sábado, 25 de julio de 2020

Delicado dilema bioético.

Héctor Manuel Popoca Boone.

Los gobernadores son la máxima autoridad sanitaria en los Estados de la República. Subsecretario federal de salud, Hugo Pérez-Gatell.

¿Qué es preferible en estos tiempos de pandemia desatada? ¿Cuál es la alternativa menos peor? La apertura a actividades económica no esenciales o el confinamiento. Que el pueblo muera de inanición o de enfermedad letal. La primera es de mediano plazo y en forma selectiva; la segunda se da en el corto plazo y de manera masiva. En el marco de la bioética humana (no hacerle daño a nuestro prójimo) y de la terrible realidad que actualmente padecemos, el drama de optar por alguna de ellas es atroz, porque son vidas humanas las que están en juego. En cualquiera, se hace presente la muerte.

En esta disyuntiva fatal subyace el darwinismo social. Es decir, la selección natural de los más fuertes para la preservación de la especie. Los poderosos del poder y del dinero tienen la posibilidad de ser los agraciados puesto que tienen los recursos materiales y financieros suficientes para que así sea. En contraste, la mayoría de las víctimas serán los más desfavorecidos de la tierra: los pobres, los sempiternos condenados por no tener acceso a los alimentos básicos mínimos para subsistir, entre otras carencias vitales.

Ahora bien, estar confinados es estar imposibilitados de realizar actividades económicas indispensables para nuestro sustento social e individual: invertir, producir, comercializar o trabajar, con los servicios necesarios para que eso suceda y poder mantener así nuestra supervivencia cotidiana económica o no perder bienes materiales y/o financieros.

Cuando hay un continuo crecimiento de contagios y de fallecidos por pandemia, el permitir la apertura de actividades no esenciales y relajar el confinamiento, así como la aplicación laxa de las medidas sanitarias, deriva mortandad y enfermedad masiva casi de inmediato, sin mayor distingo o discriminación. Máxime si todavía no hay vacuna disponible.

Tremenda disyuntiva apreciar el dilema en esa forma reduccionista: morir por hambre o por contagio. ¿Quién determina lo uno u lo otro, en última instancia? O quién puede darle matices a esa posición extremista o maniquea. Sin duda, la autoridad gubernamental, que debe imponer oportunamente restricciones a los comportamientos humanos a pesar de coartar la libertad individual. Es en el gobierno donde, al final de cuentas, reside la toma de decisiones en beneficio o perjuicio social. Se supone que para lo primero están. Para eso fueron democráticamente envestidos; proporcionándole el pueblo al gobernante, el poder legal, político y económico para hacerlo. “Los gobiernos damos las directrices; y quienes hacemos que esto sea posible, somos nosotros”. Dijo con contundencia, Juan Antonio Ferrer, Director General del Insabi.

Cierto, es correcto y necesario apelar a la consciencia de la ciudadanía para que ésta ponga su obligada parte, pero se nos olvida reconocer que se encuentra limitada por padecer, desde antaño al presente, un sistema de educación de bajo nivel académico. ¿Qué grado de convencimiento podemos lograr en el corto plazo en esa condición ?

Escribí esto, ayer por la tarde, sin conocer la determinación del gobierno federal y estatal acerca del color del semáforo epidémico que regirá los próximos 15 días en Guerrero. A como veo las cosas y por los resultados obtenido que no son buenos, necesario es volver al confinamiento parcial, gradual, temporal y con alternancia, según la situación epidémica; focalizado a las zonas que acusan el mayor índice de crecimiento de contagios y decesos. A menos que quieran, los del gobierno, optar por el imperio del darwinismo social a partir de un capitalismo salvaje y de una pandemia descontrolada en todo su resplandor.

PD1. Cuantos más contagios…/cuantas más muertes…/debe de haber/para que cada cual/ cumpla con su deber

PD2. No se ha puesto en operación el Centro Comunitario para la protección de la mujer indígena en Ayutla. Puede funcionar también, temporalmente, como albergue hospitalario cuarentenario.

PD3. Sigue sin reconvertirse como albergue cuarentenario, el ex hospital abandonado de Acapulco, situado en la Av. Ruiz Cortínez.

PD4. Son en estos tiempos aciagos donde el erario y la deuda pública deben de orientarse más a los programas de protección social y no a aquellos corruptos programas de obra pública no necesaria en el corto plazo.

PD5. Mi reconocimiento a Roberto Álvarez Heredia, hombre probo, empeñoso, con compromiso social y, sobre todo, de gran dignidad.

 

 


La pandemia se sale de control; reculemos.

¡Reculemos parcialmente!

Héctor Manuel Popoca Boone.

No han salido las cosas como deseábamos. A sabiendas que no teníamos el mínimo puntaje requerido para el iniciar el descongelamiento económico general, tomamos la decisión de hacerlo. Un requisito importante era que el crecimiento de contagios y fallecimientos fuera a la baja; y no ha sido así. Durante la semana transcurrida hasta esta fecha, las dinámicas fueron in crescendo y no diminuendo. Los datos duros muestran un cotidiano incremento porcentual promedio de 51 % para los contagios y 2.6 % para los decesos. Al día de ayer, en Guerrero, los reportes oficiales de personas fallecidas desde el inicio de la epidemia sumaban 1,059 y las personas contagiadas a 6 949. Con esas cifras, nada menores, queda ratificado que la decisión tomada fue más bien de carácter político y económico y no de salud pública. Se hizo lo obligadamente necesario, más no lo deseable.

Pero hoy, al no ser abatida la velocidad en que se suceden los muy prestos contagios y decesos, pertinente es darle un color SEMI ROJO al semáforo epidémico de Guerrero (ritornello); delimitando territorialmente el confinamiento, puesto que la pandemia se nos está saliendo de control. Y eso es gravissimo. Del período de las recomendaciones, tenemos que pasar, muy a nuestro pesar, a mayores medidas sanitarias, amonestaciones y sanciones; sin dejar de apelar continuamente a la consciencia cívica. Son tiempos de hacer valer la autoridad conferida para salvaguardar los intereses vitales de la mayoría de la población, por encima de todo.

 En pocas palabras, el estado actual que guarda la situación de la pandemia es que “está viva y no para” (molto vivace). Eso nos impele acatar con mayor disciplina (rinforzante) las medidas sanitarias establecidas para ciudadanos y negocios; así como solicitarles a las autoridades gubernamentales aplicarse con más energía (risoluto) a la vigilancia y cumplimiento de ellas.

Territorialmente los focos de mortandad más agudos están localizados en las principales ciudades comerciales y turísticas de Guerrero que son, por orden de descendente, las siguientes: Acapulco (con Coyuca de Benítez como ciudad comunicante), Chilpancingo (con Zumpango como ciudad conurbada), Iguala, Taxco, Tlapa, Zihuatanejo, Ciudad Altamirano (con Coyuca de Catán como ciudad conurbada) y Chilapa. Al interior de éstas, lo fortissimo de los contagios está en los mercados, transportes públicos, entrada de bancos, ventanillas para recibir apoyos gubernamentales, playas y otros sitios de aglomeración social.   

Recalco que, durante la semana transcurrida, los contagios y fallecimientos crecieron en forma allegrissima; y serán mayores debido a que el período de incubación del virus dura de 4 a 14 días y, por ende, los efectos reales de la apertura los conoceremos en el transcurso de las próximas dos semanas. Vamos de mal en peor. O sea, nos seguirá lloviendo fortissimo, sobre lo ya inundado.

Podemos incorporar algunas otras medidas sanitarias locales que están dando buenos resultados: La jefa de gobierno de la CDMX instruyó cerrar todo el centro histórico de la ciudad y dejarlo para uso peatonal exclusivamente. También incrementó el monto de multas por desacato y está aplicando clausuras temporales de negocios que han abierto sin precauciones. Algunas presidencias municipales en Guerrero han establecido permanentemente filtros sanitarios en las entradas y salidas de las cabeceras municipales. Así como en lugares nodales de la ciudad. En Zihuatanejo expiden un distintivo sanitario para colocarlo a vista, en los negocios que cumplen con las normas sanitarias.

Sin ambages, accedamos a la deuda pública estatal y municipal, enfocada exclusivamente a la entrega de subsidios económicos directos a los trabajadores sin trabajo, así como a los micronegocios y micro comerciantes ambulantes, para que no salgan de casa; sobre todo en las zonas-objetivo de mayor infestación y mortandad. Claro, con mucha supervisión ciudadana, porque la corrupción y el clientelismo electoral no se andan con miramientos.

Por último (last, but no least), necesario es que las autoridades, federal, estatal y (sobre todo ahora) las municipales, tengan los suficientes “tamaños” para asumir las responsabilidades conferidas y asumirlas en forma plena y llana en estos menesteres; publicando la implantación de las medidas sanitarias que les competen implementar en el Bando de policía y buen gobierno para darles respaldo legal. Es hora de cuidar más al pueblo y no la imagen política; ya que en estos tiempos es más fácil morir por Covid-19, que por violencia o enfermedades tradicionales. Reculemos un poco y energicémonos más.

PD. ¿Es cierto que el ayuntamiento de Acapulco no da más de sí, por estar enmarañado en la corrupción y el nepotismo?

 

 

 


La apertura y sus riesgos.

Héctor Manuel Popoca Boone.

Parece ser inminente que la autoridad estatal emita el Decreto oficial para el cambio del semáforo pandémico de Guerrero al color naranja, que sigue significan una situación de riego, pero con mayor permisibilidad de movilidad social y apertura de actividades económicas no esenciales. El riesgo es grande porque, por un lado, Guerrero es un estado pobre en extremo y la crisis económica le está pegando en demasía, con efectos devastadores en el ingreso y empleo de la mayoría de la población económicamente activa. No contamos con una economía fuerte y diversificada. El hambre ronda y cuando se presenta no respeta nada ni a nadie.  

Por otra parte, hay fuertes probabilidades que la pandemia se agudice en el Estado. Las cifras y reportes diarios oficiales, indican que sigue en expansión y como dijo el Gobernador, ni la hemos disminuido, ni aplacado su intensidad de crecimiento. La cruda verdad es que habrá mayor mortandad social. No esperemos nuevo brote, porque sencillamente no ha dejado de brotar a diario. Si en máximo riesgo algunos no cumplieron con las normas establecidas por Decreto oficial, ahora que pasemos a una fase de riesgo aminorado, el desbordamiento ciudadano y la desobediencia civil se acrecentaran en forma notable.

La gravedad estriba también en que la estructura gubernamental no está aún bien preparada para afrontar los fuertes efectos letales del Covid-19. Tenemos un endeble sistema estatal de salud pública poco preventivo, ya reseñado en mi artículo de opinión del 20 de marzo pasado, en este diario.

El nivel de la consciencia ciudadana sobre la gravedad del asunto dejó que desear debido a nuestro bajo nivel educativo estatal y a la falta de credibilidad civil en los señalamientos precautorios difundidos por el gobierno; y el evidente manipuleo de cifras y frases edulcorantes de los gobernantes y funcionaros públicos, que han tratado siempre de ocultar la verdadera gravedad del tema al máximo posible.

La dimensión de la tragedia en Guerrero debemos tenerla presente a partir de estimaciones y datos más fidedignos; porque los difundidos institucionalmente, adolecen de sub estimaciones y sub registros. El académico universitario, Raúl Rojas, ha calculado para el caso de México, factores de corrección a las cifras oficiales con el propósito de tener una estimación más realista de la magnitud de la pandemia. Usando esos parámetros correctivos para el caso de Guerrero, nos arrojan que a estas fechas el número de decesos asciende alrededor de mil personas; los contagiados positivos a poco más 6 mil personas y los contagios sospechosos por arriba de los 188 mil habitantes.

Por lo tanto, la decisión de cambiar el color del semáforo pandémico de rojo a naranja en Guerrero será de índole política y económica; más no de salud pública. De por sí convalidaremos lo que ya acontecía: el pueblo pobre salía de sus casas a buscar el pan de cada día para su familia, afrontando todos los riesgos. Con semáforo o sin semáforo. Con el cambio de color otra ciudadanía más, verá ampliadas sus oportunidades de ingresos y también de satisfactores al abrirse mayores actividades de producción y mercadeo de bienes y servicios.

Reconozcamos que estamos llegando a los límites de la forzada contención económica, so riesgo del advenimiento masivo de la delincuencia generalizada. El gobierno estatal tendrá que aplicarse con mayor contundencia y eficacia para que la situación no se escape de control y nos encaminemos a una situación catastrófica en lo general. Si algo falta en Guerrero es más honestidad, orden, disciplina y legalidad.

Será una decisión difícil y amarga que debe tomarse, sabedores que los mayores contagios y decesos correrán a cargo de los pobres. Aún con la invisibilidad por siempre sometidos, las estadísticas lo demostrarán. Bienaventurados aquellos que tenemos algún ingreso fijo mensual sin salir de la casa. Ahí cabemos los gobernantes, legisladores, los políticos del sistema, los burócratas, los grandes y medianos empresarios, los rentistas, los académicos, la jerarquía eclesiástica y militar, los analistas políticos, etc.


Carta abierta al Gobernador.

Carta abierta al Gobernador.

Héctor Manuel Popoca Boone.

Gobiernos necios que acusáis a la ciudadanía con poca razón, sin ver que ustedes son la causa primera de lo que culpáis. (Parafraseo de un poema de Sor Juana Inés de la Cruz).

Con todo respeto a su investidura y con las disculpas anticipadas por mi franqueza, le manifiesto mi discrepancia de cómo usted y su equipo de colaboradores están viendo el comportamiento de la pandemia en nuestro estado. 

También disiento, un tanto, de las maneras melifluas y discretas de conducir el combate a la misma; de la forma manipuladora de la información con que comunican al pueblo la situación que guarda la misma; así como el estilo personal de eludir, parcialmente, la responsabilidad que le toca como máxima autoridad sanitaria que es usted, en cuanto a lo que se refiere al cúmulo de personas contagiadas y fallecidas en estas laceradas tierras del sur.

Desde que se estableció el semáforo epidémico cromático, lo iniciamos con el color rojo, es decir, de máximo alerta, para que nos sirviera de faro indicador semanal de la intensidad de la pandemia en Guerrero; y así, implementar las medidas sanitarias necesarias a efecto de prevenir y combatir con mayor eficacia los estragos mortíferos que nos estaba ocasionando producto de un crecimiento incesante de contagios y fallecimientos, además de no contar con un sistema de salud robusto.

 Transitamos y trabajamos en esa coloratura para lograr tener el puntaje ponderado mínimo requerido de 2.5 y así pasar al color naranja, donde es posible abrir actividades económicas no esenciales de ciertos giros, pero al 30 % de sus capacidades de operación, lo mismo que congregaciones y movilidades sociales específicas. A la fecha de la primera evaluación, semanas atrás, no pudimos alcanzar el puntaje ponderado establecido (alcanzamos 2.4 %) y, no obstante, nos atrevimos cambiar el color al semáforo de Guerrero, por la asfixia económica que empezábamos a padecer ante el confinamiento imperante.

En lo personal, como ciudadano observante, manifesté mi aquiescencia sobre esa determinación, al saber que habría una evaluación semanal sobre el impacto de las estrategias diseñadas. De tal suerte que, si los resultados no eran aceptables en materia de reducción de contagios y muertes, regresaríamos al confinamiento como medida para disminuirlos.

Establecer el periodo para evaluar de una semana fue corto, en virtud que no se tomó en cuenta que la incubación del virus dura entre 4 a 14 días, por lo que en 7 días no íbamos a saber el verdadero impacto. Pero, aun así, a las dos semanas de operación de la estrategia naranja las cifras indicaban que la pandemia no se había controlado, ni estabilizado o mucho menos que fuera en declive. Todo lo contrario: las tendencias actuales son de crecimiento constante y sostenido en ambos parámetros, tal y como nos lo expresan los datos oficiales del gobierno estatal y del federal.

Ante tamaña evidencia empírica contundente y sin mayor rebuscamiento estadístico, algunos ciudadanos concluíamos, hace una semana, que era necesario recular al menos parcialmente a un color semi-rojo, retornando a un confinamiento territorialmente delimitado, las zonas donde está localizado lo más agudo de la infestación y mortandad.

Lamentablemente no pudimos atraer la atención de usted, señor gobernador. Y con estupor ahora leo que ratifica su voluntad de que permanezcamos tal como estamos en color naranja; es decir, ha vuelto a tomar una decisión de carácter político-económico, más no de salud pública, por mucho que diga lo contrario. Los datos duros confirman esta aseveración. Seguiremos teniendo mayores contagios y mortandad grande. Ojalá que usted recapacite y que cada cual asumamos la responsabilidad que nos corresponde en tratándose de cuidar la vida de los guerrerenses; que valen muchísimo más, que un imperio económico. ¡Reculemos parcialmente, por favor!

 


viernes, 19 de junio de 2020

Guerrero a la deriva. (1)


Héctor Manuel Popoca Boone.

“No estamos ni controlando ni domando la pandemia, al contrario…” (Gobernador, Héctor Astudillo Flores)

Como nunca antes los sistemas estatales, gubernamental y político, habían mostrado sus miserias, como lo están haciendo ahora en esta pandemia y debacle económica subyacente. Lo inesperado se volvió normalidad y ésta se desenvuelve en la total zozobra y angustia colectiva. Estamos ante una frágil gobernabilidad que se escapa de nuestras manos.

Nadie lo esperaba y nadie lo quería; pero ahora el timonel del barco debe guardar responsable confinamiento en su camerino; y no hay nadie que tenga el control directo del timón para no zozobrar en medio del grave torbellino sanitario, económico y social, jamás visto y padecido.

Ya teníamos parte de nuestra gobernabilidad resquebrajada en la mayoría de las regiones de Guerrero, a causa de la delincuencia organizada que ha consolidado a la fecha su señorío, expansión y proliferación diversificada. No pueden descargárseles, a los encargados de la seguridad pública estatal, de la responsabilidad que les corresponde, a pesar de que en los hechos han estado siempre bajo el mando único del Secretario general de gobierno.

Hoy los ancestrales vicios públicos acumulados nos están dejando inermes ante la pandemia y sus efectos, cuasi apocalípticos, para el pueblo pobre. Del porqué está pegando tan duro el letal Covid-19 en estos lares, hay culpables presentes y pretéritos, por acción u omisión, con nombre y apellido. Ahora parece que no quieren cargar en sus hombros las responsabilidades y consecuencias de sus comportamientos, dichos e inacciones. El fundamento de mis interpretaciones está en los reportajes de sucesos acontecidos a lo largo de estos tiempos plasmados en uno los medios de información periodística más serio, objetivo y profesional que contamos en Guerrero. No me pidan pruebas concretas de los yerros e ilícitos mencionados, porque los culpables no tienen un ápice de tontos y cuentan con sobrada sagacidad, mendacidad y perversidad. Pero la dramática realidad, los desnuda.

Una de las causales de nuestra actual situación es el estilo de gobernar con corrupción; utilizado desde las financiaciones ilegítimas y semiocultas en las campañas electorales estatales del 2015 para la compra de votos y otras lindezas; y así hacerse del poder. De ahí se infiere, por ejemplo, el apoyo a ultranza que se le ha otorgado a las grandes corporaciones mineras extranjeras, mismas que han subordinado a sus designios particulares a nuestros actuales gobernantes de Guerrero. Ellas han contado con la protección gubernamental para que no prosperen la investigación de asesinatos de sindicalistas mineros. Célebre por corruptora fue la pregunta de Florencio Salazar Adame sobre cuál era el precio para que se fuera de Guerrero el líder nacional de sindicatos mineros, Napoleón Gómez Urrutia, hoy senador de la república.

Fuerte rumor es el que resuena estruendosamente al interior del palacio de gobierno sobre la magnitud de las corruptelas comandadas por la familia gobernante; que dan pie a la dispersión generalizada de la práctica del latrocinio enmascarado de algunos funcionarios estatales de alto nivel; y de ahí, en cascada. Memorables también son los cientos de millones de pesos dilapidados en tianguis turísticos, nacionales e internacionales, cuyos logros en materia de efectiva afluencia de turismo extranjero a Guerrero ha sido prácticamente nula. No atrás se quedan los superlativos gastos gubernamentales en medios de comunicación, para destacar en forma sobresaliente la personalidad del gobernador.

Además, se fortaleció la práctica del uso del erario público y de los programas institucionales de índole social, para la financiación de mapachadas en épocas de elecciones en Guerrero a favor del PRI, así como en otros estados circunvecinos. Es de reconocerse la sagacidad del gobernador y de su “maestro incómodo” para per$uadir de último momento al PT para desprenderse de su alianza con Morena en las últimas elecciones estatales. También el gran trafique de concesiones de notarías públicas, ha dejado huella de fama pública.

Qué decir de los catastróficos efectos del mal gobernar al destinar buena parte de los dineros del pueblo a fines de control, clientelismo y mansedumbre política; y no de búsqueda del bienestar social o al fortalecimiento productivo de nuestro estado. El caso emblemático es el fracasado programa de fertilizante gratuito. Fue notorio el veto del gobernador y de su “maestro incómodo”, junto con el incompetente y corrupto representante de los programas sociales de AMLO en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros que, en complot, impidieron que fuera por asambleas comunitarias el levantamiento del padrón de beneficiarios, que aun no se tiene; habiendo pasado ya dos años de incompetencia pura. (Continuará).

PD. No resto, ni divido; y estoy a tiempo. Solo deslindo al pueblo pobre, de aquellas desgracias que después quieran imputarle como de su responsabilidad primaria.


viernes, 12 de junio de 2020

Productos agrícolas estratégicos.


Héctor manuel Popoca Boone.

La pandemia llegó para quedarse, como epidemia periódica o enfermedad crónica como lo es la influenza. Vivir con el Covid-19 requiere que nos preparemos para que no se nos salga de control y no estemos tan vulnerables en lo físico como en lo mental. Tenemos que producir y consumir principalmente aquellos productos agrícolas que nos permitan acrecentar las defensas de nuestro organismo para resistirlo y que, los contagios no sean mortales, sean mínimos y de escasa propagación.

Se trata de fortalecer y reproducir las "vacunas agrícolas" que ya contamos y que, sean accesibles y susceptibles de producirse en los diferente suelos y altitudes de las diversas regiones de Guerrero. Tanto en cultivos de corto y mediano plazo. Esas “vacunas” deberán proveer, en el menor tiempo posible, a las clases populares del medio rural y del urbano, para sustituir el uso indiscriminado de las onerosas medicinas farmacéuticas.

El cultivo de esos productos agrícolas estratégicos para combatir eficazmente la actual pandemia y sus efectos directos como es la muerte, así como las afectaciones semi indirectas como lo son el hambre, la desnutrición y la pobreza, deben ser los más efectivos y de mayor conocimiento por parte, tanto del pueblo como de la ciudadanía, de acuerdo a los estudios y recomendaciones nutricionales, de prevención y curación sanitaria. Claro está que, para su fomento, además de crear la consciencia de su cultivo y consumo necesario, será necesario capacitar y darles acompañamiento técnico a nuestros productores en las artes y cuidados que cada uno de ellos requiere para su mayor rendimiento, tanto en calidad como en productividad.

Ahí tenemos el primer gran reto, porque nuestra gran fuerza profesional agronómica de antaño, fue reducida y convertida por nuestro sistema económico neoliberal imperante, en meros trabajadores y agentes comerciales de las grandes corporaciones productoras de semillas, fertilizantes, plaguicidas y pesticidas. Sin que tengan mayor intención de abrevar de los saberes de nuestros campesinos y de nuestra propia investigación autóctona. Así empezó la pérdida de nuestra soberanía alimentaria, acompañada por la corrupción y dejadez burocrática institucional concomitante.

A título de ejemplo no limitativo, le pedí a mi amigo y destacado profesionista ingeniero agrónomo, Federico Lorenzana Arzeta, reconocido ciudadano de Atoyac, un listado preliminar, regional, de productos agrícolas estratégicos para fortalecer nuestras defensas contra el Covid-19, susceptibles de ser producidos y consumidos en estas tierras del sur. Dicho menú subsiguiente puede ser acortado o complementado.

“Los principales cultivos anti Covid-19 que se adaptan a nuestros suelos y que ya son del previo conocimiento de los campesinos son: Para las Costas en sus partes bajas o planas; coco, papaya, mango, limón (mexicano y persa), plátano, maíz, ilamas, guanabanas, piña, mamey, canelero, jitomate, tomate de cáscara, frijol, chile, calabazas, pepinos, melón, sandías, camotes y jícama.

En las partes medias, los mangos tardíos, naranjas, plátano, guanabanas, aguacate, piña, guayabas, canelero, maíz, jitomate, tomate de cáscara, frijol, chile, calabazas, pepinos, rábanos y chícharos. En los lomeríos, jamaica, intercalada con maíz; el ajonjolí y frijol. En las áreas cafetaleras y dentro de los cafetales, el jengibre es una opción de siembra, no requiere de muchos cuidados. También la pimienta dioica, el cacao y canelero, se producen muy bien entre los cafetales; las naranjas donde no haya arbustos de café.

En las partes altas, aguacate, cebolla y ajos; si se sospecha que los suelos son ácidos, agregar cal dolomita. El cultivo de la papa prospera bien en suelos franco-arenoso, limosos y arcillosos; durazno y aguacate Hass son dos opciones más." (Continuará).

PD1. Contagiado por el Covid-19, con suma responsabilidad el gobernador Astudillo debe observar aislamiento total en su casa. Dada la magnitud del crecimiento de la pandemia, no es conveniente coordinarla a control remoto.

PD2. Hasta ahora y después de 26 días de su inauguración y puesta en marcha, el hospital de Chilapa admite su primer paciente de Covid-19. Los fallecimientos en el municipio ya suman 26 casos positivos y 8 muertos. Chilapa tiene el 7° lugar de contagios a nivel estatal. Uf.

PD3. Insisto, no es hora de buscar votos; sino de salvar vidas. ¡Carajo!










viernes, 5 de junio de 2020

Corresponsabilidad


Héctor Manuel Popoca Boone.

Años atrás, el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel impactaron el territorio nacional (15/sept/2013), con un saldo de ciento y medio de muertos, 68 desaparecidos, un millón 200 mil damnificados y daños estimados en 75 mil millones de pesos. Las mayores afectaciones estuvieron localizadas en Guerrero.

Acapulco fue la zona de mayor castigo en asentamientos urbanos. Por supuesto, no fueron aplicadas las responsabilidades y sanciones respectivas por el indebido otorgamiento de permisos de construcción en zonas de alto riesgo de inundación y desbordamiento de ríos. No obstante que el presidente de la República, de aquel entonces, instruyó que se hicieran las investigaciones correspondientes, cuyos resultados deberían ser entregados en las siguientes tres semanas, a más tardar.

Dicha investigación nunca se dio a conocer públicamente; si es que existió. Mucho menos la identificación de funcionarios y gobernantes de los tres niveles de gobierno, ni de las grandes e inescrupulosas empresas de desarrollos inmobiliarios, cuyas oficinas matrices estaban, la mayoría de ellas, fuera de Guerrero.

Algunos políticos y funcionarios públicos ante la magnitud del desastre y por haber estado involucrados en corrupciones urbanas de tiempo atrás, sabedores de las consecuencias de sus malos comportamientos, esgrimieron tan pronto como les fue posible: “No es hora de buscar culpables” “Son tiempos de mantener la unidad” “Sumemos y multipliquemos nuestro esfuerzo; no dividamos o restemos voluntades” “Ahorita lo prioritario es ayudar a los damnificados, ya después veremos lo demás” Lo curioso es que en la actualidad oigo resonancias de esas exclamaciones encubridoras de pillerías.

También hubo instrucciones presidenciales para la formulación y ejecución de un plan de reconstrucción estatal, donde participaron todas las dependencias federales. Así nació el Plan Nuevo Guerrero, contemplando la aplicación de 37 mil 715 millones de pesos, para el ejercicio fiscal 2014. Se dio dizque participación a la sociedad civil para monitorear el Plan a través de un “Consejo Estatal para la Reconstrucción de Guerrero”. Integrado, a modo, por destacados personajes del sector privado, social, universitario y eclesiástico, tanto del estado como del país.

La actuación de dicho Consejo fue meramente decorativa. Poco a poco salió a flote que la corrupción e impunidad fueron el sello distintivo en los faltantes de prevención, construcción y reparación. Tampoco hubo del todo la reactivación económica regional esperada.

Hago remembranza del pasado porque no tenemos memoria histórica, que es también causal de nuestro repetitivo devenir, pletórico de desgracias. Ahora, con las muertes y contagios por la pandemia, hay parte de culpabilidad humana. Cierto, la prioridad es salvar vidas y después aplicar responsabilidades que, como bien sabemos, no sucederá así.

Con el agravante de que, en la actualidad, algunos quieren achacarle al pueblo la culpa de la mortandad y contagios acrecentados; cuando es de todos conocido que nuestro sistema estatal de salud pública y la credibilidad en el aparato gubernamental ha dejado mucho que desear, de años ha. De nueva cuenta la corrupción, la irresponsabilidad e intereses personales o de facción de algunos gobernantes, han marcado nuestro triste derrotero.

Enfatizo que el combate a la pandemia es una corresponsabilidad compartida del Estado y la ciudadanía, siempre y cuando el primero vaya por delante. Si el Estado elude o abdica de proteger la vida de su pueblo, pierde su razón primigenia de ser (Hobbes). Convengo que cada cual haga lo que tenga que hacer según su responsabilidad; sin que nadie trate de escabullirse o lavarse las manos.

PD1. En verdad les digo que, con un mes de retraso, solamente 16 por ciento del fertilizante está efectivamente en manos de los campesinos. ¡Uf!
PD2. Empezó la época anual de lluvias. Ojalá estén desazolvadas las barrancas que bajan a la bahía de Acapulco.
PD3. Cuando una ley es de suyo injusta, el pueblo está en su derecho, pacífico y legítimo, de no acatarla. (Gandhi).



viernes, 29 de mayo de 2020

Lo inédito en la pandemia.


Héctor Manuel Popoca Boone.

Afirmo que los pobres, con mucha valentía, salen de sus humildes casas a buscar el pan familiar de cada día. El “quédate en casa” es una involuntaria burla a su condición de condenados de la tierra. Pobre es la mayoría de la población guerrerense. Hoy por hoy, reciben la crítica gubernamental y de otros sectores civiles, de ser los causantes principales, entre otros, de la alta propagación del Covid-19, por su falta de consciencia y disciplina ciudadana para observar las pregonadas indicaciones oficiales. 

Se nos olvida que nuestro pueblo acusa bajo nivel educativo (primer año de secundaria), lo que provoca escasa consciencia social. Por décadas, nuestro sistema educativo neoliberal enalteció el individualismo a ultranza. Mantener al pueblo en la ignorancia ha sido la madre de todas nuestras históricas desgracias. El “que cada cual haga lo que le corresponda” procede, siempre y cuando no eludamos nuestra propia responsabilidad al no tener un pueblo más consciente, informado y educado.

Otro pasmo; los médicos, enfermeras y personal auxiliar fueron enviados a la primera línea de combate, sin fusil ni cartuchos; sin uniforme y equipo adecuado; mientras los mandamases institucionales estaban alejados de los desvalijados hospitales y centros de salud. El “ya tomamos nota y pronto los surtiremos” no tiene lugar, porque de años atrás a la fecha, el Estado mexicano desatendió nuestro sistema de salud pública y lo volvió endeble. Recordemos que, a México, llegó la pandemia meses después de que se presentara el primer brote en China. Perdimos un valioso tiempo para prepararnos. A los tatas mandones gubernamentales, nunca les pasó por la mente que el prevenir es bien gobernar.

Hoy en día, buena parte de los trabajadores de la salud, están sometidos a altos niveles de estrés, fatiga laboral y conmoción. También a la ingrata incomprensión de aquellos que no entienden qué es exponer voluntariamente la vida para tratar de salvar a cientos de personas contagiadas. Aparte de heroísmo demostrado, dan ejemplo de humanismo, ética profesional y entrega responsable al deber encomendado.

Cada día, ellos van, con determinación y enjundia, a encararse con la muerte y defender la vida, en medio de un sinfín de carencias materiales y humanas. En Guerrero, al 24 del presente mes, se tenían registradas 4 defunciones y 269 hombres y mujeres de la salud contagiados. De estos últimos, afortunadamente el 80 por ciento está en franca recuperación o ya fueron dados de alta.

También el personal de la salud, sabe bien que, por cometer un error involuntario en su fatigosa labor, corren el riesgo de ser satanizados ipso-facto y, peor aún, ser víctimas de bestias semihumanas que en forma irracional los agreden física y verbalmente, para descargar en ellos un temor anormal, coraje, rencor e impotencia individual, malamente concebidos y peor canalizados.

A diferencia de la indiferencia de algunos gobernantes y jerarcas de la salud, que conciben a los contagiados y fallecidos tan solo como sumatoria de números oscilantes, algunos consideramos que tal forma de apreciar la tragedia, puede costar un mayor número de pérdidas humanas; máxime si los políticos de viejo cuño hacen maquillar las cifras a nivel de subregistros, según sus conveniencias. Frases rechazables son: “esto tiene que empeorar, para que empiece a mejorar” o “coloreemos lo que de por sí está descolorado”

Es inadmisible que se diga que las muertes y contagios están dándose de acuerdo a lo proyectado. Esa expresión fría y deshumanizada tiene parangón con lo que acontecía en los campos de exterminio nazis, donde lo criminal estaba escrupulosamente registrado, programado y proyectado. Si no cuidamos nuestras palabras en tiempos de mortandad, éstas quedaran grabadas en las puertas del basurero institucional, con la siguiente leyenda: “Entrad, que estos son los dominios de la esperanza”.

PD. De nueva cuenta, el talón de Aquiles del programa de fertilizante gratuito es la falta de un padrón veraz de productores y superficies parceladas. Todo, por la obcecación contumaz del gobernador, su “maestro incómodo” y su “mozo de estoques federal”


viernes, 22 de mayo de 2020

Honestidad y transparencia, para participar.



 Héctor Manuel Popoca Boone.

Enfrentar eficazmente la pandemia y la crisis económica requiere necesariamente de la participación del pueblo. Tratar de hacerlo unilateralmente y con dejo de soberbia infalible, merma considerablemente las posibilidades de éxito. Privilegiar el individualismo y el engaño, sobre la verdad y lo colectivo, es de visiones reducidas. Es continuar cultivando las vulnerabilidades de siempre, al considerar a la ciudadanía meramente como objeto de atención y no contemplarla como ente activo y creativo de soluciones democráticas, progresistas y trascendentes.

Para combatir al Covid-19 y a la pobreza agudizada, necesarios son recursos económicos adicionales junto con un mayor esfuerzo civil organizado y un nuevo modo de gobernar. El gobierno por sí solo no puede. Provechoso es conocer por todos, dónde, cómo, cuándo y a quienes está beneficiando el gasto público. Eso es condición básica para darle credibilidad y confianza al pueblo y, de esa manera, convertirlo en un aliado consciente frente a la pandemia y a la debacle económica.

Por ejemplo, la ciudadanía tiene recelo y suspicacia cuando el gobierno da muestra de oscurantismo o renuencia de informar con oportunidad, claridad y veracidad, en torno a los usos de los dineros públicos. La transparencia es protocolo obligado a seguir en la atención social ante desastres naturales y humanos de gran magnitud. Es punto nodal para la convocatoria popular, revestida de suficiente autoridad moral.

La desinformación, así como la falsedad y la farsa, en la acción pública, son hábitos ancestrales muy perniciosos que florecen cuando existe la corrupción e impunidad, como aceites lubricantes en el estilo de gobernar. Son actos corrosivos que han causado serios estragos globales en estas tierras del sur. Las macro evidencias acumuladas, están a la vista de todos. La verdad, termina siempre por arrojarnos en cara, la cruda realidad.

En este contexto de ideas, pienso en el proyecto de iniciativa que la diputada local morenista, Nilsan Hilario Mendoza, presentó a sus compañeros de las distintas fracciones parlamentarias, para exhortar al gobernador, Héctor Astudillo Flores, a que informara sobre el cómo está ejerciendo el presupuesto público anual destinado al rubro de la salud. Lo inaudito es que dicha iniciativa concitó desdén y postergación por parte de la mayoría de las expresiones partidarias en el Congreso local, por “no ser de obvia y urgente resolución”

En buena hora el gobernador alcanzó a escuchar el deseo de la diputada. Instruyó inmediatamente a la responsable de administración y finanzas de la Secretaría de salud a proporcionar públicamente una primera información, aunque esta fue muy primaria. Por cierto, en la conferencia de prensa, la susodicha funcionaria pública cometió un gazapo; dijo que los recursos económicos con los que han estado atendiendo la emergencia sanitaria por el Covid-19 “son de la aportación solidaria estatal”. Cuando todos sabemos que, en situaciones críticas de suma afectación social, es imperativo que el gobierno estatal destine todos los recursos propios que pueda, para orientarlos, sin adjetivo alguno, a la circunstancia prevaleciente.

Incluso los guardaditos que se forman anualmente por concepto de superávits presupuestales no contemplados en la ley estatal de ingresos, cuya cuantía era significativa hasta 2019. La salud y la vida de los guerrerenses nos concierne a todos cuidarlas, pero más compete a los gobiernos; asignándolos dignamente y no en forma dadivosa.

Ya hay voces oficiales, estatales y municipales, que manifiestan públicamente no tener más fondos para continuar combatiendo el crecimiento acelerado de la pandemia en estos lares. Por cohesión social, debieran promoverse la formación de comités ciudadanos, regionales y municipales (no integrados a modo), a fin de que se4 pueda acreditar lo dicho y darle seguimiento real a la utilización de los recursos institucionales que se aplicaran durante el trance doloroso que hoy nos agobia a todos.

PD1. En épocas adversas a la sociedad, las bambalinas institucionales no pueden ocultar nada. ¿Se acuerdan ustedes de un infausto gobernador de Guerrero, que dispuso de un helicóptero oficial destinado al traslado urgente de enfermos para destinarlo a uso personal?

PD2. De lo que se trata hoy, no es de buscar votos, sino de ¡salvar vidas! Carajo.

viernes, 15 de mayo de 2020

Hacinamiento.


Héctor Manuel Popoca Boone.

Cualquier conglomerado de seres humanos en un espacio físico confinado tiene posibilidades de convertirse en foco de contagio, ya sea de infecciones leves como una gripa, o infestaciones letales como lo es el Covid-19. Máxime si hay demasiada cercanía entre los individuos. Por eso, nadie debe subestimar la posible presencia del virus en lugares de congregación social como lo son: mercados, escuelas, asilos, oficinas de trámites, hospitales, penitenciarías, centros sociales y comerciales, restaurantes, estaciones y transportes de pasajeros, etc.

Es de todos conocido que el hogar de los guerrerenses pobres, se caracteriza por el hacinamiento que sufre la familia. Son limitados los espacios disponibles (dos o tres cuartos de reducidas dimensiones), de materiales de construcción frágiles y con faltantes múltiples; por ejemplo, pisos de tierra, falta de agua entubada, sin drenaje o fosa séptica adecuada, nulo fogón en alto en la cocina rural y, además, en algunos casos, hábitos poco higiénicos de los moradores, a causa de la pobreza que los embarga. Son las llamadas “casas de cartón”.

Los datos duros de los organismos públicos especializados en la materia, CONAPO y CONEVAL, dan cuenta pormenorizada del rezago y deterioro de la vivienda en Guerrero; y son de tal magnitud, que estamos entre los primeros lugares del país en materia de carencias y precariedades. No se diga del alto grado de hacinamiento en el hogar (alto número de ocupantes por habitación). Viviendas con estas características las encontramos en el medio urbano, en los llamados cinturones de miseria y más en el medio rural. También son parte de la configuración de los asentamientos de las comunidades indígenas que, por otro lado, la orografía estatal no ayuda a la hora de costear y atender las necesarias reparaciones y/o rehabilitaciones.

Pero he aquí que, en estos aciagos tiempos, auto rehabilitar o mejorar este tipo de viviendas contribuye en forma importante a reducir la trasmisión de la pandemia, la violencia intrafamiliar y ayuda a resarcir en parte y con carácter temporal la pérdida del ingreso económico familiar. Por lo que sugiero, atentamente, a los tres órdenes de gobierno, establezcan en forma coordinada, un programa de auto-rehabilitación comunitaria de la vivienda vulnerable por hacinamiento y pobreza, en los municipios críticos. El programa se inscribiría en el contexto de la estrategia presidencial para la reactivación económica del país.

Los lineamientos del programa propuesto, a diferencia de los tradicionales, estriba en la utilización del tequio comunitario indígena para la rehabilitación de las viviendas anteriormente reseñadas. Esto es, mediante la participación solidaria del colectivo social local. La responsabilidad de instrumentar el programa en lo concreto, rural o urbano, quedaría en manos de un comité integrado por personas destacadas por su honestidad y disposición cívica a favor de su comunidad o barrio; entretanto se puedan realizar las asambleas comunitarias donde se ratifique o rectifique, democráticamente, la integración del comité que tendrá facultades de dirección interna, de organización para el trabajo y administración reglamentada de los recursos gubernamentales, con la responsabilidad de dar aceptables resultados físicos y financieros.

También el programa deberá ser de nulo contratismo innecesario o administración corrupta; adquiriendo y utilizando al máximo los materiales de la localidad o municipio, con empleo temporal comunitario, retribuido a destajo, tomando en cuenta la activa participación y el parecer de la familia beneficiada sobre la manera de hacer la rehabilitación respectiva. De lo que se trata es hacer más con menos y con mayores beneficios a la población pobre. A partir de la cohesión comunitaria y de la honestidad colectiva. No olvidemos que el hambre no espera y que el derecho a la vivienda digna está consagrado constitucionalmente.

PD1. Por instrucciones de AMLO, arribó a Guerrero una delegada federal especial, que viene a reforzar el combate al Covid-19. Quizás sea por la incapacidad mostrada por el actual delegado federal de los programas sociales.

PD2. Para sorpresa de muchos que creíamos que estábamos en la media nacional, ahora nos informan oficialmente que, en el mapa federal, Guerrero aparece en rojo, es decir en alerta máxima, por su elevado crecimiento de contagios.


viernes, 8 de mayo de 2020

Fertilizantes 2020


Héctor Manuel Popoca Boone.

El Programa de fertilizante gratuito se vuelve vital y estratégico, porque ayuda al logro de una buena producción de maíz en Guerrero. Respaldarlo es apoyar la lucha contra el hambre, que ya cunde sobre todo en la Montaña. Cuidarlo es responsabilidad de los campesinos y de todos. Pero más de los gobiernos establecidos.

Dentro de los errores graves cometidos en el programa del año pasado, estuvo la falta de voluntad del gobierno estatal para depurar el tergiversado padrón de beneficiarios que venía siendo utilizado desde años atrás. Este año, se amacharon en hacer lo mismo. Todo por mantener un alto nivel de clientelismo político, condimentado con el moche recibido, en distintas formas, por los “lucradores sociales” escudados en las listas de beneficiarios de las organizaciones que dicen representar.

En audiencia otorgada al Gobernador del estado por el Jefe de la oficina presidencial, Alfonso Romo, el 6 de febrero del presente año en la Ciudad de México, en la cual participó el Secretario de la Sader, Víctor M. Villalobos, llegaron a la conclusión que el padrón de beneficiarios 2019 no había servido de mucho, y, junto al desfase en el tiempo de entrega del apoyo, concitaron muchas inconformidades entre los campesinos.

Los resultados finales oficiales del programa 2019, son falsedades institucionales que nadie en su sano juicio aceptó. Las mentiras publicitadas fueron de tal magnitud que comparten frontera con la hipocresía, cinismo y desvergüenza de quienes fueron responsables del desastre acaecido. De los cuatro principales responsables del programa fallido, tres seguirán operándolo, política e instrumentalmente: El gobernador y su “maestro incómodo”, así como el deshonesto y autista social, Amílcar Sandoval Ballesteros. Únicamente, Jorge Gage, fue el funcionario federal relevado. (por su infortunado desempeño a pesar del fuerte apoyo que le brindó su amigo Florencio Salazar).

Hoy no todo es malo. Lo bueno es que por fin se erradicará la gran corrupción que prevalecía en la adquisición del sulfato de amonio, mayoritariamente comprado a una empresa particular. Ahora la compra directa será urea a PEMEX, además del fosfato diamónico. Ya comenzó el traslado de los bultos a las bodegas distribuidoras regionales de Segalmex. Hay un avance aproximado del 40 por ciento en el acopio transitorio. La fecha límite para el traslado y su distribución total por comunidad es la última semana de mayo.

Un posible problema será el desconocimiento de la aplicación eficaz de la urea, por buena parte de los campesinos. Tienen el hábito arraigado de usar el sulfato de amonio. Habrá cierta resistencia al cambio en la manera de abonar la tierra por el mayor número de jornales requeridos. Tampoco en las circunstancias actuales podrán realizarse las capacitaciones técnicas correspondientes, por la recomendación de no hacer reuniones de más de 50 gentes. Escenario que se agrava, porque todavía no hay certeza de quienes serán los beneficiarios definitivos, desglosados por localidad y superficie.

Como sea que haya sido en el año pasado, y dada la pandemia vigente y sus estragos, por el momento no queda de otra más que apechugar esas repetidas anormalidades, pero sin dejar de señalarlas. Debemos esforzarnos todos para sacar adelante el Programa 2020, dada su alta prioridad social. Aún con un padrón incompleto, inconsistente e hiper inflado; es preferible aceptar el mal menor, dilapidar bultos a que falten. Ojalá sean cumplidos los tiempos límites, por lo menos en las superficies reales y con los productores verdaderos. De lo contrario pueden aparecer los malos chaneques, tan temidos por todos.

PD1. En el caso del programa de fertilizante gratuito, no sabe uno si transitamos hacia la “Cuarta Transformación” …o caminamos hacia la segunda deformación. Los juegos del poder nacional también se ven reflejados aquí.

PD2. La miopía progresiva deviene ceguera total. Algunos estamos dedicados en parte a identificar lo negativo, …que sí existe. Otros están abocados a señalar lo positivo, …que no existe.

PD3. Excelente desempeño profesional ha mostrado el equipo de trabajo que coordina la Directora de Investigación y Postgrado de la UAG, Dra. Berenice Illades, en el combate al Covid-19.




viernes, 1 de mayo de 2020

Recomendación.


 Héctor Manuel Popoca Boone.

Para los trabajadores de la Salud fallecidos en combate y para los indígenas infestados en Nueva York.

Ante la emergencia nacional, el Presidente López Obrador manda una iniciativa de carácter extraordinaria a la cámara federal de diputados para que se le autorice el ejercicio del gasto público federal 2020 de manera discrecional y con criterio personal. Aquí en Guerrero, el Gobernador Astudillo Flores ha tenido, desde años atrás, autorización del Congreso local para detentar esa facultad.  

Hago énfasis que, para el caso estatal, esas aprobaciones anuales han sido hechas en situaciones de “normalidad gubernativa”, para oprobio de los diputados locales; ya que contravienen el espíritu de equilibro gubernativo, mediante pesos y contrapesos que deben existir entre los poderes democráticos establecidos (Montesquieu, dixit). ¿Cómo convencían, anualmente, a los legisladores locales para que aprobaran en tiempos ordinarios de gobierno tal desaguisado anticonstitucional?

         Este grave entuerto, muestra que el poder legislativo estatal abdicó, reiteradamente, de una de sus principales facultades constitucionales, referida a la autorización desglosada del presupuesto anual de egresos en períodos normales de gobierno. No causa sorpresa alguna, el alto grado de subordinación que mantiene el Poder legislativo respecto del Poder Ejecutivo en Guerrero.

Sea de ello lo que fuere; ahora, dadas las circunstancias adversas e inéditas por las que estamos atravesando, el Gobernador del estado puede avocarse con mayor ahínco a reorientar el gasto público 2020 y enfocarlo con la austeridad, eficacia, transparencia y honestidad debida, a la atención de los fuertes problemas sociales que están suscitándose, derivados de la pandemia y la crisis económica que, lamentablemente, no tienen visos de resolverse en el corto plazo.

Claro está que, para tener capacidad de respuesta institucional adecuada a las desastrosas circunstancias mencionadas, condición indispensable será erradicar las deformaciones gubernamentales, conformadas desde hace años atrás, que no han permitido a la fecha hacer realidad el progreso social y la superación individual de los guerrerenses. Menos aún se ha logrado tener paz y bienestar comunitario.

Me refiero fundamentalmente a la corrupción, farsa y mendacidad, como hábitos de conducta institucional. A la ineficiencia y negligencia, como lastres del bien gobernar. A la ilegalidad, opacidad e impunidad, como mantos protectores de ilícitos y abusos de todo tipo. Y a la no menos importante falta de veracidad en la rendición de cuentas y entrega de resultados gubernamentales.

 No fue sino hasta ahora, en tiempos del Covid-19, cuando salen a relucir, una vez más, profundizados e incrementados, pero con mayor crudeza y desnudez, los nefastos vicios reinantes. Sinceramente, creo que, como nunca antes, hemos tocado fondo.

No me resta más que recomendarle al C. Secretario de Finanzas estatal que para el buen uso del erario público, en tiempos del Covid-19 y de la crisis económica consecuente, los compacte todos, excepto los irreductibles, en programas básicos-prioritarios que giren en torno a 1) la salud, 2) combate al hambre y a la pobreza, 3) empleos, 4) educación, 5) seguridad pública y 6) justicia plena. Privilegiando a los que menos tienen y a los que acusan mayor vulnerabilidad. No más, pero tampoco menos.

De una cosa estoy seguro: serán de tal magnitud y profundidad las secuelas estatales que no se podrá seguir gobernando a Guerrero como antes; so pena de presenciar mayores estallidos sociales de diferente índole y magnitud.

PD1. “México pasó muchos años de corrupción y una cultura de oscurantismo. Es natural la desconfianza. Ahora el país está construyendo su propia madurez en términos de la exigencia ciudadana” Hugo López-Gatell.

PD2. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, advierte que los “poderes de emergencia” aprobados para combatir la pandemia de coronavirus “no deben ser armas que los gobiernos puedan usar para aplastar la disidencia, controlar a la población o prolongar su estancia en el poder”.

PD3. La evidencia histórica, nacional e internacional, indica que el uso de cubre-bocas sirve de mucho para reducir contagios en epidemias y pandemias.