viernes, 4 de septiembre de 2020

Consciencia Ciudadana

Héctor Manuel Popoca Boone.

Los gobernadores son la máxima autoridad sanitaria en sus respectivos estados. (Hugo Pérez-Gatell)

            Tomar consciencia ciudadana es, entre otras cosas, percatarse de la realidad circundante, para estar en capacidad de intervenir en ella; haciendo discernimientos para encontrar lo esencial de las personas, cosas y sucesos que acontecen en la colectividad civil. Es deliberar y dialogar, para tomar una posición autonómica al elegir y decidir realizar una acción (s) y poner manos a la obra; esto es, incidir activamente en la realidad para fortalecerla, cambiarla o transformarla, en función de lo armónica o no que sea con lo imaginado.

Tomar consciencia es evaluar una circunstancia a partir de paradigmas personales; moldeados a lo largo del tiempo, en el crisol de vivencias y experiencias tenidas; sumando los conocimientos y sabidurías acumuladas en la cultura amplia de la humanidad. Por tanto, uno no nace con consciencia ciudadana; ésta se hace, en el devenir de nuestra vida. Sin consciencia, no hay participación ni acción trascendental. Siempre habrá el intento o el hecho de un control externo, que nos reduciría a la calidad de autómatas.

La consciencia y los propósitos que de ella se derivan, están en tres núcleos axiológicos que son: los ideales, los principios y los valores. Ellos son los espejos que reflejan qué tan distantes estamos del objetivo último de lograr una vida plena y justa; con armonía, fraternidad y felicidad social, entre otros estadios. Esta trilogía ha sido la guía normativa de nuestras creencias y comportamientos a lo largo de nuestra vida y la de los demás. Desde que la humanidad es una humanidad consciente, los paradigmas sociales otorgan su impronta, con diferentes modalidades, a todas las civilizaciones del planeta.

Reseñemos sucintamente la primera. Los ideales son el principal motivo de la puesta en movimiento de la humanidad en pro de diversas finalidades. Son las convicciones de lo más deseable que debiera poseer el ser humano, en la conquista perenne de una permanente armonía planetaria; como parte integrante de un todo universal. Algunos de estos ideales son, entre otros: La noción de vida, justicia, igualdad, equidad, libertad, paz, humanismo, fraternidad, dignidad...

Hoy, la verdad es que no hemos tenido la suficiente consciencia y participación ciudadana para enfrentar con mayor eficiencia y eficacia los embates mortales de la pandemia. Nuestros endebles ideales se han visto opacados y disminuidos. Peor aún, algunos son enarbolados de dientes para afuera, como parte de nuestra desnudez moral.

“Es que la gente no entiende, es necia y reacia” en acatar las medidas sanitarias indicadas, dicen algunos. La contra respuesta subconsciente genérica es: “la vida no vale nada” “El virus no existe, es un invento del gobierno y de los poderosos”. Lo cierto es que buena parte de las personas salen a encontrarse con el virus, por tener que llevar sustento diario a su familia. Eso nos indica que hay falta de justicia social y equidad económica. Hay manipulación política para culpar al otro de lo que nos pasa. El egoísmo individual se abre paso para reducir a su mínima expresión el ya de por sí escaso humanismo y fraternidad. La delincuencia provocada por la caída de empleos, atenta contra la paz anhelada y la aleja. El no respeto y la rebeldía, dan señal de una irritación social in crescendo.

La falta de simetría en el trato humano es acompañada por la discriminación y estigmatización social. Resaltan los privilegios de unos cuantos y la falta de vigencia de los derechos humanos de muchos. Empieza la obstrucción de la expresión discrepante y empieza la predominancia de la heteronomía, que conlleva control de las masas. Hay oposición, consciente o inconsciente, a la convivencia comunitaria. Es carcomida la empatía y, por ende, el amor a nuestro prójimo, como a nosotros mismos. La crisis suscitada puede dar cauce hacia la dureza. La ética la hemos remitido al cesto de lo prescindible. (continuará).

PD1. El Covid-19 sigue activo; lo único que cambió es que nos dieron permiso para salir a buscarlo. (Celia Delgado)

PD2. Hará 10 años de la sentencia de Corte Interamericana de los Derechos Humanos en contra del Estado Mexicano, por las violaciones tumultuarias sufridas por dos mujeres indígenas del municipio de Ayutla. La sentencia no está cumplida del todo; debido a la soberbia y capricho del Gobernador y de su “maestro incómodo”. ¡Uf!   

PD3. Hay un posible pacto en lo oscurito, entre AMLO y Astudillo, para la sucesión gubernamental de Guerrero, a favor del corrupto e inepto, Amílcar Sandoval Ballesteros. Sagazmente el gobernador tendrá un pie en el PRI y otro en Morena. Al tiempo.

 

 

 

 

viernes, 28 de agosto de 2020

La participación ciudadana y la pandemia (4)

 

                              La discreta participación ciudadana y la pandemia (4)

Héctor Manuel Popoca Boone.

 

El Covid-19 ha sido un elemento precipitante de un mayor resquebrajo del sistema político, económico y social de México. Está sacando plenamente a la luz pública, las purulencias acumuladas de antaño y hogaño; las cuales, han llegado al límite de su tolerancia y que, de no abordarlas con seriedad para su solución, se corre el riesgo de que el país como un todo quede fuera de control. Inconmensurable ha sido la corrupción, el engaño, el robo, la expoliación y el saqueo a la nación, por parte de encumbrados políticos y empresarios que, al alimón y con distintos colores, han detentado oligárquicamente el poder, durante al menos los últimos 50 años de nuestra historia patria contemporánea.

 

De ahí lo imperioso de una mayor participación ciudadana consciente, deliberativa, actuante y determinante por su posible fuerza, para enderezar el barco ya encallado, pero todavía no hundido. Mi narrativa periodística por ahora la constriño a lo que considero el tema de mayor importancia para la ciudadanía guerrerense: la vida. Los ciudadanos más temprano que tarde, sobrepasaran a la runfla de politicastros, politiquerías, demagogias y partidocracias imperantes. Lo que reseño son elementos de ayuda para la toma de mayor conciencia sobre la pandemia y sus mortales consecuencias, en México en lo general y en el estado de Guerrero en lo particular.

 

Si nos atenemos al principio de que en materia de pandemia tiene mayor peso específico la ciencia y los científicos por medio de sus saberes cualitativos y cuantitativos, notamos que la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud, coinciden en señalar que 6 países de América: Estados Unidos, Brasil, Colombia, Perú, Argentina y México, están entre los 10 países más afectados por el Covid-19 a nivel mundial.

 

Nuestro país, es uno de los que comenzó tardíamente los preparativos para combatirla, cuando el virus ya se propagaba velozmente por todo el mundo. Ha sido imparable en estas tierras, debido a que, entre otras cosas, hacemos pocas pruebas o test para la identificación rápida de contagios por Covid-19. Los resultados obtenidos por ese tipo de muestreo son indicadores eficaces para focalizar, prontamente, donde se dan los mayores puntos de infección en un territorio determinado. Hemos sido poco previsores; como es el hecho de que, tardíamente, hicimos énfasis enérgico y contundente de usar el “cubre-boca y nariz”, la limpieza frecuente de nuestras manos y guardar físicamente la sana distancia.

 

Muchas muertes en domicilio que bien pudieron ser evitadas; no lo fueron. A la fecha, no se han establecido estaciones cuarentenarias sanitarias para personas con síntomas iniciales que puedan volverse contagios activos trashumantes. Inexplicablemente a la fecha, el gobierno estatal no ha utilizado el abandonado ex hospital general de Acapulco para tal propósito; no siendo que el puerto es el epicentro de la pandemia en estas tierras del sur.

 

Hemos relativizado los contagios y la mortandad que causa la pandemia. A fuerza de convivir con ella, la magnitud y gravedad que nos indican los datos son ya una levedad en nuestra “nueva normalidad”; de tal suerte que, por ejemplo, la muerte suscitada por el virus en 12 personas en un día, “no son casi nada”, para algún analista exultante de insostenible optimismo. Por el funesto Covid-19 tenemos reportados al día de ayer 1,661 guerrerenses fallecidos y 14 432 contagiados. No son cualquier cosa, son ¡miles de seres humanos! Por si fuera poco, autoridades sanitarias internacionales y nacionales reconocen que que los datos oficiales de la pandemia en México, están sub estimados.

 

La afectación aguda epidémica que padecemos, en mucho se debe a que ya existía un caldo de cultivo, previo y propicio, para su enraíce y propagación, como es la pobreza grande y generalizada del pueblo, la profunda desigualdad social y la carencia de un sistema fuerte de salud y educación pública. Aunado a lo anterior están como aceleradores, las enfermedades propias la pobreza y las crónico-degenerativas de la vejez.

 

PD1. La curva de la pandemia en Guerrero sigue siendo ascendente, con menor velocidad en sus incrementos cotidianos. Salvo en la física cuántica, 2 + 2 son 4. Aquí y en China.

 

PD2. Los municipios con el mayor número de contagios y decesos en Guerrero son: Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Zihuatanejo, Tlapa, Ometepec, Tixtla y Chilapa. Si yo fuera el gobernador del estado, esos territorios los dejaría en semáforo naranja.

 

Que cada cual asuma la responsabilidad de sus decisiones acerca de la vida de los guerrerenses.

 

 

 

 

La participación ciudadana y la pandemia (3)

 

La participación ciudadana y la pandemia. (2)

Héctor Manuel Popoca Boone.

Para el Presidente de la República, con mi apoyo crítico.

De repente y cuando menos lo esperábamos, apareció el virus denominado Covid-19; convirtiéndose en el enemigo mortal y principal de la humanidad. Virus que no se ve, no se escucha, no tiene sabor, ni olor y no discrimina a nadie: ataca a todos y se oculta de todos; causando mortandad grande de personas, a diestra y siniestra.

 La pandemia lleva alrededor de siete y medio meses de duración, tiempo que ha estado fuera del control total y ha semi paralizado el devenir mundial. A la fecha, son alrededor de 760 mil personas fallecidas y 20 millones 680 mil personas contagiadas en todo el orbe, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.  En menor o mayor grado el virus expandió su dominio y presencia en toda la tierra. Llegó para quedarse. Provoca indefensión, porque no hay todavía vacuna para su prevención.

Hoy, lo que caracteriza a los hogares urbanos, es el confinamiento domiciliario, la pérdida de libertad, empleo y movilidad social. Hay una cierta parálisis económica y un proceso de aislamiento físico y social, que deviene deterioro y fragilidad ciudadana en lo anímico, mental y espiritual; debido a la impotencia, temor, angustia e incertidumbre. Predomina lo inédito y el pasmo. También han sido tiempos para la reflexión y meditación existencial; como individuo, familia y parte integrante de la sociedad.

Hoy, los poderes mundiales muestran fragilidad y carencia de estructuras, recursos y procesos de protección para detener la pandemia a corto plazo. El virus exhibió el verdadero comportamiento de los poderosos en el mundo: sus intereses y formas conductuales en la política, en la economía, así como en los siempre presentes etnocentrismos y fundamentalismos de todo tipo. Ha dejado al desnudo los aciertos y errores; los propósitos exitosos. aunados a los ilegítimos y torpes (cuando no corruptos), de quienes operan las instituciones de servicio público.

La ciudadanía se ha vuelto más recelosa e incrédula de todo lo gubernamental. Atónita, es cada vez más exigente de mejor información, de acción y atención social. Demanda transparencia y claridad en los objetivos, estrategias y en la aplicación de los recursos públicos. Es una ciudadanía que empieza a repudiar la irresponsabilidad y la manipulación institucional cuando pretende difundir una visión sesgada de la realidad imperante y un modelamiento específico de la conciencia social.

Hoy, la sorpresa es que los gobiernos salen en búsqueda de la participación ciudadana; porque ellos solos no pueden combatir el virus. Pero se topan ante la acumulada pérdida de autoridad moral por los muchos años de mal gobierno y de abusos en la detentación del poder. En ciudadanías como la nuestra, también existe el serio obstáculo de un bajo nivel de educación en general y cívico en lo particular; dificultando la posibilidad de generar pronta y suficiente conciencia para una mayor participación eficaz.

A la par y en forma concomitante, se presenta una debacle económica por la semi parálisis de los mercados, así como por el declive de la inversión, producción, empleo y consumo. Cunde la reducción de los ingresos económicos y se acrecienta la pobreza generalizada. La inflación y devaluación monetaria se ciernen sobre las economías nacionales más débiles. Toca a la puerta la recesión económica de mediana duración. (Continuará)

PD1. El fideicomiso que costeó la cara promoción turística impertinente, es de carácter estatal. En su comité técnico, además del gobernador del estado y de la alcaldesa de Acapulco, están otros dos secretarios estatales. Todos ellos con voz y voto. Que nadie eluda la responsabilidad que le corresponde.

PD2. El programa federal de fertilizante gratuito 2020, resultó hiper-inflado y con un presupuesto dilapidador. Los responsables políticos en el estado siguen siendo: el gobernador, su “maestro incómodo”, así como el disfuncional y corrupto delegado federal, Amílcar Sandoval Ballesteros.

PD3. Se abrieron al público, museos, cines y albercas. Las ciudades de Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, son las de mayor concentración de esos espacios recreativos; y son a la vez las de mayor número de contagios y fallecimientos por Covid-19. ¡Uf!

La participación ciudadana y la pandemia (2)

 

La participación ciudadana y la pandemia. (2)

Héctor Manuel Popoca Boone.

Para el Presidente de la República, con mi apoyo crítico.

De repente y cuando menos lo esperábamos, apareció el virus denominado Covid-19; convirtiéndose en el enemigo mortal y principal de la humanidad. Virus que no se ve, no se escucha, no tiene sabor, ni olor y no discrimina a nadie: ataca a todos y se oculta de todos; causando mortandad grande de personas, a diestra y siniestra.

 La pandemia lleva alrededor de siete y medio meses de duración, tiempo que ha estado fuera del control total y ha semi paralizado el devenir mundial. A la fecha, son alrededor de 760 mil personas fallecidas y 20 millones 680 mil personas contagiadas en todo el orbe, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.  En menor o mayor grado el virus expandió su dominio y presencia en toda la tierra. Llegó para quedarse. Provoca indefensión, porque no hay todavía vacuna para su prevención.

Hoy, lo que caracteriza a los hogares urbanos, es el confinamiento domiciliario, la pérdida de libertad, empleo y movilidad social. Hay una cierta parálisis económica y un proceso de aislamiento físico y social, que deviene deterioro y fragilidad ciudadana en lo anímico, mental y espiritual; debido a la impotencia, temor, angustia e incertidumbre. Predomina lo inédito y el pasmo. También han sido tiempos para la reflexión y meditación existencial; como individuo, familia y parte integrante de la sociedad.

Hoy, los poderes mundiales muestran fragilidad y carencia de estructuras, recursos y procesos de protección para detener la pandemia a corto plazo. El virus exhibió el verdadero comportamiento de los poderosos en el mundo: sus intereses y formas conductuales en la política, en la economía, así como en los siempre presentes etnocentrismos y fundamentalismos de todo tipo. Ha dejado al desnudo los aciertos y errores; los propósitos exitosos. aunados a los ilegítimos y torpes (cuando no corruptos), de quienes operan las instituciones de servicio público.

La ciudadanía se ha vuelto más recelosa e incrédula de todo lo gubernamental. Atónita, es cada vez más exigente de mejor información, de acción y atención social. Demanda transparencia y claridad en los objetivos, estrategias y en la aplicación de los recursos públicos. Es una ciudadanía que empieza a repudiar la irresponsabilidad y la manipulación institucional cuando pretende difundir una visión sesgada de la realidad imperante y un modelamiento específico de la conciencia social.

Hoy, la sorpresa es que los gobiernos salen en búsqueda de la participación ciudadana; porque ellos solos no pueden combatir el virus. Pero se topan ante la acumulada pérdida de autoridad moral por los muchos años de mal gobierno y de abusos en la detentación del poder. En ciudadanías como la nuestra, también existe el serio obstáculo de un bajo nivel de educación en general y cívico en lo particular; dificultando la posibilidad de generar pronta y suficiente conciencia para una mayor participación eficaz.

A la par y en forma concomitante, se presenta una debacle económica por la semi parálisis de los mercados, así como por el declive de la inversión, producción, empleo y consumo. Cunde la reducción de los ingresos económicos y se acrecienta la pobreza generalizada. La inflación y devaluación monetaria se ciernen sobre las economías nacionales más débiles. Toca a la puerta la recesión económica de mediana duración. (Continuará)

PD1. El fideicomiso que costeó la cara promoción turística impertinente, es de carácter estatal. En su comité técnico, además del gobernador del estado y de la alcaldesa de Acapulco, están otros dos secretarios estatales. Todos ellos con voz y voto. Que nadie eluda la responsabilidad que le corresponde.

PD2. El programa federal de fertilizante gratuito 2020, resultó hiper-inflado y con un presupuesto dilapidador. Los responsables políticos en el estado siguen siendo: el gobernador, su “maestro incómodo”, así como el disfuncional y corrupto delegado federal, Amílcar Sandoval Ballesteros.

PD3. Se abrieron al público, museos, cines y albercas. Las ciudades de Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, son las de mayor concentración de esos espacios recreativos; y son a la vez las de mayor número de contagios y fallecimientos por Covid-19. ¡Uf!

La participación ciudadana y la pandemia.

 

La participación ciudadana y la pandemia. *

Héctor Manuel Popoca Boone.

Antes de la irrupción del virus Covid-19 en nuestra vida cotidiana, no era tan relevante el tomar en cuenta la dinámica que tenía la participación ciudadana en lo que socialmente le concernía. La pandemia resaltó su relativa pasividad, inercia anodina, indiferencia y falta de conciencia. No importando mucho el grado de control al que estaba sometida; acercándola a un comportamiento casi autómata, y de mucho conformismo; convirtiendo al individuo en un ente semi despolitizado; que se desentendía y delegaba en otros la exigencia, por ejemplo, de los derechos humanos a la vida, a la salud, a la educación, a la libertad, a la alimentación, a la vivienda…, entre otros más.

Existía, como hasta ahora, un diverso grado participación ciudadana, en el marco de una gran desigualdad social. Donde predominaba la abulia en los muchos y las conductas interesadas de los pocos beneficiarios del estatus quo. Prevalecía el pragmatismo y el individualismo como ejes rectores de la conducta humana. La ciudadanía acusaba olvido de lo comunitario, cuya resultante era la poca cohesión social prevaleciente hasta nuestros días.

El qué hacer cotidiano giraba en torno a lo que más le convenía a uno, sin importar los demás. Habíamos arrojado al baúl de lo caduco los ideales, principios y valores socialmente normativos, que son referencias nodales para toda buena conducta, pública y privada. Prevalecían, como hasta ahora, la deshonestidad, la injusticia, la irresponsabilidad, la indolencia y la escasa solidaridad para con nuestro prójimo.

El dejar hacer y el dejar pasar, como comportamiento cotidiano, hizo que el destino ciudadano quedara predeterminado por los poderosos; protagonistas en la política, en la economía y en lo social. Habida cuenta que, nos movemos en una sociedad de mercado, regida por el lucro desmedido y el apoderamiento rapaz de lo material, como finalidades últimas de nuestro sistema social. Donde todo tiene un precio. Donde existe un consumismo agudizado en el comprar para luego desechar en el menor tiempo posible. Por eso, la ciudadanía sigue siendo, en gran medida, proclive a consumir con sumo egoísmo. Es poco comunicativa y escasamente comunitaria. Es una ciudadanía individualizada, avara y violenta. En pocas palabras, deshumanizada.

La desatención de lo público, ha sido una constante: A la democracia política, permitimos que se le prostituyera. A la equidad y moralidad en la economía, dejamos que se le sustituyera por el saqueo y la ganancia monetaria fácil. En lo social, permitimos que floreciera una profunda y atroz desigualdad discriminante. Y así, hemos reducido a su mínima expresión las virtudes cívicas de respeto, generosidad, empatía, fraternidad y solidaridad social.

Por otra parte, quedamos debidamente ensartados -que no insertados- en una globalización económica extractivista de recursos naturales y energéticos, que contempla al ciudadano como un objeto-masivo de expoliación, mercantilizado e internacionalizado. La “aldea global”, (Marshall MacLuhan, dixit) nos absorbió a todos y nos encajonó en marcas y logos mercantiles de carácter transnacional.

Antes de la pandemia, ya nos distinguía la depredación y la falta de cuidado de la naturaleza y el medio ambiente. Estábamos acabando, paulatinamente, con los recursos naturales y energéticos del planeta. Sin cobrar conciencia de que somos tan solo una parte de un gran sistema socio-ecológico cuya afectación e inestabilidad nos atañe en mucho; porque entre otras cosas, los desequilibrios propiciaron, a guisa de ejemplo, el desarrollo de múltiples epidemias que han azotado a la humanidad de tiempo atrás. (Continuará).

* Videoconferencia dada al personal técnico del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Guerrero, el pasado 23 de julio en Chilpancingo.

PD1. Qué gana el gobernador y su “maestro incómodo” al tener intervenido ilegalmente mi teléfono móvil.

PD2. ¿En estos tiempos, qué es más importante a la población pobre, tener qué comer mediante trabajo temporal o que hagan obra pública corrupta, no esencial en esta coyuntura?

sábado, 25 de julio de 2020

Delicado dilema bioético.

Héctor Manuel Popoca Boone.

Los gobernadores son la máxima autoridad sanitaria en los Estados de la República. Subsecretario federal de salud, Hugo Pérez-Gatell.

¿Qué es preferible en estos tiempos de pandemia desatada? ¿Cuál es la alternativa menos peor? La apertura a actividades económica no esenciales o el confinamiento. Que el pueblo muera de inanición o de enfermedad letal. La primera es de mediano plazo y en forma selectiva; la segunda se da en el corto plazo y de manera masiva. En el marco de la bioética humana (no hacerle daño a nuestro prójimo) y de la terrible realidad que actualmente padecemos, el drama de optar por alguna de ellas es atroz, porque son vidas humanas las que están en juego. En cualquiera, se hace presente la muerte.

En esta disyuntiva fatal subyace el darwinismo social. Es decir, la selección natural de los más fuertes para la preservación de la especie. Los poderosos del poder y del dinero tienen la posibilidad de ser los agraciados puesto que tienen los recursos materiales y financieros suficientes para que así sea. En contraste, la mayoría de las víctimas serán los más desfavorecidos de la tierra: los pobres, los sempiternos condenados por no tener acceso a los alimentos básicos mínimos para subsistir, entre otras carencias vitales.

Ahora bien, estar confinados es estar imposibilitados de realizar actividades económicas indispensables para nuestro sustento social e individual: invertir, producir, comercializar o trabajar, con los servicios necesarios para que eso suceda y poder mantener así nuestra supervivencia cotidiana económica o no perder bienes materiales y/o financieros.

Cuando hay un continuo crecimiento de contagios y de fallecidos por pandemia, el permitir la apertura de actividades no esenciales y relajar el confinamiento, así como la aplicación laxa de las medidas sanitarias, deriva mortandad y enfermedad masiva casi de inmediato, sin mayor distingo o discriminación. Máxime si todavía no hay vacuna disponible.

Tremenda disyuntiva apreciar el dilema en esa forma reduccionista: morir por hambre o por contagio. ¿Quién determina lo uno u lo otro, en última instancia? O quién puede darle matices a esa posición extremista o maniquea. Sin duda, la autoridad gubernamental, que debe imponer oportunamente restricciones a los comportamientos humanos a pesar de coartar la libertad individual. Es en el gobierno donde, al final de cuentas, reside la toma de decisiones en beneficio o perjuicio social. Se supone que para lo primero están. Para eso fueron democráticamente envestidos; proporcionándole el pueblo al gobernante, el poder legal, político y económico para hacerlo. “Los gobiernos damos las directrices; y quienes hacemos que esto sea posible, somos nosotros”. Dijo con contundencia, Juan Antonio Ferrer, Director General del Insabi.

Cierto, es correcto y necesario apelar a la consciencia de la ciudadanía para que ésta ponga su obligada parte, pero se nos olvida reconocer que se encuentra limitada por padecer, desde antaño al presente, un sistema de educación de bajo nivel académico. ¿Qué grado de convencimiento podemos lograr en el corto plazo en esa condición ?

Escribí esto, ayer por la tarde, sin conocer la determinación del gobierno federal y estatal acerca del color del semáforo epidémico que regirá los próximos 15 días en Guerrero. A como veo las cosas y por los resultados obtenido que no son buenos, necesario es volver al confinamiento parcial, gradual, temporal y con alternancia, según la situación epidémica; focalizado a las zonas que acusan el mayor índice de crecimiento de contagios y decesos. A menos que quieran, los del gobierno, optar por el imperio del darwinismo social a partir de un capitalismo salvaje y de una pandemia descontrolada en todo su resplandor.

PD1. Cuantos más contagios…/cuantas más muertes…/debe de haber/para que cada cual/ cumpla con su deber

PD2. No se ha puesto en operación el Centro Comunitario para la protección de la mujer indígena en Ayutla. Puede funcionar también, temporalmente, como albergue hospitalario cuarentenario.

PD3. Sigue sin reconvertirse como albergue cuarentenario, el ex hospital abandonado de Acapulco, situado en la Av. Ruiz Cortínez.

PD4. Son en estos tiempos aciagos donde el erario y la deuda pública deben de orientarse más a los programas de protección social y no a aquellos corruptos programas de obra pública no necesaria en el corto plazo.

PD5. Mi reconocimiento a Roberto Álvarez Heredia, hombre probo, empeñoso, con compromiso social y, sobre todo, de gran dignidad.

 

 


La pandemia se sale de control; reculemos.

¡Reculemos parcialmente!

Héctor Manuel Popoca Boone.

No han salido las cosas como deseábamos. A sabiendas que no teníamos el mínimo puntaje requerido para el iniciar el descongelamiento económico general, tomamos la decisión de hacerlo. Un requisito importante era que el crecimiento de contagios y fallecimientos fuera a la baja; y no ha sido así. Durante la semana transcurrida hasta esta fecha, las dinámicas fueron in crescendo y no diminuendo. Los datos duros muestran un cotidiano incremento porcentual promedio de 51 % para los contagios y 2.6 % para los decesos. Al día de ayer, en Guerrero, los reportes oficiales de personas fallecidas desde el inicio de la epidemia sumaban 1,059 y las personas contagiadas a 6 949. Con esas cifras, nada menores, queda ratificado que la decisión tomada fue más bien de carácter político y económico y no de salud pública. Se hizo lo obligadamente necesario, más no lo deseable.

Pero hoy, al no ser abatida la velocidad en que se suceden los muy prestos contagios y decesos, pertinente es darle un color SEMI ROJO al semáforo epidémico de Guerrero (ritornello); delimitando territorialmente el confinamiento, puesto que la pandemia se nos está saliendo de control. Y eso es gravissimo. Del período de las recomendaciones, tenemos que pasar, muy a nuestro pesar, a mayores medidas sanitarias, amonestaciones y sanciones; sin dejar de apelar continuamente a la consciencia cívica. Son tiempos de hacer valer la autoridad conferida para salvaguardar los intereses vitales de la mayoría de la población, por encima de todo.

 En pocas palabras, el estado actual que guarda la situación de la pandemia es que “está viva y no para” (molto vivace). Eso nos impele acatar con mayor disciplina (rinforzante) las medidas sanitarias establecidas para ciudadanos y negocios; así como solicitarles a las autoridades gubernamentales aplicarse con más energía (risoluto) a la vigilancia y cumplimiento de ellas.

Territorialmente los focos de mortandad más agudos están localizados en las principales ciudades comerciales y turísticas de Guerrero que son, por orden de descendente, las siguientes: Acapulco (con Coyuca de Benítez como ciudad comunicante), Chilpancingo (con Zumpango como ciudad conurbada), Iguala, Taxco, Tlapa, Zihuatanejo, Ciudad Altamirano (con Coyuca de Catán como ciudad conurbada) y Chilapa. Al interior de éstas, lo fortissimo de los contagios está en los mercados, transportes públicos, entrada de bancos, ventanillas para recibir apoyos gubernamentales, playas y otros sitios de aglomeración social.   

Recalco que, durante la semana transcurrida, los contagios y fallecimientos crecieron en forma allegrissima; y serán mayores debido a que el período de incubación del virus dura de 4 a 14 días y, por ende, los efectos reales de la apertura los conoceremos en el transcurso de las próximas dos semanas. Vamos de mal en peor. O sea, nos seguirá lloviendo fortissimo, sobre lo ya inundado.

Podemos incorporar algunas otras medidas sanitarias locales que están dando buenos resultados: La jefa de gobierno de la CDMX instruyó cerrar todo el centro histórico de la ciudad y dejarlo para uso peatonal exclusivamente. También incrementó el monto de multas por desacato y está aplicando clausuras temporales de negocios que han abierto sin precauciones. Algunas presidencias municipales en Guerrero han establecido permanentemente filtros sanitarios en las entradas y salidas de las cabeceras municipales. Así como en lugares nodales de la ciudad. En Zihuatanejo expiden un distintivo sanitario para colocarlo a vista, en los negocios que cumplen con las normas sanitarias.

Sin ambages, accedamos a la deuda pública estatal y municipal, enfocada exclusivamente a la entrega de subsidios económicos directos a los trabajadores sin trabajo, así como a los micronegocios y micro comerciantes ambulantes, para que no salgan de casa; sobre todo en las zonas-objetivo de mayor infestación y mortandad. Claro, con mucha supervisión ciudadana, porque la corrupción y el clientelismo electoral no se andan con miramientos.

Por último (last, but no least), necesario es que las autoridades, federal, estatal y (sobre todo ahora) las municipales, tengan los suficientes “tamaños” para asumir las responsabilidades conferidas y asumirlas en forma plena y llana en estos menesteres; publicando la implantación de las medidas sanitarias que les competen implementar en el Bando de policía y buen gobierno para darles respaldo legal. Es hora de cuidar más al pueblo y no la imagen política; ya que en estos tiempos es más fácil morir por Covid-19, que por violencia o enfermedades tradicionales. Reculemos un poco y energicémonos más.

PD. ¿Es cierto que el ayuntamiento de Acapulco no da más de sí, por estar enmarañado en la corrupción y el nepotismo?

 

 

 


La apertura y sus riesgos.

Héctor Manuel Popoca Boone.

Parece ser inminente que la autoridad estatal emita el Decreto oficial para el cambio del semáforo pandémico de Guerrero al color naranja, que sigue significan una situación de riego, pero con mayor permisibilidad de movilidad social y apertura de actividades económicas no esenciales. El riesgo es grande porque, por un lado, Guerrero es un estado pobre en extremo y la crisis económica le está pegando en demasía, con efectos devastadores en el ingreso y empleo de la mayoría de la población económicamente activa. No contamos con una economía fuerte y diversificada. El hambre ronda y cuando se presenta no respeta nada ni a nadie.  

Por otra parte, hay fuertes probabilidades que la pandemia se agudice en el Estado. Las cifras y reportes diarios oficiales, indican que sigue en expansión y como dijo el Gobernador, ni la hemos disminuido, ni aplacado su intensidad de crecimiento. La cruda verdad es que habrá mayor mortandad social. No esperemos nuevo brote, porque sencillamente no ha dejado de brotar a diario. Si en máximo riesgo algunos no cumplieron con las normas establecidas por Decreto oficial, ahora que pasemos a una fase de riesgo aminorado, el desbordamiento ciudadano y la desobediencia civil se acrecentaran en forma notable.

La gravedad estriba también en que la estructura gubernamental no está aún bien preparada para afrontar los fuertes efectos letales del Covid-19. Tenemos un endeble sistema estatal de salud pública poco preventivo, ya reseñado en mi artículo de opinión del 20 de marzo pasado, en este diario.

El nivel de la consciencia ciudadana sobre la gravedad del asunto dejó que desear debido a nuestro bajo nivel educativo estatal y a la falta de credibilidad civil en los señalamientos precautorios difundidos por el gobierno; y el evidente manipuleo de cifras y frases edulcorantes de los gobernantes y funcionaros públicos, que han tratado siempre de ocultar la verdadera gravedad del tema al máximo posible.

La dimensión de la tragedia en Guerrero debemos tenerla presente a partir de estimaciones y datos más fidedignos; porque los difundidos institucionalmente, adolecen de sub estimaciones y sub registros. El académico universitario, Raúl Rojas, ha calculado para el caso de México, factores de corrección a las cifras oficiales con el propósito de tener una estimación más realista de la magnitud de la pandemia. Usando esos parámetros correctivos para el caso de Guerrero, nos arrojan que a estas fechas el número de decesos asciende alrededor de mil personas; los contagiados positivos a poco más 6 mil personas y los contagios sospechosos por arriba de los 188 mil habitantes.

Por lo tanto, la decisión de cambiar el color del semáforo pandémico de rojo a naranja en Guerrero será de índole política y económica; más no de salud pública. De por sí convalidaremos lo que ya acontecía: el pueblo pobre salía de sus casas a buscar el pan de cada día para su familia, afrontando todos los riesgos. Con semáforo o sin semáforo. Con el cambio de color otra ciudadanía más, verá ampliadas sus oportunidades de ingresos y también de satisfactores al abrirse mayores actividades de producción y mercadeo de bienes y servicios.

Reconozcamos que estamos llegando a los límites de la forzada contención económica, so riesgo del advenimiento masivo de la delincuencia generalizada. El gobierno estatal tendrá que aplicarse con mayor contundencia y eficacia para que la situación no se escape de control y nos encaminemos a una situación catastrófica en lo general. Si algo falta en Guerrero es más honestidad, orden, disciplina y legalidad.

Será una decisión difícil y amarga que debe tomarse, sabedores que los mayores contagios y decesos correrán a cargo de los pobres. Aún con la invisibilidad por siempre sometidos, las estadísticas lo demostrarán. Bienaventurados aquellos que tenemos algún ingreso fijo mensual sin salir de la casa. Ahí cabemos los gobernantes, legisladores, los políticos del sistema, los burócratas, los grandes y medianos empresarios, los rentistas, los académicos, la jerarquía eclesiástica y militar, los analistas políticos, etc.


Carta abierta al Gobernador.

Carta abierta al Gobernador.

Héctor Manuel Popoca Boone.

Gobiernos necios que acusáis a la ciudadanía con poca razón, sin ver que ustedes son la causa primera de lo que culpáis. (Parafraseo de un poema de Sor Juana Inés de la Cruz).

Con todo respeto a su investidura y con las disculpas anticipadas por mi franqueza, le manifiesto mi discrepancia de cómo usted y su equipo de colaboradores están viendo el comportamiento de la pandemia en nuestro estado. 

También disiento, un tanto, de las maneras melifluas y discretas de conducir el combate a la misma; de la forma manipuladora de la información con que comunican al pueblo la situación que guarda la misma; así como el estilo personal de eludir, parcialmente, la responsabilidad que le toca como máxima autoridad sanitaria que es usted, en cuanto a lo que se refiere al cúmulo de personas contagiadas y fallecidas en estas laceradas tierras del sur.

Desde que se estableció el semáforo epidémico cromático, lo iniciamos con el color rojo, es decir, de máximo alerta, para que nos sirviera de faro indicador semanal de la intensidad de la pandemia en Guerrero; y así, implementar las medidas sanitarias necesarias a efecto de prevenir y combatir con mayor eficacia los estragos mortíferos que nos estaba ocasionando producto de un crecimiento incesante de contagios y fallecimientos, además de no contar con un sistema de salud robusto.

 Transitamos y trabajamos en esa coloratura para lograr tener el puntaje ponderado mínimo requerido de 2.5 y así pasar al color naranja, donde es posible abrir actividades económicas no esenciales de ciertos giros, pero al 30 % de sus capacidades de operación, lo mismo que congregaciones y movilidades sociales específicas. A la fecha de la primera evaluación, semanas atrás, no pudimos alcanzar el puntaje ponderado establecido (alcanzamos 2.4 %) y, no obstante, nos atrevimos cambiar el color al semáforo de Guerrero, por la asfixia económica que empezábamos a padecer ante el confinamiento imperante.

En lo personal, como ciudadano observante, manifesté mi aquiescencia sobre esa determinación, al saber que habría una evaluación semanal sobre el impacto de las estrategias diseñadas. De tal suerte que, si los resultados no eran aceptables en materia de reducción de contagios y muertes, regresaríamos al confinamiento como medida para disminuirlos.

Establecer el periodo para evaluar de una semana fue corto, en virtud que no se tomó en cuenta que la incubación del virus dura entre 4 a 14 días, por lo que en 7 días no íbamos a saber el verdadero impacto. Pero, aun así, a las dos semanas de operación de la estrategia naranja las cifras indicaban que la pandemia no se había controlado, ni estabilizado o mucho menos que fuera en declive. Todo lo contrario: las tendencias actuales son de crecimiento constante y sostenido en ambos parámetros, tal y como nos lo expresan los datos oficiales del gobierno estatal y del federal.

Ante tamaña evidencia empírica contundente y sin mayor rebuscamiento estadístico, algunos ciudadanos concluíamos, hace una semana, que era necesario recular al menos parcialmente a un color semi-rojo, retornando a un confinamiento territorialmente delimitado, las zonas donde está localizado lo más agudo de la infestación y mortandad.

Lamentablemente no pudimos atraer la atención de usted, señor gobernador. Y con estupor ahora leo que ratifica su voluntad de que permanezcamos tal como estamos en color naranja; es decir, ha vuelto a tomar una decisión de carácter político-económico, más no de salud pública, por mucho que diga lo contrario. Los datos duros confirman esta aseveración. Seguiremos teniendo mayores contagios y mortandad grande. Ojalá que usted recapacite y que cada cual asumamos la responsabilidad que nos corresponde en tratándose de cuidar la vida de los guerrerenses; que valen muchísimo más, que un imperio económico. ¡Reculemos parcialmente, por favor!

 


viernes, 19 de junio de 2020

Guerrero a la deriva. (1)


Héctor Manuel Popoca Boone.

“No estamos ni controlando ni domando la pandemia, al contrario…” (Gobernador, Héctor Astudillo Flores)

Como nunca antes los sistemas estatales, gubernamental y político, habían mostrado sus miserias, como lo están haciendo ahora en esta pandemia y debacle económica subyacente. Lo inesperado se volvió normalidad y ésta se desenvuelve en la total zozobra y angustia colectiva. Estamos ante una frágil gobernabilidad que se escapa de nuestras manos.

Nadie lo esperaba y nadie lo quería; pero ahora el timonel del barco debe guardar responsable confinamiento en su camerino; y no hay nadie que tenga el control directo del timón para no zozobrar en medio del grave torbellino sanitario, económico y social, jamás visto y padecido.

Ya teníamos parte de nuestra gobernabilidad resquebrajada en la mayoría de las regiones de Guerrero, a causa de la delincuencia organizada que ha consolidado a la fecha su señorío, expansión y proliferación diversificada. No pueden descargárseles, a los encargados de la seguridad pública estatal, de la responsabilidad que les corresponde, a pesar de que en los hechos han estado siempre bajo el mando único del Secretario general de gobierno.

Hoy los ancestrales vicios públicos acumulados nos están dejando inermes ante la pandemia y sus efectos, cuasi apocalípticos, para el pueblo pobre. Del porqué está pegando tan duro el letal Covid-19 en estos lares, hay culpables presentes y pretéritos, por acción u omisión, con nombre y apellido. Ahora parece que no quieren cargar en sus hombros las responsabilidades y consecuencias de sus comportamientos, dichos e inacciones. El fundamento de mis interpretaciones está en los reportajes de sucesos acontecidos a lo largo de estos tiempos plasmados en uno los medios de información periodística más serio, objetivo y profesional que contamos en Guerrero. No me pidan pruebas concretas de los yerros e ilícitos mencionados, porque los culpables no tienen un ápice de tontos y cuentan con sobrada sagacidad, mendacidad y perversidad. Pero la dramática realidad, los desnuda.

Una de las causales de nuestra actual situación es el estilo de gobernar con corrupción; utilizado desde las financiaciones ilegítimas y semiocultas en las campañas electorales estatales del 2015 para la compra de votos y otras lindezas; y así hacerse del poder. De ahí se infiere, por ejemplo, el apoyo a ultranza que se le ha otorgado a las grandes corporaciones mineras extranjeras, mismas que han subordinado a sus designios particulares a nuestros actuales gobernantes de Guerrero. Ellas han contado con la protección gubernamental para que no prosperen la investigación de asesinatos de sindicalistas mineros. Célebre por corruptora fue la pregunta de Florencio Salazar Adame sobre cuál era el precio para que se fuera de Guerrero el líder nacional de sindicatos mineros, Napoleón Gómez Urrutia, hoy senador de la república.

Fuerte rumor es el que resuena estruendosamente al interior del palacio de gobierno sobre la magnitud de las corruptelas comandadas por la familia gobernante; que dan pie a la dispersión generalizada de la práctica del latrocinio enmascarado de algunos funcionarios estatales de alto nivel; y de ahí, en cascada. Memorables también son los cientos de millones de pesos dilapidados en tianguis turísticos, nacionales e internacionales, cuyos logros en materia de efectiva afluencia de turismo extranjero a Guerrero ha sido prácticamente nula. No atrás se quedan los superlativos gastos gubernamentales en medios de comunicación, para destacar en forma sobresaliente la personalidad del gobernador.

Además, se fortaleció la práctica del uso del erario público y de los programas institucionales de índole social, para la financiación de mapachadas en épocas de elecciones en Guerrero a favor del PRI, así como en otros estados circunvecinos. Es de reconocerse la sagacidad del gobernador y de su “maestro incómodo” para per$uadir de último momento al PT para desprenderse de su alianza con Morena en las últimas elecciones estatales. También el gran trafique de concesiones de notarías públicas, ha dejado huella de fama pública.

Qué decir de los catastróficos efectos del mal gobernar al destinar buena parte de los dineros del pueblo a fines de control, clientelismo y mansedumbre política; y no de búsqueda del bienestar social o al fortalecimiento productivo de nuestro estado. El caso emblemático es el fracasado programa de fertilizante gratuito. Fue notorio el veto del gobernador y de su “maestro incómodo”, junto con el incompetente y corrupto representante de los programas sociales de AMLO en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros que, en complot, impidieron que fuera por asambleas comunitarias el levantamiento del padrón de beneficiarios, que aun no se tiene; habiendo pasado ya dos años de incompetencia pura. (Continuará).

PD. No resto, ni divido; y estoy a tiempo. Solo deslindo al pueblo pobre, de aquellas desgracias que después quieran imputarle como de su responsabilidad primaria.


viernes, 12 de junio de 2020

Productos agrícolas estratégicos.


Héctor manuel Popoca Boone.

La pandemia llegó para quedarse, como epidemia periódica o enfermedad crónica como lo es la influenza. Vivir con el Covid-19 requiere que nos preparemos para que no se nos salga de control y no estemos tan vulnerables en lo físico como en lo mental. Tenemos que producir y consumir principalmente aquellos productos agrícolas que nos permitan acrecentar las defensas de nuestro organismo para resistirlo y que, los contagios no sean mortales, sean mínimos y de escasa propagación.

Se trata de fortalecer y reproducir las "vacunas agrícolas" que ya contamos y que, sean accesibles y susceptibles de producirse en los diferente suelos y altitudes de las diversas regiones de Guerrero. Tanto en cultivos de corto y mediano plazo. Esas “vacunas” deberán proveer, en el menor tiempo posible, a las clases populares del medio rural y del urbano, para sustituir el uso indiscriminado de las onerosas medicinas farmacéuticas.

El cultivo de esos productos agrícolas estratégicos para combatir eficazmente la actual pandemia y sus efectos directos como es la muerte, así como las afectaciones semi indirectas como lo son el hambre, la desnutrición y la pobreza, deben ser los más efectivos y de mayor conocimiento por parte, tanto del pueblo como de la ciudadanía, de acuerdo a los estudios y recomendaciones nutricionales, de prevención y curación sanitaria. Claro está que, para su fomento, además de crear la consciencia de su cultivo y consumo necesario, será necesario capacitar y darles acompañamiento técnico a nuestros productores en las artes y cuidados que cada uno de ellos requiere para su mayor rendimiento, tanto en calidad como en productividad.

Ahí tenemos el primer gran reto, porque nuestra gran fuerza profesional agronómica de antaño, fue reducida y convertida por nuestro sistema económico neoliberal imperante, en meros trabajadores y agentes comerciales de las grandes corporaciones productoras de semillas, fertilizantes, plaguicidas y pesticidas. Sin que tengan mayor intención de abrevar de los saberes de nuestros campesinos y de nuestra propia investigación autóctona. Así empezó la pérdida de nuestra soberanía alimentaria, acompañada por la corrupción y dejadez burocrática institucional concomitante.

A título de ejemplo no limitativo, le pedí a mi amigo y destacado profesionista ingeniero agrónomo, Federico Lorenzana Arzeta, reconocido ciudadano de Atoyac, un listado preliminar, regional, de productos agrícolas estratégicos para fortalecer nuestras defensas contra el Covid-19, susceptibles de ser producidos y consumidos en estas tierras del sur. Dicho menú subsiguiente puede ser acortado o complementado.

“Los principales cultivos anti Covid-19 que se adaptan a nuestros suelos y que ya son del previo conocimiento de los campesinos son: Para las Costas en sus partes bajas o planas; coco, papaya, mango, limón (mexicano y persa), plátano, maíz, ilamas, guanabanas, piña, mamey, canelero, jitomate, tomate de cáscara, frijol, chile, calabazas, pepinos, melón, sandías, camotes y jícama.

En las partes medias, los mangos tardíos, naranjas, plátano, guanabanas, aguacate, piña, guayabas, canelero, maíz, jitomate, tomate de cáscara, frijol, chile, calabazas, pepinos, rábanos y chícharos. En los lomeríos, jamaica, intercalada con maíz; el ajonjolí y frijol. En las áreas cafetaleras y dentro de los cafetales, el jengibre es una opción de siembra, no requiere de muchos cuidados. También la pimienta dioica, el cacao y canelero, se producen muy bien entre los cafetales; las naranjas donde no haya arbustos de café.

En las partes altas, aguacate, cebolla y ajos; si se sospecha que los suelos son ácidos, agregar cal dolomita. El cultivo de la papa prospera bien en suelos franco-arenoso, limosos y arcillosos; durazno y aguacate Hass son dos opciones más." (Continuará).

PD1. Contagiado por el Covid-19, con suma responsabilidad el gobernador Astudillo debe observar aislamiento total en su casa. Dada la magnitud del crecimiento de la pandemia, no es conveniente coordinarla a control remoto.

PD2. Hasta ahora y después de 26 días de su inauguración y puesta en marcha, el hospital de Chilapa admite su primer paciente de Covid-19. Los fallecimientos en el municipio ya suman 26 casos positivos y 8 muertos. Chilapa tiene el 7° lugar de contagios a nivel estatal. Uf.

PD3. Insisto, no es hora de buscar votos; sino de salvar vidas. ¡Carajo!










viernes, 5 de junio de 2020

Corresponsabilidad


Héctor Manuel Popoca Boone.

Años atrás, el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel impactaron el territorio nacional (15/sept/2013), con un saldo de ciento y medio de muertos, 68 desaparecidos, un millón 200 mil damnificados y daños estimados en 75 mil millones de pesos. Las mayores afectaciones estuvieron localizadas en Guerrero.

Acapulco fue la zona de mayor castigo en asentamientos urbanos. Por supuesto, no fueron aplicadas las responsabilidades y sanciones respectivas por el indebido otorgamiento de permisos de construcción en zonas de alto riesgo de inundación y desbordamiento de ríos. No obstante que el presidente de la República, de aquel entonces, instruyó que se hicieran las investigaciones correspondientes, cuyos resultados deberían ser entregados en las siguientes tres semanas, a más tardar.

Dicha investigación nunca se dio a conocer públicamente; si es que existió. Mucho menos la identificación de funcionarios y gobernantes de los tres niveles de gobierno, ni de las grandes e inescrupulosas empresas de desarrollos inmobiliarios, cuyas oficinas matrices estaban, la mayoría de ellas, fuera de Guerrero.

Algunos políticos y funcionarios públicos ante la magnitud del desastre y por haber estado involucrados en corrupciones urbanas de tiempo atrás, sabedores de las consecuencias de sus malos comportamientos, esgrimieron tan pronto como les fue posible: “No es hora de buscar culpables” “Son tiempos de mantener la unidad” “Sumemos y multipliquemos nuestro esfuerzo; no dividamos o restemos voluntades” “Ahorita lo prioritario es ayudar a los damnificados, ya después veremos lo demás” Lo curioso es que en la actualidad oigo resonancias de esas exclamaciones encubridoras de pillerías.

También hubo instrucciones presidenciales para la formulación y ejecución de un plan de reconstrucción estatal, donde participaron todas las dependencias federales. Así nació el Plan Nuevo Guerrero, contemplando la aplicación de 37 mil 715 millones de pesos, para el ejercicio fiscal 2014. Se dio dizque participación a la sociedad civil para monitorear el Plan a través de un “Consejo Estatal para la Reconstrucción de Guerrero”. Integrado, a modo, por destacados personajes del sector privado, social, universitario y eclesiástico, tanto del estado como del país.

La actuación de dicho Consejo fue meramente decorativa. Poco a poco salió a flote que la corrupción e impunidad fueron el sello distintivo en los faltantes de prevención, construcción y reparación. Tampoco hubo del todo la reactivación económica regional esperada.

Hago remembranza del pasado porque no tenemos memoria histórica, que es también causal de nuestro repetitivo devenir, pletórico de desgracias. Ahora, con las muertes y contagios por la pandemia, hay parte de culpabilidad humana. Cierto, la prioridad es salvar vidas y después aplicar responsabilidades que, como bien sabemos, no sucederá así.

Con el agravante de que, en la actualidad, algunos quieren achacarle al pueblo la culpa de la mortandad y contagios acrecentados; cuando es de todos conocido que nuestro sistema estatal de salud pública y la credibilidad en el aparato gubernamental ha dejado mucho que desear, de años ha. De nueva cuenta la corrupción, la irresponsabilidad e intereses personales o de facción de algunos gobernantes, han marcado nuestro triste derrotero.

Enfatizo que el combate a la pandemia es una corresponsabilidad compartida del Estado y la ciudadanía, siempre y cuando el primero vaya por delante. Si el Estado elude o abdica de proteger la vida de su pueblo, pierde su razón primigenia de ser (Hobbes). Convengo que cada cual haga lo que tenga que hacer según su responsabilidad; sin que nadie trate de escabullirse o lavarse las manos.

PD1. En verdad les digo que, con un mes de retraso, solamente 16 por ciento del fertilizante está efectivamente en manos de los campesinos. ¡Uf!
PD2. Empezó la época anual de lluvias. Ojalá estén desazolvadas las barrancas que bajan a la bahía de Acapulco.
PD3. Cuando una ley es de suyo injusta, el pueblo está en su derecho, pacífico y legítimo, de no acatarla. (Gandhi).