. Por principio de cuentas, estuvimos en igual sintonía sobre lo imperativo de “no normalizar” nuestra vida cotidiana a las circunstancias adversas que hoy en día se presentan y desde tiempo atrás, en los temas de homicidios, secuestros, extorsiones, latrocinios e impunidad imperantes en este municipio y alrededores. Como pueblo agachado seguiremos cubriendo con un manto de abnegación y sometimiento ciudadano perenne, a una impunidad fuerte, delictiva y expansiva, propiciadora de todo tipo de delitos, que han contado siempre con la venia paralizante de la mayoría de las instituciones de seguridad pública que operan en el municipio a pesar de que es sede-cuartel de una de las dos zonas militares que existen en Guerrero.

También reflexionamos sobre la necesidad de vernos en el espejo de lo acaecido en el puerto turístico de Acapulco, inmediatamente después del paso del Huracán OTIS. O sea, el total saqueo popular, impresionante y masivo, de casi todos los haberes de los negocios establecidos en la principal avenida costera del puerto y otras calles circunvecinas. Fue una acumulada bomba de tiempo que explotó cuando se dieron las condiciones propicias.

Circunstancias explicables solamente en una ciudad cuya desigualdad social es brutal; y donde la mayoría de la población vive históricamente en pobreza permanente, al igual que otras muchas ciudades de Guerrero. De tal magnitud fue el vandalismo social para apropiarse de lo ajeno, que dejó pasmadas a las autoridades de los tres niveles de gobierno, además del profundo impacto a la opinión pública nacional e internacional. Repito: las fuerzas institucionales para hacer respetar la ley y el orden cívico brillaron por su ausencia; de ahí que hubo libertad total para que se realizara el bandidaje con total impunidad.

Las posibilidades de que esta forma de rapiña colectiva pudiera cundir en futuros desastres naturales a nivel nacional -que conlleven pérdida masiva de seres humanos y bienes materiales-, movió al gobierno federal a tomar la decisión de establecer, a la brevedad posible, más de veinte cuarteles militares a lo largo y ancho del territorio de Acapulco y Coyuca de Benítez con el objeto de inhibir a la delincuencia, simple y organizada, para que siga asentando, aún más, sus reales, ante un vacío de poder institucional certificado. A la par, se dio prioridad en atender la instrucción presidencial de implementar rápidamente amplios programas de apoyo eventual, de urgencia y cortoplacistas, para una inmensa ciudadanía damnificada, como una respuesta pronta a esa descomunal tragedia social, económica y ambiental.

Con el escuálido aforo de turistas que hubo en la pasada temporada turística, se quebró la columna vertebral económica del principal municipio de Guerrero que tiene en su cabecera municipal, una población, fija y flotante, de alrededor de un millón de habitantes. Su actividad económica se redujo en no menos del 70 por ciento de la que tenía en la temporada de fin de año del 2022; incrementándose abruptamente el desempleo urbano y semiurbano, con la consecuente caída masiva de ingresos económicos en la mayoría de los hogares acapulqueños.

Esto último hará seguramente que la delincuencia empiece su reactivación y prosiga su expansión poco a poco, una vez que se hayan agotado los apoyos eventuales que actualmente se están otorgando; pero, como el pronóstico es que no va a ver mucho dinero que robar, ahora serán los malandros que residen en el puerto turístico de Acapulco los que se trasladen a Chilpancingo a realizar sus fechorías; cuestión abonada de antemano; siendo ya un territorio municipal disputado desde el sexenio pasado, principalmente por dos bandas de “chicos organizados”, muy agresivas. Esa es la razón de la migración que ya están realizando muchas familias chilpancingueñas hacia otros estados del país. El escenario esbozado es pues, de pronóstico reservado.

El tema esbozado surgió como referencia al fenómeno de la movilización post OTIS de una parte de la población acapulqueña a la ciudad de Chilpancingo, para comprar agua, víveres, mercancías y combustible para vehículos, en los diversos establecimientos de conveniencia; saturando además la hospedería y el comercio local. Ojalá estemos equivocados, pero el panorama pesimista es que dentro de un corto plazo le tocara a la delincuencia porteña trasladarse a Chilpancingo, por no haber cosecha monetaria que levantar en el centro turístico referido. (Continuará)

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viernes, 5 de enero de 2024

Afrontar; no festinar en demasía.

 

Hector Manuel Popoca Boone.

Como todos sabemos, a finales del año del 2023, Guerrero tuvo una fuerte debacle en su primordial actividad económica que es el turismo, en su principal centro generador de ingresos monetarios por esos servicios, localizado en la ciudad y puerto de Acapulco, a consecuencia de los graves estragos físicos y económicos ocasionados por el Huracán OTIS.

Analicemos las preliminares cifras oficiales estatales (las municipales distan a la alza). Antes del meteoro había 23,199 habitaciones hoteleras disponibles en Acapulco; después del evento del desastre, quedaron útiles para ocuparse: 4,534; y realmente se ocuparon: 3,967. O sea, hubo ocupación de un 17.1 por ciento de la disponibilidad que se tenía antes del huracán OTIS (El Sur, 3/enero/24). La caída en la ocupación hotelera en esta temporada, representó un derrumbe de casi las tres cuartas partes del aforo turístico obtenido hace un año que fue de 546 mil turistas. Esto representa una catástrofe turística estacional para el municipio de Acapulco; puesto que la derrama económica estimada representó un total de 225 millones de pesos, en comparación a inicios de enero del 2023 donde fue de 4 mil 420 millones de pesos aproximadamente.

Derrama económica insuficiente para sostener a Acapulco -en el que residen más de 850 mil habitantes- mientras llega la segunda temporada turística importante del año, que es Semana Santa. Máxime si se carece de un proyecto integral y un proceso vigoroso de rehabilitación social, urbano y ambiental; que debe contener una orientación común clara: elevar la calidad de vida de la mayoría de los acapulqueños en todos los aspectos y de los servicios que prestan. Rehabilitar con antiguos moldes deformadores sería un contrasentido histórico.

La reconstrucción está en la incertidumbre total, dada la multimillonaria inversión pública y privada requeridas, las cuales no han sido formalizadas y aseguradas para iniciar su aplicación de inmediato, a partir de este año y subsecuentes. Cabe resaltar que ya hay una propuesta de la presidencia municipal de Acapulco, por un monto inicial de 15 mil millones de pesos, para infraestructura básica urbana y servicios públicos municipales, nada más.

Hasta ahora, recursos económicos federales, estatales y municipales, no los hay explícitos para el 2024. En los Decretos de Presupuestos de Gasto para el año 2024, (aprobados por el Congreso de la Unión, la Cámara de Diputados local y el cabildo respectivo) no figura ninguna partida presupuestal especial para tales apremios. Y mientras los recursos públicos no vayan por delante para su aplicación, la necesaria inversión privada complementaria se realizará muy lentamente. Demorándose así la generación inmediata de decenas de miles de empleos, formales e informales, perdidos completamente y que giraban en torno a la actividad turística.

Es de reconocerse el enorme esfuerzo dadivoso, útil y necesario, de emergencia, en apoyo a las familias damnificadas urbanas y rurales; así como de los programas inaplazables de electrificación, limpieza urbana, reparación de vivienda, vialidad y de seguridad pública. Es hora de iniciar con la elaboración de proyectos de reconstrucción de mediano plazo, viables, sustentables y trascendentes.

Mientras tanto, esperemos, “con el Jesús en la boca”, que no se desborde en Acapulco la delincuencia simple y organizada; haciendo de las suyas. No en balde el Ejército recién anuncio el establecimiento de una veintena de cuarteles de la Guardia Nacional estratégicamente distribuidos en los territorios de los municipios de Acapulco y Coyuca de Benítez. En los hechos, las fuerzas armadas han tomado en sus manos la delicada y vital cuestión de la seguridad pública de los dos municipios; desplazando a la policía estatal y a las municipales respectivas, por estar infiltradas.

PD1. Como Gobernador Moral de Guerrero sostengo que solo con la verdad tendremos la fortaleza, certeza y presencia social efectiva, para resolver los problemas de la colectividad acapulqueña. Con la demagogia, como instrumento de gobierno y el engaño foto publicitario, solo conseguiremos más frustración, incredulidad e irritación social.

PD2. ¿Acaso la Gobernadora Constitucional de Guerrero desea seguir disfrutando, familiarmente, la mansión fifí de Acapulco para los gobernadores, por tercer año consecutivo? ¿No la va a vender? La autoridad moral que otorgan los ciudadanos a los gobernantes no se da por decreto, se conquista cotidianamente. “Primero los pobres”.

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sábado, 23 de diciembre de 2023

Navidad con pichón rostizado.

 Héctor Manuel Popoca Boone.

Analizar las cosas con sus limitaciones intrínsecas, no es cerrar posibilidades; más bien es expandir oportunidades.

 

Visto está que, en su legado financiero, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), le transferirá a la candidata presidencial triunfante, finanzas públicas federales insanas por deficitarias. De tal magnitud será el faltante para el gasto público que, como mandataria federal, ya electa, obligada quedará a realizar la gestiones técnicas-financieras requeridas, para solicitar a los bancos o fondos monetarios internacionales, una considerable deuda externa para México. Debido a que su predecesor, AMLO, y el sistema tributario fiscal nacional le dejaran poco margen de maniobra financiera para la disposición de recursos públicos. El presidente saliente pretende gastar de enero a septiembre del 2024 la casi totalidad del presupuesto anual de egresos previsto para inversión aprobado por la cámara de diputados federal; provocando de esa manera un considerable bache financiero.

 

También sabemos de la renuencia y negativa que demostró, AMLO -respaldado por sus diputados títeres de Morena-, para que se aprobara alguna partida presupuestal formal para solventar los severos y numerosos quebrantos de todo tipo causados por el huracán OTIS a su paso por Guerrero. Tamaña incongruencia programática nos lleva a la conjetura que los egresos de inversión para el 2024 los dedicará, fundamentalmente, a terminar o consolidar, los programas emblemáticos de su período presidencial, a saber: Tren Maya, Refinería Olmeca, Tren Interoceánico y el nuevo aeropuerto internacional; además de los programas de protección y pensión social de su autoría.

 

Se refrenda una vez más que al pueblo de Guerrero, AMLO, solo lo contempló como reservorio de votos electorales y no como una entidad federativa pobre, pero digna de recibir un mejor trato, por parte de un gobierno federal que ha entrado a su fase terminal en el cual, una de sus consignas principales fue: “Primero los pobres”

 

Por tanto, Guerrero seguirá siendo, históricamente, el patito feo de la república. Habida cuenta que ya desde el gobierno estatal anterior, padece de un fuerte déficit en sus finanzas públicas a resultas de su mal manejo, lo que ha obligado al actual gobierno constitucional de Evelyn Salgado Pineda a contratar varios y considerables préstamos bancarios privados de corto plazo, con altos intereses, para solventar problemas de sueldos, salarios y pensiones de carácter estatal, así como pagos de débitos irreductibles al ISSSTE, SHCP y otras dependencias federales descentralizadas.

 

A la fecha aún no se ha aprobado el proyecto de decreto del presupuesto de egresos del gobierno de Guerrero para el año 2024 por los diputados locales, para analizarlo a detalle; pero ya fue aprobada la ley estatal de ingresos que proyecta astringencia de recursos públicos por no tener voluntad política los gobernantes (estatal y municipales) así como diputados estatales y regidores municipales, de enmendar vicios y errores que han sido tolerados; manteniéndonos como un estado con muy baja recaudación fiscal propia. Depender en más del 97 por ciento, de los ingresos de las aportaciones y participaciones federales, es completamente insano y dependiente. Nos convierte en eunucos, económicamente hablando, para promover y detonar nuevos procesos económicos sustentables micro regionales generadores de empleos permanentes.

 

Para 2024, la verdad es que no tendremos ingresos reales suficientes para solventar el gasto público estatal previsto a causa de la pérdida de poder adquisitivo del peso debido a la inflación promedio esperada de 4.5 por ciento (misma que será mayor en los alimentos) más los estragos económicos tenidos, e irrecuperables a corto plazo, en el municipio de Acapulco que genera el Producto Interno Bruto más fuerte del estado, lo cual hará bajar nuestros niveles de tributación y por ende de participaciones y aportaciones fiscales federales. Esa es la cruda realidad que me lleva a la conclusión pesimista de que lo prevaleciente será fuga de habitantes, hambre y triste pobreza para el pueblo sureño mayoritario. Ojalá esté equivocado.

 

PD. Para acostumbrarnos al régimen de ahorro forzado, le informe a mi familia que en la cena de navidad, en lugar de pollo habrá croquetas de pichón azadas; acompañadas con agua de Jamaica. Ni modo.

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viernes, 15 de diciembre de 2023

Centralismo o federalismo

 Héctor Manuel Popoca Boone.

Oiga, el muchacho que está leyendo, ¿es disléxico? No. Es de México.

 

Desde la independencia nacional, los diversos gobiernos que hemos tenido se debatieron entre el modelo constitucional de una república federalista liberal (reflejo de la instaurada en los Estados Unidos de Norteamérica) o de una república centralista conservadora (reflejo de la establecida en Francia). Triunfante la versión sajona en nuestro territorio nacional, nos constituimos en un conjunto de estados soberanos, unidos bajo un pacto federal. Los liberales argumentaban que el tipo de gobierno federal de México sería más versátil, flexible y moldeable, porque se ajustaba mejor a las características diferenciadas de los estados que integraban la república recién conformada.

Los conservadores y/o centralistas esgrimían que era mejor que nos aglutináramos en torno a un solo gobierno hegemónico, cuasi monárquico, con jefes departamentales o provinciales designados centralmente. La razón de su existencia la sustentaban en que, dada nuestra vastedad, diversidad y abrupta orografía, solo bien unidos y compactados podíamos enfrentar nuestro destino; sobre todo con el vecino del norte.

La revolución de 1910 parió una república hibrida en su funcionamiento: en teoría hemos sido federalistas liberales, pero en nuestros estilos de gobernar somos centralistas con hegemonía de un solo poder: el presidencial. Con atisbos caudillistas de algunos presidentes de la República en turno, deseosos de trascender su sexenio gubernamental ya sea en su propia persona o en interpósita. Después de Plutarco Elías Calles ninguno lo ha logrado. Sin embargo, el actual período del presidente de la República actual, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se ha caracterizado por tener fuertes rasgos centralistas, propios de un gobierno conservador, cuya característica es ser muy centralista y acaudillado por su propia persona en lo individual.  

Cuando llega la era del presidencialismo de civiles -y aún antes- empiezan a conformarse estructuras gubernamentales, desconcentradas, autónomas y descentralizadas del núcleo principal gubernamental. Ese proceso lento pero firme, llevó varios sexenios realizarlo y se le denominó: federalización de nuestras instituciones gubernamentales. Bajo la consigna de que a los problemas locales se les debe de dar una respuesta local y especifica, así como dar resultados ahí donde se generan, en forma rápida, suficiente y expedita.

Con los años de relativa paz y desarrollo, se fortalecieron el sector paraestatal y los órganos autónomos federales hasta llegar a los fideicomisos operativos para actividades específicas. Esto no quiere decir que estos procesos no estuvieran sujetas a fenómenos deformadores burocráticos que afectaron a algunos de ellos en su operación, a saber: obesidad laboral, desvío funcional, corrupción, ineficiencia o nulidad en resultados.

Toda esa estructura que gira semiautónomamente al aparato central gubernamental, ha demostrado ser necesaria y útil para el desarrollo de nuestro país; muchas de esas instancias fueron vitales para apuntalar el lento avance que tenían diferentes áreas de nuestra actividad institucional, económica y social. Los efectos de su desmantelamiento sin ton ni son, los veremos en el corto plazo. Al tiempo.

Lo que enardece a AMLO es que no puede controlar y someter a su particular designio mesiánico a esas entidades porque actúan con dinámica propia y en armonía con buena parte de la sociedad política, empresarial y laboral del país. Por lo que aparte de no autorizarles los mínimos recursos presupuestales para su sana operación, hoy pretende de plano, desaparecerlas; haciendo patente un desconocimiento supino de su operación estratégica en una administración pública que se precie de ser moderna y eficiente. Revisión sí; supresión indiscriminada, no.

Liberal por fuera y conservador por dentro, AMLO, desea la concentración y subordinación total a su persona de los poderes institucionales, el debilitamiento de los contrapesos constitucionales, el apabullamiento maniqueo de la pluralidad y la descalificación de la libre expresión; además de cultivar y expandir una militarización anticonstitucional sin precedente en la época moderna del país; mientras que la delincuencia simple y organizada hacen de las suyas en forma muy empoderada, en un país en donde a la mayoría de sus ciudadanos fueron convertidos en una gran masa de pedigüeños, inertes e inermes; coartando así el accionar con libertad.

AMLO trató de enmendar los defectos de la administración pública con un mal mayor. Trata de tirar el agua sucia gubernamental no solo con la bañera sino hasta con los sujetos objetos de limpia y cuidado. A guisa de ejemplo, iniciando su sexenio, AMLO intento desaparecer al SENASICA (organismo regulador de las sanidades agropecuarias a nivel nacional) aduciendo que resultaba costoso y no servía para nada. Solamente lo paró en seco, la advertencia del Gobierno de los Estrados Unidos de no permitir la entrada a su país de frutas, verduras y carne, sino llegaban debidamente inspeccionados y certificados. (Continuará).

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domingo, 10 de diciembre de 2023

Cuarta Transformación o reinado de la dadivocracia.

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

México es sinónimo de: 2+2=3

De lo que se trata es no seguir en Acapulco con una inercia social y gubernativa infértil e inequitativa, que nunca nos ha sacado de la continua depreciación social que en forma lenta pero inexorable se da desde décadas atrás. Tratar de construir sobre cimientos caducos y carcomidos, es pérdida anímica, de esfuerzos y de gran cuantía de dinero. Volveremos a lo que ya teníamos mal enraizado: 1) Anarquía en el desarrollo urbano. 2) Acentuada desigualdad social. 3) Islotes de privilegiados amurallados, rodeados de grandes zonas de pobreza y marginación. 4) Aguda bipolaridad social alimentada por la corrupción, impunidad e ilegalidad. 5) Diversos y complejos Acapulcos, entramados y enmarañados, en un solo puerto. Si no reflexionamos y recapitulamos, volveremos a nuestra “cruda realidad acapulqueña”, ampliada y remasterizada.

En tiempos de crisis económicas, sociales o de desastres naturales, se hacen presentes los muchos agravios, abandonos y discriminaciones a la sociedad como un todo, que los gobiernos electos han cometido a lo largo de decenas de años. Hoy tenemos una base social lastimada, depauperada y frágil; renuente a respaldar de inmediato la acción gubernamental por falta de credibilidad. Manifestados están, el hartazgo, el repudio y el menosprecio ciudadano, sobre los estilos amañados y torcidos de gobernar. También en la forma de acumular riqueza material en forma inescrupulosa, inequitativa y ostentosa; así como en los procesos torcidos de procurar e impartir justicia.

La madre naturaleza nos reprendió fuertemente y demandó: Ya no más depredación ecológica, deshonestidad, violencia social, ineficiencia y demagogia oficial. Ya no más una sociedad egoísta, segmentada, mercantilizada, falsaria e hipócrita; que ha abandonado la solidaridad y la fraternidad civil única que abre paso a la sana cohesión social. Ya no más contubernio con actuaciones y personajes deshonestos, delictivos, violentos o criminales, que cada vez más se suceden con mayor asiduidad. Ya no más sistemas de salud y educación pública semi colapsados. No tenemos cimientos educativos y culturales sólidos, para construir una nueva ciudad digna, próspera y equitativa; donde habiten ciudadanos dignos, empáticos y civilizados. Tenemos mucho que recorrer todavía en la senda de la construcción de lo mental, en el ámbito de los principios, valores, en la ética; así como en lo cultural, científico y artístico.

La debacle económica ha sido fuerte en materia de empleos e ingresos; y expansiva, por consecuencia, en delincuencia general, pobreza y hambruna; sobre todo en los cinturones de miseria urbanos, semiurbanos y en el semiabandonado medio rural. Dañó a todos, pero les pego más a los que menos tienen. Rescatar nuestra sana conciencia ciudadana no está a la vuelta de la esquina, como bien pudiera ser lo material. Es el darwinismo humano el impedimento acendrado y desalmado.

El porvenir que nos espera con esta “nueva y cruda realidad”, nos impele a procurar la equidad y disminuir, sustancialmente, insanos privilegios sociales. Pero, sobre todo, cambiar nuestra mentalidad y actitud, nuestro “chip mental”, tanto colectivo como individual.

Con las dinámicas económicas históricamente impuestas, los pocos o muchos excedentes económicos generados desde antiguo seguirán siendo canalizados hacia afuera de los territorios sureños. Fortalecer la economía social, circular, la de los de abajo; a la que pertenecen la mayoría de los habitantes guerrerenses, es de urgente cometido.

La célebre y antigua conseja de que políticamente es más redituable darle pescado al pueblo, más no enseñarlo a pescar; para así tenerlo bien domesticado; ha adquirido vigencia relevante en nuestro país y no se diga en Guerrero. Para paliar los estragos del huracán Otis en Acapulco y zonas aledañas hay suficiente dinero para repartir dádivas; pero no lo hay, para crear nuevos cimientos en la diversificación de la economía regional a partir de la rehabilitación, con equidad, de la actividad económica principal en Acapulco y Coyuca de Benítez que es el turismo, ya no como enclave mono económico, sino como polo de desarrollo regional.

Me recordaba la Doctora en Derecho, Aleida Alarcón, discípula dilecta, sobre lo imperioso de hacer de la legalidad un fuerte hábito en el ejercicio cotidiano de lo correcto. La pregunta surge: ¿Y qué es lo correcto y legal en una sociedad, como la guerrerense, marcada por su histórica y cada vez más profunda desigualdad social? ¿Será lo correcto y legal, darle trato igual a desiguales; sabiendo que eso va a suscitar mayor desigualdad? Si de equidad se trata (que todos tengan las mismas circunstancias y oportunidades para su pleno desarrollo humano) habrá que dar trato gubernamental diferente y deferente a favor de los más desvalidos.

De lo contrario, limpiaremos la fachada, pero al poco tiempo volveremos a tener la consabida coreografía corroída. Así lo indican los serios y eternos déficits en los servicios públicos básicos como lo son: la recolección de basura, el suministro de agua, vialidades fluidas, seguridad y alumbrado público, etc. No se diga de las carencias básicas para vivir con dignidad como son la vivienda, salud, educación, trabajo, alimentación y vestimenta.

El gobierno con su corrupción, impunidad e ineficiencia, ya confesó que no podrá enfrentar por sí solo el gran desafío que tenemos en Acapulco, como en todo Guerrero. Más que nunca, se necesitará la motivación, el concurso, el esfuerzo coordinado, la experiencia y los saberes del pueblo. Pero falta el ingrediente principal para convocarlo: tener mucha autoridad moral.

PD. Como Gobernador Moral de Guerrero, reconozco el buen desempeño frente a los estragos del Huracán OTIS de los trabajadores de la CFE, Servicios Públicos Municipales, Secretaría del Bienestar, Telmex, El Plan III de las fuerzas armadas, la Guardia Nacional y Fiscalía General del Estado. Mención aparte merece la fundación alimentaria sin fines de lucro: “World Central Kitchen”. La Gobernadora Constitucional, Evelyn Salgado Pineda, ha estado a la altura de las difíciles circunstancias sin el pegote de su papá incomodo.

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viernes, 1 de diciembre de 2023

Las argucias corruptas de gobernantes sureños.

 Héctor Manuel Popoca Boone.

Con especial atención para: La C. secretaria de Gobernación, la C. gobernadora de Guerrero y el C. director general de la Auditoria Superior de la Federación.

En Guerrero, la gran corrupción institucional no es menor con el Gobierno de Evelyn Salgado Pineda (ESP) y su partido Morena.  Está presente; prohijada y ocultada; en asociación con sus fracciones parlamentarias respectivas, que han integrado la Junta de Coordinación Política (Jucopo), de la presente y anterior legislatura. 

Así lo demuestran los asuntos en torno a la destrucción y construcción de la biblioteca pública del Congreso local. La misma tónica puede presentarse hoy en día en lo que corresponde a la rehabilitación física del municipio de Acapulco y Coyuca de Benítez. ¡Sálvese quien pueda!

Desde que se autorizó hace más de dos años (10/junio/2021), en las postrimerías del sexenio del ex gobernador, Héctor Astudillo Flores (HAF), la fraudulenta demolición y construcción del desaparecido inmueble, a instancia de la gestión inicial individual del diputado morenista, Alfredo Sánchez Esquivel (ASE), -en ese entonces fungía como Coordinador de la Jucopo- de una autorización de recursos públicos; partida presupuestal de índole federal, a fin de reparar los daños (Ojo: remodelación; no demolición) ocasionados al edificio de la Biblioteca, a consecuencia de las diversas manifestaciones de protesta de tipo vandálico, que se realizaban, de vez en vez, a las puertas de la entrada principal del recinto legislativo local.

El otrora gobernador, HAF, da la instrucción a su secretario de Finanzas de darle al secretario de Obras Públicas (SDUOP), Isaac Ocampo Guzmán, 10 millones de pesos (del fondo de aportaciones de recursos federales) para la “Rehabilitación del Inmueble del Congreso del Estado”. En menos de un mes, el secretario de la SDUOP recibe la primera ministración para inicio de obra, por cinco millones de pesos (¡Más del 50 por ciento del costo de la reparación!) que, ni tardo ni perezoso, firma el 21/julio/2021, irregular contrato, por adjudicación directa, con la compañía: “Entre-Trazos, Diseño y Construcción”, por nueve millones 471 mil 268 pesos. La rehabilitación contemplaba la planta baja, área de biblioteca, aire acondicionado, mobiliario, equipo de oficina y escaleras.

La gran premura en la autorización, aprobación, contratación y otorgamiento de la mitad del dinero que cubría el costo de la obra a la empresa constructora, se debió a la prioridad que señaló HAF de realizarse en el menor tiempo posible y daba como plazo de entrega: el 22 de noviembre del 2021; no contando aún, en ese entonces, con un expediente técnico-presupuestal debidamente integrado de la obra de reparación; mismo que fue entregado por el director responsable de la obra hasta el segundo día del mandato de la nueva gobernadora, ESP.

El dictamen de seguridad estructural final contemplaba que, para la rehabilitación del inmueble; los cimientos, el concreto de las vigas y las columnas tenían una resistencia aceptable. Cabe advertir que los planos estructurales originales del inmueble nunca se encontraron. La empresa ganadora, ya mencionada, era novel: tenía menos de un año de haberse dado de alta ante el Registro Público de la Propiedad del Estado de Guerrero (28/septiembre/2020).

El 22/ de octubre/2021, el diputado, Alfredo Sánchez Esquivel, mediante oficio a la SDUOP, solicitó que los recursos autorizados para la rehabilitación de la obra fueran reorientados para la demolición y la construcción de un nuevo edificio de dos pisos.

A ocho días de entrar en funciones la flamante gobernadora de Guerrero, su recién estrenada secretaria de Desarrollo Urbano y Obra Pública, Irene Jiménez Montiel, recibió instrucciones de solicitarle a la empresa constructora contratada para la obra, presentar un nuevo presupuesto que contemplara la construcción de un segundo piso del edificio de la biblioteca, para albergar oficinas y cafetería. Al mismo tiempo, informaba al Coordinador de la Jucopo de “la terminación anticipada” del contrato inicial de rehabilitación; debido a los nuevos y ampliados trabajos autorizados para el inmueble.

Pero el 9 de noviembre de 2021, la compañía constructora inicial: “Entre-Trazos”, solicita la segunda ministración para la rehabilitación de la obra, por un monto de cinco millones de pesos, ¡sin haber finalizado los trabajos contratados! Con fecha 23/noviembre/2021, el secretario de Finanzas de la gobernadora constitucional, Evelyn Salgado, ¡pagó el dinero solicitado! O sea, se le entregaron a la inicial empresa constructora la totalidad de los diez millones de pesos pactados; no existiendo rehabilitación alguna de la biblioteca.

Finalmente, el 10 de diciembre de ese año, el gobierno de ESP decidió dar por terminada, en forma anticipada el contrato de rehabilitación; pidiendo a la empresa contratada que reintegrara a las arcas públicas, los diez millones de pesos otorgados. Ignoro si fueron reintegrados o no. Trece días después, la secretaria de la SDUOP, Jiménez Montiel, firma un nuevo contrato, sin mediar licitación pública alguna, con otra empresa: “Corporativo de Ingenieros Civiles, AVICAT”, por un monto de nueve millones 604 mil 167 pesos, de fondos de recursos federales transferidos al estado.

El 28 de diciembre, la Secretaría de Finanzas y Administración realizó la transferencia de los fondos a la SDUOP de los cuales otorgó a la nueva empresa contratada un anticipo de 2 millones 808 mil pesos 613 pesos, para que iniciara, en sigilo, los nuevos trabajos. El plazo de ejecución fue, del 25 de diciembre al 31 del mismo mes del 2021. Es decir, los siete días más inhábiles del año. Finalmente, en agosto del 2022, la obra quedó suspendida e inconclusa por falta de fondos.  

En resumen podemos decir que, a la fecha, se han gastado 20 millones de pesos de recursos transferidos por la federación al gobierno estatal, para una obra plagada de irregularidades, donde la Auditoria Superior de la Federación espera que el gobierno estatal solvente el pliego de irregularidades detectadas en materia del uso de los recursos federales, detalladas en la auditoria de la cuenta pública del gobierno estatal del Guerrero del 2021; fundamentalmente en cuanto a la no observancia del contenido del expediente técnico original autorizado: llevar a cabo una rehabilitación, más no una demolición y nueva construcción. ¡Zas!

PD. Artículo síntesis, elaborado a partir de la lectura de los ensayos periodísticos de: José Miguel Sánchez y de Emiliano Tizapa Lucena / 12 de mayo y 30 de julio del 2023, respectivamente / Amapola Periodismo.

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