viernes, 3 de agosto de 2018

Pleito premeditado.



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Hector Manuel Popoca Boone.

Qué necesidad tuvo el gobernador y su “maestro incómodo” (entre otros) de ganarse mayor repulsa; teniendo ya de por sí bajos niveles de aceptación popular por su forma de gobernar. La rebelión de los vencidos electoralmente, empieza con una gran provocación a los pueblos indígenas. Las fuerzas políticas derrotadas se agrupan en torno a la Ley Astudillo contra los pueblos originarios. Las modificaciones del articulado constitucional tienen sustento en las intencionalidades de trasfondo de quien las impone. Han abierto un interregno legal para la represión popular.

Es una “vil venganza”. Por un lado, están el PRI-PRD-PAN-MC-PT, liderados por el gobernador y su “maestro incómodo”, y, por otro lado, Morena y organizaciones sociales encabezadas por la CRAC-PC y el CECOP, contando con el respaldo de movimientos sociales y organizaciones defensoras de los derechos humanos que caminan por la senda de la reconstrucción de la paz en Guerrero.

La miopía política del gobierno estatal es mayúscula; ven el incendio, por ineptitud institucional, y le echan más gasolina al fuego. Astudillo tomó la peor de las rutas para sincronizar su gobierno con el del próximo ejecutivo federal. Imprudencia e insensatez a la vez. Pobre Guerrero. Comete craso error al elegir este sendero para arribar a acuerdos de cohabitación con el nuevo gobierno federal. No se percata que AMLO está mucho más cerca de los pueblos indígenas, que de su gobierno. No puede borrar de un plumazo o dejar en la indefensión, en lo abstracto y temporal un batallar histórico-social de justicia y paz que, hoy más que nunca, tiene razón su existencia por las crueles y sangrientas realidades incontrolables que padece nuestra entidad.

No quiso la actual legislatura local percatarse que “somos mucho más que dos” en esta discrepancia preconcebida. Los diputados locales terminales (con la gran excepción de la diputada por Morena, María de Jesús Cisneros Martínez) no actuaron como representantes populares, sino como personeros del gobernador. Se ganaron a pulso su buen “pago de marcha”. Lo in$ólito del asunto fue que una recién flamante diputada federal por Morena, regresó a su antigua curul estatal solo para argumentar en contra de la ley Astudillo, pero a la hora de votar lo hizo a favor. Es costumbre de muchos legisladores orientar su voto a lo más conveniente para su persona y no para concretar un anhelo social.

Pero el acabose fue que ahora tienden la alfombra jurídica para obsequiar represión legal a los que históricamente han impedido que el delito se enseñoree en sus territorios indígenas. Aprobaron “las leyes Astudillo” en el ocaso de su pésima y opaca legislatura. No buscaron consenso con el pueblo. Implementaron una farsa grotesca. Para su oprobio.

Legislaron con letra muerta. La CRAC-PC, la CECOP y Tlachinollan, que tienen representación de alrededor 300 pueblos de diversos municipios indígenas, ya les espetaron que no acataran dichas disposiciones legales. En términos reales no hay autoridad estatal que se los impida. Seguirán con su sistema de seguridad y justicia indígena, bajo el amparo que les da la Constitución de la República y los convenios internacionales que México ha firmado en la materia.

Los del gobierno se niegan a reconocer que la delincuencia en Guerrero los desbordó totalmente, por más que digan que no es así. Pero lejos de aceptar su fracaso y aliarse con el pueblo, tratan de impedir que los ciudadanos organizados de antaño sigan haciendo realidad en sus comunidades el buen orden y la buena paz. Los malos gobiernos habidos hasta ahora han sido cómplices del señorío de la inseguridad en Guerrero, ya sea por omisión o por colusión. Y ahora, a palo dado, exigen respeto. ¡Uf!

PD1. Los diputados locales en su ignominiosa salida dejaron congelada la iniciativa de sancionar con mayor severidad la extorsión o “derecho de piso”.

PD2. En Hidalgo como antes en Sonora, se dieron albazos legislativos para cubrir presuntos latrocinios del erario público y modificar facultades internas a las próximas legislaturas donde llegará con mayoría Morena.




viernes, 27 de julio de 2018

Centralismo vs federalismo


Héctor Manuel Popoca Boone.

A pesar de que la Constitución Mexicana del 1917 configura a nuestro país como una república federalista constituida por estados soberanos con división de poderes para los contrapesos pertinentes, en los hechos y en el devenir de varias décadas nos desarrollamos como una república centralista con un poder ejecutivo dominante frente a los otros poderes, legislativo y judicial.

La explicación de esta contradicción entre un ordenamiento formal y una práctica gubernamental de facto se debió en mucho a la necesidad imperiosa, políticamente hablando, de tomar el control del país ante las fuerzas centrífugas post revolucionarias de caciques militares regionales que imponían en los estados de la república su propia ley y orden.

Con los años, el crecimiento económico y social del país volvió cada vez más compleja la acción gubernamental centralizada de la federación en materia de servicios e inversiones públicas a lo largo y ancho de la nación. Un ejemplo claro en Guerrero era la presencia de la Comisión del Rio Balsas que tenía mayor presupuesto de inversión para el desarrollo regional que el gobierno estatal; o el Fideicomiso Acapulco que disponía de más recursos federales para infraestructura urbana que el disponible por el ayuntamiento de Acapulco.

Las secretarias federales administraban directamente los programas para los sectores de educación, salud, caminos, industria y campo, entre otros. Pero ese centralismo federal volvía nugatorio el vigor constitucional de los estados y de los ayuntamientos para gobernar. Provocaba también que el gobierno federal fuera un ente demasiado obeso.

Fue en la época del presidente, José López Portillo, que el gobierno federal adopta como política pública el federalismo. Consistente en la descentralización paulatina a los gobiernos estatales de facultades, programas y recursos; y de desconcentración institucional que era la reubicación geográfica de oficinas administrativas federales en diferentes entidades federativas.

Lamentablemente este esfuerzo fue desvirtuado, porque buena parte de los gobiernos estatales no estaban preparados para recibir las nuevas responsabilidades, ni los recursos materiales, humanos y financieros transferidos. No hubo honestidad, capacidad y eficacia en el manejo de los programas federales descentralizados. Pruebas fehacientes son, por ejemplo, los desastrosos y endeudados sistemas de salud y de educación estatales y el surgimiento de políticos y gobernantes, estatales y municipales multimillonarios, resultantes de una impune corrupción sistemática y desbocada.

Paralelamente, los gobernadores empezaron a cabildear con los diversos secretarios federales para sugerirles que los delegados fueran gente afín a ellos, sin importar la capacidad técnica requerida. De esa manera podían orientar los recursos federales para reforzar al grupo en el poder estatal y enriquecer sus bolsillos. Ahí donde no había recomendados del gobernador, los delegados federales eran designados desde el centro ya sea por recomendaciones o compadrazgos.

El colmo fue usar descaradamente las delegaciones federales y los programas de inversión como instrumentos electorales para comprar votos a favor del PRI. Los delegados se convirtieron en mapaches políticos, como aconteció en las recién pasadas elecciones presidenciales, donde miles de millones de pesos, personal y centenares de vehículos federales se usaron para tal fin.

De allí que el virtual presidente electo, López Obrador; necesita retomar el control perdido de las delegaciones federales y enderezarlas para ponerlas al servicio del pueblo, por medio de una reingeniería centralizada de la administración pública, con un solo coordinador estatal federal, honesto y de alto perfil. Está por verse si es lo adecuado, pero por los hechos corruptos acaecidos otorguémosle el beneficio de la duda.

PD. El pueblo es el que sale perdiendo cuando riñen dos niveles de gobierno. Es el caso patético de Chilpancingo. No hay que confrontar, pero tampoco provocar.

viernes, 20 de julio de 2018

De cara al pueblo.


Héctor Manuel Popoca Boone.

Lo que aconteció el 1 de julio pasado fue una auténtica rebelión pacífica de la mayoría del pueblo mexicano. Ante el hartazgo y enojo contenido durante más de treinta años, por las funestas consecuencias sociales y económicas de los malos gobiernos del PRI, PAN y PRD. El pueblo marco un nuevo hito histórico en México, por su manifiesta voluntad de realizar un cambio profundo, por la vía legal, democrática y pacífica.

El tiempo que transcurre de triunfo electoral a la toma de posesión del cargo de presidente de la república es de 6 meses. Ese tiempo es el que usa el presidente electo y su equipo cercano de colaboradores para rediseñar la estructura y los procesos de la administración pública federal; así como las posibles modificaciones a las leyes, reglamentos y políticas públicas para el mejor cumplimiento de sus compromisos de campaña. También lo dedica para la selección definitiva de su equipo de gobierno; a la revisión del nuevo mapa político nacional resultante de las elecciones; así como de las resistencias que suscitaran en otras fuerzas políticas los cambios destinados a poner las bases de una profunda transformación del país.

Anteriormente esa preparación de acciones inmediatas para los tres primeros meses de gobierno, el presidente electo la realizaba de la forma más discreta posible, en sigilo y a espaldas del pueblo. Para no suscitar oposiciones, descontentos o turbulencias indeseables, antes de asumir totalmente el poder presidencial. Un día antes, daba a conocer algunas de ellas, otras en su discurso de toma de posesión o en las semanas siguientes.

Estrategia emblemática de lo anterior fue la seguida por el presidente Enrique Peña Nieto y su cercano equipo de trabajo. Durante el interregno elaboraron todo lo necesario para dar inicio a sus maltrechas reformas estructurales: energética, fiscal, educativa y otras más. Las estaban “cocinando” tras bambalinas, con asesorías extranjeras, sobre todo la reforma energética, porque sabía de antemano que algunas iban a suscitar el rechazo popular.

Así, las iniciativas sobre modificación de leyes para darles legalidad que no legitimidad estuvieron preelaboradas antes de su envío al Congreso de la Unión, sin faltar alguna coma o punto; para que los legisladores se concretaran únicamente a cubrir la formalidad de aprobarlas, previo soborno de un millón de pesos para cada uno que votara a favor de ellas por la vía del fast track. Todo a espaldas del pueblo.

Ahora, de cara a la ciudadanía, el virtual presidente electo de México, Andrés M. López Obrador, construye su agenda gubernamental de acciones e iniciativas inmediatas. En forma diferente a la costumbre política priista. Las somete a la opinión pública para su mayor legitimación. Como es natural están suscitando aprobación, expectación o rechazo por parte de sectores o personajes de la población, según los intereses que representan.

Por ejemplo, los procesos de descentralización de las oficinas principales de diversas secretarias, la concentración de facultades y recursos federales otrora transferidos, la disminución de los altos sueldos de los funcionarios superiores, las disposiciones para el combate de la corrupción e impunidad, las modificaciones a la estructura de la administración pública y todo el numeroso bagaje de intencionalidades que ha puesto en la palestra pública, pueden gustar o no. Pueden apoyarse o no. Pueden ser rectificadas o no. Pero nadie duda que es un buen ejercicio de información y transparencia democrática oportuna, en los prolegómenos de un ejercicio del poder presidencial nunca antes visto.

PD1. Ayutla será gobernado por personas indígenas que garantizaran verdadera atención a sus comunidades, relegadas de antiguo por alcaldes que no miraban más allá de la cabecera municipal.

PD2. Al PRI y al PRD se les criticó acremente por usar los programas sociales del gobierno con fines clientelares. Lo menos deseable para Morena es que se convierta en un PRI o un PRD reciclado y con tribus políticas en ciernes. ¡Uf!

viernes, 13 de julio de 2018

Coaliciones políticas.


Héctor Manuel Popoca Boone.

Tanto en el nivel nacional como en el estatal, el reciente proceso electoral mostró con crudeza lo frágil y eventual que pueden ser las coaliciones político-electorales, bajo la partidocracia imperante.

Algunas de las alianzas que participaron en la liza, nacieron con una contradicción insalvable: el afán de tener o retener el poder por el poder mismo; al margen de ideales y convicciones que fortalecieran las causas propias de los partidos, militantes y líderes para una mayor cohesión y fortaleza político electoral. Solo exhibieron un eclecticismo infértil, en la frustrada conquista del poder para beneficio de unos cuantos. Súmele las rémoras de los partidos satélites incondicionales que ya trae la constelación de la partidocracia.

La conquista del poder aparejada con el propósito de mantener lo de siempre sin cambio alguno; únicamente puede lograrse a través del pragmatismo puro. Con demagogia afirmaban ciertos coalicionistas: “Nos hemos despojado de nuestras propias ideologías, para adoptar la ideología de los ciudadanos”. Esas palabras querían decir mucho y a la vez no dijeron nada, o más bien dicho, exhibían que nunca esos partidos tuvieron en mente velar por los intereses de los ciudadanos.

Expresaban su intención de aliarse, al tenor de una quimera ciudadana que no tenía mayor praxis social. Voluntariamente fingían ignorar que estamos inmersos en una sociedad plural, profundamente desigual y con bajos niveles de educación. Además de que la mayoría de los partidos políticos coaligados ya mostraban de tiempo atrás gran distanciamiento con el sentir popular. Las coaliciones también exhibieron que la comunicación política unitaria al interior fue de dientes para fuera; por la incompatibilidad ideológica que los marcaba. Quedaron desdibujados.

Pero también en este aglutinamiento con mezcolanza ideológica disímbola, perdieron la identidad y la diferencia política, que les daba sentido de ser. Desorientaron a sus militantes, arrojándolos a una vaciedad desmotivacional; perseguían tan solo seguir medrando en la política para buscar canonjías, puestos gubernamentales y de representación popular.

Buena parte de los partidos coaligados, ante la imposibilidad de generar mayor fuerza electoral, hicieron suma dispareja, numérica e ideológica, que los llevó a la derrota por su auto anulación. Sumaron debilidades y no oportunidades. Los mensajes políticos de campaña fueron disímbolos, con un lenguaje similar a aquel que no expresa nada. Exhibieron con desnudez sus talantes facciosos. Ejemplo patético fue la irreal idea de llevar a la cárcel al presidente Enrique Peña Nieto.

Las coaliciones con ideologías contrapuestas son también de naturaleza efímera, por coyunturales. No pueden ser de mediano plazo, como lo supone luchar por ideales comunes. Son circunstanciales y de escaza trascendencia. Ser pragmáticos conlleva inmediatez y no perdurabilidad. No pueden sostenerse por no existir homogeneidad en principios que los amalgamen con solidez y por contener contradicciones antagónicas.

Por eso no se dio el alineamiento y armonización de acciones; difíciles de sostenerse y concretar porque cada cual en los hechos andaba por su lado. Al margen del pueblo y caminando para sí mismos. La mayoría de las coaliciones estaban prendidas de alfileres. Una coherencia unitaria solo existió en el aparentar ser y no en el ser; cobrando claridad la alianza en la imaginación, más no en la realidad.

La irrupción masiva de los marginados y olvidados derrumbó el castillo de naipes y la concepción feudal-patrimonialista-familiar con la que la partidocracia venía construyendo su andamiaje. Sus dirigentes quedaron desnudos en su aburguesamiento político y en su regodeo en el mundo de las concesiones y privilegios; nepotes en las diversas estructuras de poder en donde participaban, siempre a costa del erario.

PD. Convendría que el gobernador, Héctor Astudillo, emitiera buenas señales de querer armonizar su política de gobierno con la del presidente, López Obrador, liberando a los presos políticos que su gobierno tiene de la CRAC y la UGOCP, entre otros.

                          

viernes, 6 de julio de 2018

Dejen en paz a la "La Coprera"


Héctor Manuel Popoca Boone.

Para el Dr. Pablo Sandoval Cruz, leyenda viviente de integridad en la lucha social.

El edificio popularmente conocido como “La Coprera”, ubicado en la Av. Ejido y calle 6 de la ciudad de Acapulco, Gro., propiedad de los productores regionales de coco, es emblemático por ser el sitio donde aconteció la impune masacre de los copreros en 1967, ejecutada por sicarios al servicio de caciques regionales, bajo protección de policías judiciales estatales que arrojó un saldo aproximado de 35 personas asesinadas y 130 heridas de bala.

En la actualidad el inmueble es ocupado por el Frente Progresista Guerrerense A.C. (FPG) que aglutina a varias organizaciones sociales, cuya finalidad es apoyar las causas justas de sus integrantes de varias regiones del Estado. Llama mucho la atención que en los últimos nueve meses hayan sufrido cuatro asaltos realizados por elementos de diferentes instituciones oficiales.

El primer asalto fue el 12 de octubre del año pasado, cuando a las 11 de la mañana alrededor de 60 soldados, (acompañados por un supuesto dueño de la propiedad que enarboló más no dejo ver las supuestas escrituras) rompieron las cadenas y derribaron la puerta principal, además de cercar el edificio. Dicho allanamiento fue sin orden de cateo o desalojo y sin presencia de ninguna autoridad civil, violando flagrantemente el artículo 14 de la Constitución Federal.

Ante la renuencia del ministerio público para levantar la demanda, los directivos del FPG: Eloy Cisneros Guillén, Uriel Leal Ramírez, Jorge Luís Salas Pérez, Magdalena Valtierra García y Patricia Batani Giles, acudieron a la CNDH, la que solicitó información del suceso al Ejercito, habiendo éste contestado que su intervención fue debida a que recibieron información de que en dicho edificio había armas de alto poder, reconociendo después que no encontraron ninguna.

El segundo asalto fue hecho por policías ministeriales estatales, el pasado 7 de noviembre a las 7 am (ya iniciado el actual proceso electoral). El forzamiento consistió en desalojar la mercancía de los pequeños comercios aledaños al edificio, procediendo a poner otras cadenas a las puertas y sellos de clausura; sin mediar actuario, tan solo con una demanda de un segundo disque dueño. El FPG de inmediato habló con el hoy exfiscal general estatal, Xavier Olea, que al apersonarse en el edificio reconoció que los sellos eran falsos, mandó quitarlos y dijo que fincaría responsabilidades a sus subordinados. Cosa que nunca sucedió.

El tercer asalto al inmueble ocurrió el 15 de junio pasado en la madrugada. Fecha donde el FPG ya estaba participando activamente en apoyo a la campaña política de AMLO, para la presidencia de la república; y de Adela Román Ocampo, para la presidencia municipal de Acapulco. Ahora la provocación fue por un grupo de 70 policías municipales, llevando una retroexcavadora para destruir el edificio. A las 9 am llegó un actuario con una orden de desalojo firmada por el juez cuarto de lo civil, a partir de una demanda de un supuesto ¡tercer dueño! Fue detenida la retroexcavadora que ya estaba destruyendo la entrada principal del edificio al ponérsele enfrente ciudadanos y ciudadanas del FPG y vecinos del lugar.

El 29 de junio, dos días antes de las elecciones, al filo de la medianoche, fue realizado el cuarto asalto a “La Coprera”. De nueva cuenta se apersonaron policías municipales, además del presunto último dueño, junto con dos hombres armados con los mismos fines ilegales y aviesos. Esta vez la retroexcavadora destruyó la puerta principal y una columna antes de que la gente llegara a impedirlo.

La destrucción de propiedad ajena, robo y agresión física configuran, aparte de delitos penales, una flagrante violación a las leyes electorales por parte de los gobiernos federal, estatal y municipal; por cuanto agravios que tenían como finalidad provocar terrorismo político, temor o intimidación a ciudadanos de Acapulco durante el proceso electoral.

PD. Qué dicen de todo esto, las autoridades federales y estatales electorales; además de la PGR. ¿Quedarán impunes los atropellos cometidos?


Acapulco en la mira.


Héctor Manuel Popoca Boone.

Una vez perdida la presidencia de la república, el PRI va por el mayor número de gubernaturas, senadurías, diputaciones, así como presidencias municipales. Aplicaran hasta el final la estrategia de fraude electoral utilizada en el Estado de México, el año pasado. El municipio de Acapulco, por el número de votos que genera, los fondos públicos que opera y la influencia geopolítica que tiene, quieren ganarlo a como dé lugar y al costo que sea.

Conocida es la intromisión del gobierno federal y estatal en las elecciones de Acapulco. Durante la campaña política utilizaron todos los programas del DIF, para propósitos electorales. También el otorgamiento masivo de pintura para fachadas de casas. Circularon camiones repletos de despensas oficiales; traspasadas en la madrugada a camionetas particulares o pequeñas bodegas, para ser repartidas en las colonias populares y comunidades rurales. La Sedesol y la Sedatu ampliaron los padrones de beneficiarias del programa Prospera, de leche subsidiada, de madres solteras y mejoramiento de la vivienda. En otras palabras, el PRI y sus gobiernos usaron todos los programas sociales para ganar votos.

En Acapulco, el PRI mantiene un ejército de brigadistas pagados, que repartieron y pegaron toda clase de propaganda de sus candidatos. Tuvieron también dinero para sostener una fuerte estructura electoral conformada por promotores y coordinadores de casilla, sección, ruta y distrito electoral. Cada uno de ellos con sueldos según su categoría. Dicha estructura electoral tendrá su culminación laboral el día de mañana. Llevaran a votar a sus promovidos de cada manzana o barrio, señalándoles la ubicación de la “casas amigas” que tendrán dinero y boletas cruzadas de antemano para intercambiarlas por la compra directa del voto. Si, por ejemplo, la meta municipal es comprar en Acapulco, 200 000 votos a razón de $ 1 500.00 cada uno, deberán tener 300 millones de pesos distribuibles para las transacciones en dichas “casas amigas”. O también engañan al electorado como lo hizo el PAN repartiendo tarjetas electrónicas con promesas de dinero. El PRI ha dotado de vehículos nuevos, sin logo alguno, a todos sus mapaches políticos supervisores que atenderán como presa fácil las aisladas casillas en el medio rural.

Por si fuera poca la inseguridad y la violencia social que ya padecemos, los del gobierno acentuaron el miedo y terror político para que la gente no salga a votar y solamente acuda su voto duro. Publicitaron reiteradamente sus mapas de riesgo de violencia. Hubo coronas mortuorias dejadas en oficinas partidarias. Aparecieron mantas anónimas tipo narco contra candidatos. No pararon los asesinatos a políticos. Hubo destrucción de propaganda y hostigamiento a los seguidores y activistas de la candidata de Morena, Adela Román Ocampo. Quizás mañana aparezcan los “hombres de negro del PRI”, cerca de algunas casillas o las cabezas de cerdos en los domicilios de funcionarios o de representantes de casilla Proliferaron las irritantes llamadas telefónicas domiciliarias de madrugada para provocar indisposición política.

En el Estado de México, la FEPADE abrió el mayor número de carpetas de investigación por las siguientes causas y ninguna de ellas prosperó: Solicitar votos por paga, promesa de dinero u otra contraprestación; o bien mediante violencia o amenaza. Presionar a otro a asistir a actos proselitistas. Realizar algún acto que provoque temor o intimidación en el electorado. Recoger credenciales para votar de los ciudadanos o alterar boletas de elección. Soborno y abstención de funcionarios electorales de cumplir con sus responsabilidades. Destinar personal, bienes o servicios públicos al apoyo o al perjuicio de un candidato, partido político o coalición. A pesar de todo lo anterior, en las elecciones de mañana “el arroz ya se cosió”, por el bien de México.

PD. Sayas Enríquez le expresó a Porfirio Díaz en 1906: “la experiencia acumulada en la historia nos enseña que, cuando nadie mira por el pueblo, el pueblo mira por sí mismo, y cuando mira por sí mismo no es río que corre por su cauce natural, sino torrente que se desborda”.

sábado, 23 de junio de 2018

Mapachería política.


Héctor Manuel Popoca Boone.

Llámese así a las estratagemas ilícitas, por marrulleras, utilizadas para alterar o robar el número de votos con los cuales los ciudadanos señalan su voluntad democrática de elegir tal o cual gobernante o representante popular. Los grandes maestros de estas triquiñuelas fueron y son, políticos y gobernantes del PRI. Emularon la práctica del régimen dictatorial de Porfirio Díaz de rellenar urnas con votos falsos, a favor de él mismo para poder reelegirse una y otra vez. En esa época surgieron los denominados, peyorativamente, “mapaches políticos”.

Después de la revolución mexicana, la alteración de los votos revive con el “dedo flamígero” del partido único controlado por Plutarco Elías Calles. Los presidentes de la república empezaron a elegir personalmente a sus sucesores, instruyendo rellenar las urnas a modo. Hasta que los movimientos sociales, partidos y líderes de oposición pusieron un alto a esta forma del PRI de permanecer en el poder como partido hegemónico.

El repudio social fue producto del hartazgo de la ciudadanía a un sistema político que dejo de representar los intereses populares. Dicho rechazo se concretizo en las elecciones de hace 30 años con el triunfo arrollador de Cuauhtémoc Cárdenas, que le fue escamoteado a través de un gran fraude electoral a favor de Carlos Salinas de Gortari.

En dos sexenios posteriores, el PAN le arrebató el poder ejecutivo federal al PRI con la “ola política” levantada por Vicente Fox, quién logró superar todas las marrullerías empleadas por los mapaches priistas; para que años después, obstaculizara el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. “Haiga sido como haiga sido”, la banda presidencial se la dieron a Felipe Calderón del PAN.

Dicen que la verdadera encuesta se dará el 1 de julio; con los votos que se depositaran en las urnas. Por eso será el día culminante del fraude electoral del PRI que lo ha ido construyendo a todo lo largo de la campaña política, con el mismo molde usado en el Estado de México el año pasado. Donde ilícitamente el aparato gubernamental intervino descaradamente para coaccionar o comprar el voto a favor del PRI a través de dinero, dádivas o miedo, entre otras artimañas.

En dichas elecciones, cobró extraordinario protagonismo la “mapachería política” ejecutada por todo el sistema político-partidario-gubernamental priista federal, estatal y municipal. Participaron los mapaches políticos mayores, ubicados en los mandos superiores de gobierno y del partido, que son los que planean las principales estrategias a seguir como son: conseguir sumas millonarias de dinero, la división de la oposición en varias vertientes, las conspicuas deserciones políticas opositoras, la creación de candidatos independientes para dispersar el voto, así como la coordinación de los “mapaches” que están en contacto directo con los ciudadanos. A los mapaches menores “de tierra”, les corresponde la faena dura ya que conocen el terreno donde viven los electores adversos al PRI que serán la materia de su trabajo de compra, coacción o amedrentamiento, junto con el mapeo de las sesiones y casillas opositoras.

Para ese extenso trabajo de persuasión “sui generis” a escala nacional, requieren contar con cuantiosos recursos económicos, la aplicación de todos los programas sociales gubernamentales con réditos de clientelismo político; la compra, en efectivo o con tarjeta electrónica del voto, o con el chantaje de supresión de dádivas; incidiendo particularmente en colonias y comunidades, rurales y urbanas, caracterizados por su pobreza y precariedad.

Están en la fase de intentar desprestigiar al candidato presidencial triunfante AMLO, publicitando reiteradamente sus supuestos calcetines sucios (como dijera Pablo Neruda). Los actos de amedrentamiento o del retiro de los programas sociales están a la orden del día. Descaradamente también distribuyen despensas del Fondo Nacional de Desastres Naturales que estaban retenidas inescrupulosamente y el día “D” o un día antes, harán la compra masiva del voto y de funcionarios y representantes de casilla.

PD. ¿Cuánto costó la deserción del PT local de la alianza que tenían con Morena? ¿Quién pago?

jueves, 21 de junio de 2018

Tendencias en Acapulco


Héctor Manuel Popoca Boone.
Al conformarse a nivel nacional diversas coaliciones para los comicios del 2018, cada una de ellas ha sido liderada por el partido que tuvo mayor número de votos y/o presencia territorial en el país en elecciones pasadas: El PRI, tratándose de la coalición: “Todos por México”; El PAN, en la coalición: “Por México al Frente”; y Morena, en la coalición: “Juntos Haremos Historia” Los principales candidatos a la presidencia de la república fueron designados por los partidos que encabezan cada coalición: AMLO por Morena; Ricardo Anaya por el PAN; Antonio Meade (simpatizante) por el PRI. Estas tres coaliciones se replicaron parcialmente en el estado de Guerrero.

En el municipio de Acapulco, primordial fuente de votos en Guerrero, existe como antecedente el triunfo del PRD en las elecciones del 2015. El PRI quedo en segundo lugar, más distante el PAN en tercer lugar, para seguirle el MC en cuarto lugar y Morena en el quinto. Los candidatos a la presidencia municipal en el 2018 son: Adela Román (Morena); Ricardo Taja (PRI) y Joaquín Vadillo (simpatizante del PRD). Hay más candidatos, pero aquí analizo solo las tendencias de los tres que tienen mayores probabilidades de triunfar.

El grado de organización interna con la que participa el PRI es fuerte; por su antigüedad, experiencia y recursos económicos para operar; sin perder de vista que en el nivel estatal y presidencial cuenta con poder de gobierno. Después le sigue la estructura electoral del PRD, que hoy desgobierna el municipio, encontrándose desfondado debido a la migración de muchos de sus adeptos y militantes al partido Morena. Añada a lo anterior que está integrado a una coalición de partidos donde cada cual anda por su lado. La fuerza emergente es Morena, que no cuenta todavía con una sólida estructura para lides electorales y con una dirigencia estatal que mostró poco oficio político ante la ambición desmedida de la dirigencia estatal del PT, dando como resultado su separación local.

Sin embargo, en Acapulco (y en todo el país), Morena está teniendo inusitado ímpetu electoral por las masivas adhesiones ciudadanas que han convertido a dicho partido en un “Tsunami político nacional” gracias a la grande, buena y permanente conexión de Andrés Manuel López Obrador con el pueblo.

Por cuanto a los candidatos a la presidencia municipal se refiere -valorización subjetiva personal- Ricardo Taja (PRI) inicio con el respaldo que da el poder económico; pero tiene como puntos negativos ser acusado de no poseer una verdadera certificación académica y haber votado a favor del gasolinazo, entre otras cosas. Súmele el apoyo político que tiene de los gobiernos priistas, estatal y federal.

Por lo que respecta a Joaquín Vadillo (PAN-PRD), ha tratado de desbancar al candidato del PRI sin mucho éxito, por la debilidad orgánica de la coalición que lo postula, que a nivel nacional ya quedó derrotada por AMLO, en lo que se refiere a la presidencia de la república.

Es Adela Román Ocampo (Morena) la que tiene un constante crecimiento, excepcionalmente acelerado, en las preferencias de los electores acapulqueños. No le han endilgado ningún negativo importante que la empañe; y de los tres ella tiene el mejor perfil profesional de capacidades. Además hay que agregarle el apoyo de muchos migrantes del PRD, del PT y por tener el total respaldo político de AMLO, que es prácticamente el triunfador de la contienda presidencial por la república. El cierre de campaña regional de AMLO en Acapulco, el próximo 25 de junio, será definitivo para sospesar si el cambio verdadero nacional lo hará junto con los candidatos locales que trabajaron bien sus respectivas campañas políticas, o lo hará llevando a cuestas una que otra rémora.

PD1. Con el inminente triunfo electoral de MORENA a nivel nacional, el mapa de riegos políticos para el PRI se ha extendido a todo el territorio de Guerrero.

PD2. Hoy, en la Quinta Princesa. Carretera Nal. México-Acapulco. Entre el Panteón y Restaurante Tía Lala, se efectuara un foro a las 10 am sobre desarrollo rural para diseñar el programa de gobierno de Adela Román, candidata a la presidencia municipal de Acapulco.

viernes, 8 de junio de 2018

Contexto y Propuestas


Héctor Manuel Popoca Boone.

México avanzará enormemente si todos respetamos la ley. Dejar a un lado la escasa voluntad política para cumplirla. Abandonar su uso simulado, faccioso, discrecional, arbitrario y corrupto. La omisión institucional deriva ilegalidad inacabable. Por eso nada ni nadie por encima de la ley o por fuera de ella.

Requerimos gobiernos honestos a partir de una regeneración ética, con principios y valores virtuosos. La correspondencia en el decir y hacer es esencial; hay que desterrar la manía de fingir; sustituyéndola por la verdad, y el actuar con honradez y eficacia. Con mucha sensibilidad y compromiso popular. Hay falta de integralidad en el quehacer público. Por eso la perentoriedad de una transformación real.

Recuperar la paz y tranquilidad parte de la rehabilitación institucional; erradicando la connivencia con la delincuencia y reestructurando todo el corroído sistema de seguridad nacional. La claridad, rendición de cuentas y entrega de resultados veraces por parte de las instituciones, reducirán la propensión a delinquir. Agréguese a lo anterior el combate a la pobreza, las opciones educativas, de salud, de sano esparcimiento, de trabajo y de vivienda para aquellos que lo necesitan, sobre todo para los jóvenes,

El presupuesto público que es objeto de desvíos y deshonestidades, orientado al despilfarro para obras y acciones superfluas, deberá canalizarse para hacer valer todos los derechos humanos. El gobierno debe ser garante efectivo de sus vigencias. Sin cortapisas, omisiones o fingimientos; atendiendo las fuertes carencias en su observancia, tanto en cantidad como en calidad; cuidando que todos sean permeados por la equidad de género, la transparencia y sustentabilidad; sin menoscabar la prioridad de los pueblos indígenas en todos sus derechos específicos.

Para repartir, primero hay que tener. El costo de los programas sociales, subsidios y pensiones a personas vulnerables, no se pueden sostener con más déficit presupuestal, aumento de impuestos o mayor deuda pública. De ahí la necesidad de generar suficiente riqueza nacional, incrementando al doble su tasa anual de crecimiento.

Para eso se requiere que haya respeto y certidumbre jurídica a la inversión, a la propiedad y al funcionamiento de la empresa privada impregnada de solidaridad y desarrollando dinámicos mercados regionales. Hay que aumentar nuestras capacidades gerenciales y de innovación empresarial. Acceso a la capacitación y al financiamiento blando a las pequeñas y medianas empresas, para no ser avasalladas por las grandes corporaciones. Toda persona tiene derecho a prosperar económicamente a través de negocios lícitos y no estar sometidas a la corrupción, extorsión, acoso fiscal u otros actos de coacción ilegales o ilegítimos.

 Es necesario bajar los sueldos de los altos funcionarios públicos, legisladores, partidos y gobernantes, para subir los salarios de los empleados institucionales más modestos, contando con mayores y mejores espacios y equipamientos para el bien laborar. Gente que usufructúa una plaza institucional y no trabaja debiendo hacerlo, será excluida de todas las nóminas oficiales. Aplicando con austeridad y adecuadamente el gasto público, respetando el sindicalismo democrático y elevando el salario mínimo se contribuirá a mejorar la distribución del ingreso nacional; y a la disminución de la desigualdad social gobernando preferentemente para los pobres. Además, con parte de los recursos ahorrados, poder construir mayor y mejor infraestructura productiva regional que tenga alto impacto para toda la población.

·         Síntesis de una parte del programa de gobierno 2018-2024 de AMLO.

PD1. Rosario Robles Berlanga, secretaria de la Sedatu, el Gobernador del Estado y el alcalde de Acapulco, dieron inicio a la pinta de fachadas en los condominios populosos de El Coloso. ¿Qué dirá el INE y la FEPADE de este público reparto masivo de dádivas, a tres semanas del cierre de la contienda electoral?

PD2. Por fin se abrieron vías de comunicación entre los grandes empresarios y el próximo presidente de México. Todo por el bien de la nación.

viernes, 1 de junio de 2018

Hastiados e irritados.


Héctor Manuel Popoca Boone.

Son claros y evidentes, el hartazgo ciudadano producido por la corrupción e impunidad imperante; así como la generalizada irritación de los mexicanos por la alta inseguridad y violencia pública que denota falta de gobernabilidad. No menos por la ensanchada desigualdad social y la carencia de empleos para el mejor porvenir de los individuos y sus familias. Querámoslo o no, estos factores forman parte de la motivación y razonamiento que orientara el voto de la mayoría de los electores el próximo 1 de julio.

Hemos llegado a una situación límite. Son los anteriores vicios y delitos sociales los que han gangrenado nuestro sistema nacional de vida justa, democrática, nuestra cotidianeidad y nuestras estructuras gubernamentales. Lacras corrosivas que gobiernos anteriores adoptaron como partes esenciales de su propio funcionamiento, perdiendo así la capacidad de garantizar justicia, tranquilidad, paz y prosperidad colectiva, que es un reclamo popular permanente.

Andrés Manuel López Obrador no es el Moisés que nos conducirá a la nueva tierra anhelada, a corto plazo. En lo inmediato, si representa su nombre y persona la esperanza social de un cambio verdadero. Anhelo incubado como resultante del estancamiento y deterioro que ha estado padeciendo nuestro país, a lo largo de poco más de tres décadas; cayendo en una crisis que abarca y embarga todos los ámbitos de la vida nacional. Está en nosotros, ser nuestros propios salvadores.

AMLO postula que es erróneo combatir la violencia, pluri-facetica y multi-causal, con tan solo la fuerza institucional. Estaríamos eternizando la guerra civil de baja intensidad que nos flagela, matadora de miles de jóvenes. Horror social que nos configura como uno de los países más violentos a nivel mundial. Más aún cuando lo delincuencial anida y guarda protectorado en diversas partes de la estructura gubernamental. Eso nos deja a los ciudadanos en la indefensión total; por la total falta de confianza y credibilidad en las autoridades, que se muestran ineptas e incapaces. Por eso la certificación profesional debe abarcar a todo el personal del gobierno, empezando por los funcionarios y mandos medios y superiores.

Enojo grande causa que la canasta básica de alimentos resulte hoy más cara que hace seis años. No hay peor supeditación que aquella que provoca el hambre. A los gobernantes, empresarios y políticos de altos ingresos económicos eso los tiene sin cuidado. Fue un error abandonar al campo mexicano proveedor de los granos básicos para la alimentación popular. Con el argumento de que salía económicamente más barato importarlos, ahora resulta más caro hacerlo por la devaluación paulatina que ha sufrido nuestra moneda; ergo, nos es más costoso hoy en día mantener nuestra soberanía alimentaria. Sobre todo frente a la prepotencia del gobierno del patán de Donald Trump.

La autosuficiencia alimentaria es un imperativo para poseer una patria fortalecida y no reducida a su mínima expresión con ingobernabilidad regional y con una soberanía vulnerada por constantes humillaciones sajonas del norte. Herencia que dejan los gobiernos del PRI y del PAN. Ciertamente muchos estamos indignados con los gobernantes y políticos apátridas, voraces y depredadores de aquello que nunca fue de ellos, sino de la nación.

Los gobiernos han concesionado a los barones del dinero nuestros principales recursos energéticos y territoriales, que son puntales estratégicos para cimentar a mediano plazo cualquier proyecto de desarrollo económico nacional incluyente. Nos despojaron del petróleo, la electricidad, la fuerza hidráulica, eólica y solar entre otras.

En términos absolutos y sin clasificaciones sofisticadas, cada día hay mayor pobreza en nuestro país. Los malos gobiernos de este período neoliberal, no han sido capaces de otorgarles a la mayoría de los millones de mexicanos las oportunidades de tener una vida digna y decorosa.

PD. Exasperación por impotencia es lo suscita el violento asalto perpetrado al reportero del El Sur, Luis Daniel Nava, en Chilapa; y el artero asesinato del joven político de San Marcos, Rodrigo Salgado Agatón.

viernes, 25 de mayo de 2018

Ayer como hoy.


Héctor Manuel Popoca Boone.

         Agradezco al médico ortopedista, Francisco González Macías, por obsequiarme el libro: “Neoporfirismo. Hoy como ayer” de Andrés Manuel López Obrador. Es un comparativo histórico entre la génesis, cimientos, evolución, cima y declive de la dictadura de Porfirio Díaz, (1876-1911); y el neoliberalismo mexicano (1982-2018), que está llegando, afortunadamente, a su etapa terminal, en su modalidad deshumanizada y depredadora.

         En la introducción, AMLO expresa: “En el conocimiento del pasado están los secretos para entender y transformar la compleja y amarga realidad del México de hoy,…” Afirma que el Porfiriato es el origen del modelo de crecimiento económico que tenemos, cuya característica principal es la política económica de elite y entreguista al extranjero; contando con el respaldo de un Estado que funciona como garante “para la acumulación de las riquezas en pocas manos, sin ocuparse del bienestar general”.

         Asevera AMLO que tanto hoy, como en aquél ayer, nuestros territorios, nuestros recursos naturales y energéticos; nuestra infraestructura básica productiva y de comunicaciones, de servicios financieros nacionales y otros bienes de carácter colectivo, han sido concesionados para el usufructo capitalista privado, en un contexto de corrupción, disimulo, desigualdad social, impunidad, violencia, opulencia ofensiva y democracia mercantilizada.
  
El libro contiene una analogía sobre el control y manipulación política, económica y social, de los dos regímenes. Análisis necesario, dice AMLO, para poder iniciar el cambio verdadero del actual sistema social inequitativo y antipatriótico. Pero no a la manera armada de los revolucionarios de 1910, sino de una forma pacífica, legal, con la activa participación democrática de la ciudadanía.

En 1876, Porfirio Díaz tomó el poder para no compartirlo y detentarlo durante treinta y cinco años (contando el mandato presidencial de su compadre Manuel González). Para lo cual instruyó hacer las modificaciones a la Constitución de 1857, que sirviera también para hacer otras arbitrariedades propias de su dictadura. Lo mismo ha hecho el neoliberalismo enarbolado por el PRI y PAN. Han realizado modificaciones a la Constitución de 1917 para no tener trabas legales en sus saqueos a la nación.

El grupo del PRI, que se hizo del poder a partir de 1982, implantó en México el neoliberalismo, de acuerdo a los cánones de los “Consensos de Washington”, formulados para los países contratantes de préstamos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La característica principal de dicho modelo fue el desarrollo de un capitalismo globalizado, salvaje y depredador. Concentrador de la riqueza en pocas manos rapaces (nacionales y extranjeras), con un Estado débil, moldeado y operado a modo. Dicho estilo de gobierno ha durado 36 años consecutivos (contando con el interregno de los 12 años del PAN).

Tanto el régimen dictatorial de Porfirio Díaz, como el sistema de gobierno plutócrata neoliberal mexicano de nuestro tiempo, han operado dentro de un orden republicano federalista. Con la división de poderes en los términos constitucionales. Pero en los hechos ha sido centralista, girando en torno al presidente de la República, que mantiene subordinados de facto a los poderes legislativo y judicial, así como a la mayoría de los gobiernos estatales.

En ambos regímenes, el poder se concentró en una mafia reacia a compartirlo y con alta resistencia a dejarlo. A lo más, lo han delegado parcialmente de manera regional.

PD1. Ricardo Anaya del PAN, presunto lavador de dinero, se le ha diagnosticado psicopatía narcisista, además de ser un falsario contumaz. Pobre México con este tipo de políticos.

PD2. El nuevo y novel Fiscal General de Guerrero -nombrado de facto por el gobernador- carece de la suficiente experiencia para dirigir una de las instituciones que con urgencia requiere una rehabilitación completa.

PD3. El INE y el IFE han guardado silencio ante las calumnias que, José Antonio Meade del PRI, expresó públicamente de la candidata a senadora por Morena, Nestora Salgado. ¿Se estarán preparando para avalar el gran fraude electoral que el gobierno de Peña Nieto ha echado andar?

viernes, 18 de mayo de 2018

Así,... menos.


Héctor Manuel Popoca Boone.

   Señores empresarios de México, me dirijo a ustedes, a raíz de su manifiesto emitido a la opinión pública de hace poco más de un par de semanas. En el plasmaron la visión que tienen ustedes sobre nuestra nación; en contraste con la realidad de los muchos desposeídos que la habitan.

   Permítanme de entrada reconocer la aportación positiva que han hecho al crecimiento de nuestra nación, como destacados organizadores del esfuerzo humano, administradores de los elementos de la producción, del capital y de las artes gerenciales, mercadológicas y tecnológicas; todo, con el propósito de otorgarles a los productos y servicios vendibles en el mercado, un mayor valor del que originalmente poseían.

   Todos sabemos que la construcción de la pirámide mayor de Egipto se debió a la visión y ego del Faraón Keops. Pero no se nos escapa de la memoria que fue obra de cientos de miles de esclavos que las hicieron posibles a partir de sus propios esfuerzos físicos y pérdidas de sus vidas. Ese es uno de los múltiples ejemplos emblemáticos que nos ofrece la historia universal. Las grandes cosas humanas no son producto tan solo del empeño de un solo ser o grupo humano, sino del trabajo de todo un colectivo social.

   Sea lo que fuere, la contribución de ustedes para el progreso y formación de riqueza social en México ha sido clara, pero también ha sido evidente la excesiva concentración de la misma en sus manos. Es un excedente económico anual, producido por la sociedad en su conjunto, bajo la conducción de ustedes pero también de quienes lo han generado materialmente: los trabajadores del campo y de la ciudad. Además, siempre hay una contribución que nos ha proporcionado nuestra madre naturaleza, que la mayoría de las veces la hemos dilapidado: el usufructo de los recursos climáticos, naturales, energéticos y territoriales. Que son también patrimonio de todos los que habitamos este territorio nacional.

   Ustedes saben organizar y administrar los otros eslabones de las cadenas de valor, a partir de una masa inicial económica acumulada, generada también como esfuerzo inicial de todos. Hablo de las ganancias monetarias. El eterno acicate del capitalismo, salvaje o no; aun cuando la mayor de las veces, lamentablemente la ambición desmedida de los intereses económicos, desborda la moderación sin mayor miramiento al prójimo.

   Aceptada esa riqueza nacional como producto social, su distribución debe realizarse con la equidad socialmente correspondiente; que refleje la aportación de cada cual con justeza. Eso no ha sido así, provocando la pobreza de muchos mexicanos, en contraste con la riqueza acumulada de unos cuantos, a lo largo del tiempo. Parte de esa riqueza social se orientó hacia el consumo suntuario e insultante por ustedes, además de su sustracción fuera del país.

   Históricamente el problema radica cuando una de las partes quiere abusar y apoderarse de más de lo que le corresponde. Los que parten y comparten el pastel horneado por todos, se quedan con la mayor parte y casi siempre dejan una porción pequeña a los demás. Es una situación que la historia universal nos muestra, una y otra vez: la generación de sistemas sociales con suma inestabilidad colectiva y de escasa gobernanza; que deviene estados fallidos, caóticos o dictatoriales. En donde a la larga todos saldremos perdiendo, sin distinguir “toga, lira o talega”

      No son tan solo ustedes los que generan el crecimiento económico y los empleos del país, mérito igualitario es el de los trabajadores. Ambas partes son invaluables en toda sociedad moderna. Entre todos debemos darnos la seguridad, respeto, equidad, confianza, justeza, certidumbre, ambiente digno y necesario, para que el esfuerzo sea valorado en todo por todos orgullosamente. No conviene seguir en la brutal desigualdad social que nos caracteriza mundialmente y que es vergonzante para todos. El hambre no conoce de moderaciones de ninguna especie; y cuando estalla no conoce límites y arrolla con todo. México ya tiene varios millones de seres humanos en la pobreza extrema.  

viernes, 11 de mayo de 2018

Crónica de un fraude anunciado.(7)


Héctor Manuel Popoca Boone.
Entrar a la democracia mexicana mercantilizada, requiere llegar repleto de talegas; de lo contrario es poco lo que se puede hacer. Se necesita un verdadero billetal, para sufragar todos los gastos que de la campaña electoral se derivan. A la mayoría de los políticos y sus partidos no les basta la vastedad de dinero que del presupuesto público les dan anualmente para su funcionamiento legal, más el adicional que reciben para sus campañas electorales. Necesitan mucho dinero más.
Veamos un caso de sustracción ilegal en el Estado de México. De acuerdo a un convenio firmado en 1992 con una compañía contratista, esta se obligaba a construir la Autopista Chamapa-Lechería. En dicho convenio el gobierno estatal no tenía derecho a reclamar su parte aportante de 50 millones de pesos. Enrique Peña Nieto, a la sazón gobernador del Estado, los requiere a la Federación sin mayor resultado. Pero años después en 2013, cuando llega a la Presidencia de la República, instruye resarcirles ¡3 mil 566 millones de pesos! Monto que nadie supo donde quedó y sin mayor registro alguno en la Secretaría de Hacienda. Al no comprobarse su destino se supuso que se canalizó al financiamiento de campañas de los candidatos del Grupo Atlacomulco del PRI. (B. Barranco, et al)
Otro botón de muestra es “Odebrecht”. Constructora brasileña de resonancia mundial por sobornar a altas autoridades de gobiernos de varios países. Ha confesado ante tribunales que, en el caso de México, entregó sobornos por un monto de 3.1 millones de dólares al mexicano, Emilio Lozoya Austin, que era parte integrante del equipo de campaña del candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, poco después fue nombrado Director General de PEMEX. Como dice el periodista Eduardo R. Huchim, “Si no fueron destinados a la campaña presidencial,… ¿A dónde fueron a parar los millones de dólares entregados por “Odebrecht” en abril-junio de 2012?”
Mencionemos también “La Gran Estafa Maestra”: Rosario Aguirre Berlanga, integrante del gabinete de trabajo de Peña Nieto, fue la encargada del desparrame de ¡420 millones de dólares! a través de 11 dependencias gubernamentales a 8 universidades públicas de la República, con el compromiso de dispersarlos a diferentes “despachos fantasmas” que se encargarían de realizar supuestos trabajos; todos, quedándose con su respectiva mochada. Sin saber a ciencia cierta cuál fue el destino del entero principal; la vox populi dio por asentado que eran para las campañas electorales del PRI.
También los ayuntamientos mexiquenses tuvieron su papel destacado en el financiamiento de dinero ilícito a las campañas políticas del 2017. En dichas elecciones -que José Antonio Meade ha tomado como ejemplo a seguir- quedó documentada la transferencia de recursos federales del municipio de Cuautitlán-Izcalli hacia empresas fantasmas quienes finalmente se los dieron a operadores políticos del PRI, por un monto de 50 millones de pesos; mismos que fueron asignados para aceitar la estructura electoral y la compra del voto por el PRI en el ámbito municipal. Ante la denuncia fundamentada del caso, las instancias electorales federales y locales guardaron mutis de complicidad.

Falta señalar dos grandes soportes clandestinos a campañas políticas. Las realizadas por un grupo pequeño de grandes empresarios inescrupulosos que dan sustanciales aportaciones al temer que les vayan a quitar sus suculentas concesiones, negocios y canonjías económicas. (Los de la mafia en el poder o minorías rapaces). Y el financiamiento recibido por “mis amigos, los organizados” que por ser grupos muy versátiles y plásticos, a veces entrelazados con políticos y autoridades altamente ubicuos, actúan bajo la consigna: “Plata o plomo”.
PD1. El próximo jueves 17 de mayo, en San Marcos, Gro., el candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, firmará los compromisos específicos para el rescate del campo, con las organizaciones del Movimiento Plan de Ayala Siglo XXI del Estado de Guerrero.
PD2. No es AMLO el que arrasará al PRI y al PAN, el 1° de julio próximo. Es el hartazgo ciudadano, ante tanto saqueo que han hecho de la nación. Es el pueblo que dice: “Ya váyanse”  


viernes, 4 de mayo de 2018

Crónica de un fraude anunciado (6)


Héctor Manuel Popoca Boone.

Lo sucedido en el Estado de México el año pasado, no tiene parangón con los múltiples fraudes que se han realizado en la historia de nuestra maltrecha democracia contemporánea. El retroceso electoral fue brutal, orquestado desde el gobierno federal.

Fue una impúdica intromisión de parte del Estado mexicano para desorientar y manipular el voto ciudadano, haciendo uso de todos los recursos y artimañas, lícitas e ilícitas, en un contexto de impunidad rampante. En donde las instituciones electorales de arbitraje y dictamen brillaron por su ausencia, haciéndose cómplices por omisión deliberada de tanta pillería realizada.

El fraudulento triunfo obtenido por el PRI y del que tanto se enorgullece Meade, fue diseñado a la alta escuela mafiosa de los que creen que con dinero, poder y amedrentamiento pueden destruir todo lo que se les interponga para el logro de sus designios, tal y como nos acaban de dar ejemplo con el recién prostituido TRIFE.

La estructura y operación del fraude tras bambalinas que uso el gobierno federal, el estatal, algunos circunvecinos y todos los municipales mexiquenses de origen priista, fueron sostenidos por los erarios públicos respectivos y burócratas comisionados. Se distribuyeron en 20 regiones en las que se dividió el estado, 136 coordinaciones municipales, 750 coordinadores territoriales, 7 mil 632 comisionados por sección electoral y 70 mil coordinadores que se distribuyeron por cada casilla; todo eso con el objetivo de conseguir más de 2 millones de votos para garantizar el triunfo del PRI. (Leer a Alejandro Encinas Rodríguez, “El fracaso del sistema electoral en México”)

Tal era la obsesión presidencial de ganar la elección a como diera lugar y con lo que fuera, que a algunos gobernadores priistas vecinos fueron responsabilizados del triunfo del PRI en algunos municipios específicos. Fue el caso del gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, que, transformado en gran mapache electoral, le fue encomendado el municipio de Huixquilucan, a donde trasladó recursos humanos y dinero del erario público de Guerrero. Como si en estas tierras del sur estuviéramos en jauja en materia de ética política, estabilidad y paz social.

Violando el artículo 134 de la Constitución de la República, las instituciones gubernamentales en el Estado de México en el 2017, siguieron otorgando apoyos de programas sociales o asistenciales en tiempos no permitidos antes del día de la jornada electoral. Sin rubor alguno, desplegaron sus programas con claros tintes de favoritismo político, quebrando los principios de equidad e imparcialidad electoral.

Raudales de recursos públicos de todas las dependencias y de todos los programas sociales fueron direccionados hacia los municipios rurales, áreas suburbanas y a aquellos donde las preferencias se inclinaban hacia el partido de Andrés Manuel López Obrador. Sabedores los truhanes que en un pueblo pobre, el impacto de lucrar electoralmente con el erario público tiene efectos definitorios en los resultados de una votación reñida.

No es sorprendente, por tanto, que el PRI y su gobernante en Guerrero, hoy inmersos en plena campaña presidencial, canalicen buena parte de los recursos de los programas sociales a las áreas rurales y a los cinturones de miseria de las principales ciudades. Sobre todo los orientados a la mujer, que es la parte del electorado más vulnerable y frágil, susceptible de ser moldeada políticamente, dada la esperanza de recibir, de vez en vez, una dádiva adicional.

Maiceo con miedo combinado, es la fórmula ideal para manipular. Conveniencias del momento. Indignidad mercantilizada y degradación humana. Es la estrategia y la cultura antidemocrática que el PRI y Meade están aplicando en su campaña política presidencial, sin quedarse atrás su discípulo dilecto, el PRD.

PD. Desbrozar el camino para llegar a los indicios de la verdad nunca ha sido tarea sencilla; tampoco lo ha sido hacerlo sin claudicar en ningún momento o circunstancia. Es lo que otorga mérito indiscutible a estos primeros 25 años de El Sur. Felicidades