viernes, 30 de octubre de 2020

Vamos todos, al rescate de Guerrero.

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

Guerrero necesita un gobernante veraz; que practique la congruencia entre el decir y el hacer. Estamos urgidos de hacer bien las cosas; con más ética, escrúpulos, honestidad y transparencia. En días pasados, un acontecimiento resaltó, prístinamente, la pobreza moral de un integrante de la clase política sureña. Reseño en cinco actos y un colofón lo sucedido.

Primer acto. Una revista acapulqueña erigió una serie de al menos 35 “espectaculares” desparramados en el estado, con la imagen de un playmate de la politiquería. Con la intencionalidad de dar a conocer, en forma subliminal, la querencia del susodicho de ser el timonel del barco estatal donde todos estamos a bordo. Como el presunto anhelante es poco conocido en el estado, le urge hacerse mediáticamente presente; cuando todavía no es tiempo de ese proceder, de acuerdo a lo normado en el calendario electoral.

Segundo acto. Ante una demanda presentada, contra ese acto anticipado de campaña, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero, instruyó como medida cautelar, el retiro de esos espectaculares; fijando como plazo máximo 24 horas para hacerlo. Inmediatamente después, el tribunal electoral local, en una actitud revestida de laxa legalidad y galanura, dictaminó que no había fundamentos jurídicos de sustento, para llamarle la atención o amonestar al presunto suspirante.

Tercer acto. Con descaro y desacato público, (reportaje de Alondra García, “El Sol de Chilpancingo” 25/10/2020), el presunto inició una estrategia publicitaria desaseada, pero enjabonada con un delgado manto de licitud, que no de pulcritud. De paso, el tribunal electoral, en el ámbito estatal y municipal, también emitió una pésima señal: dio a entender, metafóricamente, que los dados estarán cargados en la inminente campaña electoral local; para infortunio de la democracia, mercantilizada y vulnerable, que padece Guerrero desde años ha. El resolutivo de exoneración puede que sea legal o legaloide, pero no legítimo y mucho menos ético. 

Cuarto acto. Legalmente el suspirante, cuidó de estar libre de toda impugnación. Pero lo jurídico no siempre cimentado está en la auténtica interpretación de la verdad o realidad. De tal suerte que lo justo, se visualiza desde el ángulo o prisma en que mire el juez, la aplicación de la ley. Puede ejercitarse con “un poquito de gracia y otra cosita”, para casos donde exista empatía; o aplicarla simplemente “a secas”

Quinto acto. El camuflajeado ilícito de carácter electoral, el esperanzado lo cometió en conjunción con el director de la revista de marras, cuando la mayoría del pueblo guerrerense sobrevive en medio de una mayor pobreza y hambruna a causa de la pandemia del Covid-19, que sigue en constante crecimiento. A la vez de bofetada y agravio popular por lo dispendioso del acto, el deseoso exhibió su talante frívolo y carente de sensibilidad social. La afrenta la hace cuando más le duele a la ciudanía no tener dinero para comer; mientras él lo gasta a raudales. Los que saben, estiman que fueron no menos de 35 espectaculares, en varios municipios del estado, con un costo mensual aproximado de ¡tres y medio millones de pesos! por concepto de renta y montaje.

Colofón. Flaco favor le hace el queriente aludido, a su máximo tutor político federal y a su recién protector estatal. En especial al nacional, que se afana por ser un adalid en el combate a la corrupción, al despilfarro y sobre austeridad, un ente ejemplar. No cabe duda, “el político del mes” comienza con pie chueco su andar electoral, con su forma socialmente insultante de darse a conocer. Confirmó su identidad personal: polémica, contradictoria y cínica; ya que no únicamente divide y resta ahí donde pisa; sino que gasta más de lo que el sentido común recomienda en estas circunstancias. Por eso, yo reafirmo contundentemente, que el pueblo ya está harto de tanta maña y artimaña. ¡Vamos todos, al rescate de Guerrero!

PD. La mata del Covid-19 en Guerrero sigue dando y dando. Uf.

 

viernes, 23 de octubre de 2020

Candidato Independiente.

Héctor Manuel Popoca Boone.

 

Mi aspiración a ser candidato independiente, en el actual proceso electoral estatal para elegir gobernador del estado, la asumo públicamente, con el mayor deber ciudadano; puesto que implica caminar, por una nueva senda, que no tiene retorno ni dobles. Subrayo el carácter de independiente, porque no quiero llegar atado por ninguna facción política, interés particular o para el pago de factura económica alguna.

 

Deseo, fervientemente, como muchos de ustedes, más prosperidad y bienestar para todos; pero lamentablemente veo en el horizonte, que eso no será posible a corto plazo. De lo que sí estoy seguro, es que podemos poner nuevos cimientos; para construir una nueva realidad justa y transformadora, con un empeño general que sea permanente; y no producto tan solo de las ruinas que está dejando el actual desastre.

Desde ahora, empezaremos a caminar por esta nueva senda, de un movimiento político y social al que hemos denominado “Por el Rescate de Guerrero”.

Visualizo un futuro inmediato de cambios y transformaciones, que requerirán necesariamente de la participación activa de todo el pueblo. Sin un pueblo organizado, no será posible superar la crisis en que ha caído la salud, la educación y la economía del estado. Mismas, que demandan una dinámica reactivación, en el corto plazo. 

 

Solo con esfuerzo y dedicación; templanza y fortaleza; férrea voluntad y gran motivación; aunado a firmes convicciones, valores y principios; daremos juntos, soluciones a los sufrimientos y carencias actuales. Estos serán, desde ahora, nuestros retos a superar, en un marco permanente de paz, honestidad, legalidad, equidad y concordia.

Con la franqueza con la que me he conducido siempre afirmo, tajantemente, que debe gobernarse sin corrupción, engaños, mentiras o demagogias; sin ilícitos y sin impunidades, egoísmos o farsas. El pueblo ya está harto de todo eso.

Es necesario tener un gobierno veraz; con mayor congruencia entre el decir y el hacer. Estamos urgidos de una nueva forma de gobernar, de hacer bien las cosas; con más ética, escrúpulos y con claros compromisos sociales.

Requerimos de una racionalidad y austeridad auténtica en el gasto público. Nada de dispendios u ostentaciones de ninguna índole. Las arcas públicas quedaran semi vacías, por la debacle económica que estamos padeciendo. Estos dineros públicos disminuidos, deberán ser canalizados, fundamentalmente, para atender las principales y más urgentes demandas ciudadanas. Es importante reflexionar, que no estamos entrando a una “nueva normalidad”; nos estamos enfrentando ya, a una “cruda realidad ruinosa” para la mayoría de la población.

 

Aspiro a contender por la gobernatura en forma independiente, para tener la libertad de ofrecer una nueva alternativa política al pueblo de Guerrero. Necesitamos levantarlo, en lo social, en lo económico y en lo político; y que esta nueva visión, sea limpia, democrática, justa e igualitaria. Una visión socialmente más comprometida con las esperanzas de los que menos tienen, tanto del campo como de la ciudad. 

 

Empezaremos a construir un nuevo estilo de gobernar no viciado; que contenga formas socialmente creativas, eficaces y revolucionarias; para enfrentar mejor, los desafíos que se derivan de la actual pandemia.

 

Reconquistemos lo material perdido, pero en una forma más justa y equitativa, con paz y seguridad pública, con la vigencia de la legalidad y respeto irrestricto de todos los derechos humanos.

 

Necesitamos recuperar a Guerrero, para trabajar desde una concepción menos explotadora del ser humano y saqueadora de nuestras riquezas naturales; así como del erario público. Todo, para lograr la prosperidad y el bienestar colectivo.

 

Esta ruda realidad por la que atravesamos, me impone iniciar esta gesta que pretendo sea popular; que va más allá de lo electoral y que se enfoca, primordialmente, a despertar consciencia ciudadana para su mayor participación en el rescate de este suelo suriano. Es un nuevo sendero que surge de la adversidad para trascenderla y abrir una mejor vida a nuestras familias.

PD. Para detener el crecimiento constante de los contagios y muertes, necesario es que el gobierno estatal adopte las medidas sanitarias propias del semáforo federal color naranja y no seguir con “el gran engaño” a la población; si no quiere terminar su gestión como el gobierno de la letalidad premeditada.

 

viernes, 16 de octubre de 2020

Recapitulando la pandemia (2)

 Héctor Manuel Popoca Boone.

A la memoria del Dr. Guillermo Soberón Acevedo. Ilustre guerrerense. Maestro emérito. Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Si queremos parar los contagios, es de gran importancia establecer albergues cuarentenarios sanitarios. Destinados a personas contagiadas en fase temprana y que son ambulatorias. Así evitamos la propagación del virus en el entorno social y familiar-casero del contagiado. Aunado a lo anterior, se requiere incrementar sustancialmente la realización de pruebas (test) de detección rápida del Covid-19, para que los resultados obtenidos nos determinen el grado de positividad, dinámica y localización específica de las personas que dieron positivo. Los rastreos y acompañamientos a contagiados domiciliados, también son pertinentes. Lo mismo, mayores filtros sanitarios en las principales entradas y salidas de las poligonales y puntos de mayor infestación, como también los muestreos móviles en gente que usa el transporte público para sus traslados.

Reconozcamos que no tenemos amplia visibilidad del comportamiento del virus a nivel local. Es importante construir una plataforma de inteligencia micro territorial, para enfrentar al Covid-19 con medidas sanitarias diferenciadas y urgentes; acompañadas con la elaboración de planes concretos de control de riesgos y de acciones inmediatas a nivel zonal. De lo que se trata es de prevenir territorialmente y no lamentar después desgracias que bien pudieron haberse evitado.

Todo lo anterior, conlleva la activa participación ciudadana organizada; así como una mayor intervención gubernamental en forma unísona. Para que sea más eficaz la alerta es conveniente promoverla a nivel de manzana, barrio, colonia, cuadra o comunidad rural. La fraternidad y la solidaridad vecinal, cuenta mucho en esto; porque comprobado está que la mayor movilidad social, con medidas sanitarias laxas, exacerba las muertes y contagios.

Es contraproducente ocultar, minimizar o tergiversar la información oficial que se le proporciona a la población, sobre la situación real que guarda la pandemia. El engaño y la mentira contumaz, lo único que provocan es inhibir la consciencia y participación ciudadana; incrementando a su vez, la incredulidad en el gobierno en turno. De vital importancia es advertir a la ciudadanía que la crisis de salud por el Covid-19, empalmándose está con la temporada del virus de la influenza. Por tal motivo y aunado a los errores institucionales en el manejo de la pandemia, ésta seguirá creciendo en Guerrero, hasta que haya vacuna disponible para su distribución masiva que, según estimaciones oficiales, será hasta abril del próximo año.

A la crisis de salud y como efecto colateral, sobrevino la debacle económica. Perentorio es entonces, apoyar la economía social de los más vulnerables de la sociedad; promoviendo los grupos sociales de ahorro y crédito; las tandas vecinales; los fondos mutuales; las compras en común; las reservas colectivas para gastos catastróficos de tipo familiar… Sin abandonar los programas de empleo temporal; los créditos a la palabra para pequeños negocios, la construcción ampliada de “un cuarto más”, la operación de los comedores comunitarios y en general, los programas de protección social implementados por el presidente de la República.  

De ética obligada es suspender toda construcción de obra pública no esencial para estos tiempos y lo mismo vale para los gastos desorbitados publicitarios de imagen política; reorientando los presupuestos públicos (con todo y moche) hacia el reforzamiento de los programas para la salud de la población y de la economía popular. Hay que tomar consciencia de que a corto plazo no tendremos “nueva normalidad”; sino “renovada realidad ruinosa”. ¿Estamos preparados para enfrentarla, ante la probable segunda oleada decembrina del Covid-19, misma que estará acompañada por la influenza? Por eso, no hay que bajar la guardia y estar en observación permanente.

PD1. Hace un mes, un periódico de circulación nacional publicó: “Pese a que Guerrero regresó a color naranja en el semáforo epidemiológico, el Gobernador Héctor Astudillo ordenó mantener la apertura económica hasta en un 60 por ciento, como si estuvieran en amarillo” Este miércoles volvió a refrendarlo; la prorrogó hasta el 28 de octubre. ¡Uf!

PD2. ¿Cuántos excesos en los fallecimientos y contagios evitables quiere de más el triunvirato gubernamental, para abandonar su letal insensatez?

 

 

 

 

sábado, 10 de octubre de 2020

Recapitulando la pandemia (1).

 Héctor Manuel Popoca Boone.

Partamos de hechos básicos: No estuvimos preparados cuando llegó la pandemia, a pesar de haber tenido un margen de tiempo para hacerlo desde su aparición en China. Tomamos a la ligera su llegada. Al principio, las autoridades gubernamentales mostraron liviandad. Eso provocó, el crecimiento y expansión de los contagios y los decesos, en forma rauda y veloz.

Las primeras medidas sanitarias establecidas para su control y combate fueron muy generales y blandengues; con insuficiente información y débil difusión pública de la naturaleza mortífera del virus. La poca propaganda para tomar en serio al Covid-19, provocó que se mantuviera bajo el nivel de consciencia ciudadana en torno al virus; cuya resultante ha sido la poca y lenta participación del pueblo en su combate.

Recibimos la pandemia con un sistema de salud pública muy endeble, tanto a nivel federal, estatal y municipal. Prácticamente inexistente ha sido el funcionamiento del sistema a nivel de colonia, barrio, manzana vecinal o comunidad rural. Pronto salieron a relucir los déficits, en todos los componentes del sistema: en la infraestructura hospitalaria; en los procesos y tratamientos; en la carencia de personal, equipo, medicinas y otros consumibles.

Algunas autoridades gubernamentales sanitarias en el país, no han estado a la altura de sus responsabilidades para mantener bajo control la pandemia; es decir, detener el crecimiento continuo de contagios y decesos; para luego propiciar sus declives. Las cifras oficiales que dan cuenta del desarrollo de la pandemia, acusan un sub registro importante. Más en los contagios que en los fallecimientos.

En el caso de algunos estados de la república, la apresurada apertura de las actividades económicas y sociales no esenciales, no fue acompañada con el adecuado control y rigor en el cumplimiento de las medidas sanitarias respectivas, que no siempre fueron acatadas del todo por la ciudadanía. No pasaron de las meras recomendaciones y advertencias. Eso trajo un mayor crecimiento de los contagios y por ende de las hospitalizaciones y muertes; ya que dicha liberación se dio ¡en pleno crecimiento de la pandemia!

Las principales estrategias iniciales, contenían más acciones curativas (atender a los enfermos para que no fallecieran), que preventivas (detener los contagios). Los programas de acción, han sido de tipo general en el plano nacional y estatal; y pocos han sido los específicos y diferenciados, para el nivel municipal, micro regional y local; ya sea urbano o rural. Las acciones sanitarias han sido también, fundamentalmente, reactivas y no proactivas. Eso no nos ha permitido anticiparnos a los probables sucesos epidemiológicos; en función a las diversas dinámicas que adquiere la infestación.

Toca ahora a las comunidades, en su territorialidad y desde abajo, diseñar y aplicar en estrecha coordinación con las autoridades sanitarias, acciones específicas, ajustadas a las particularidades de cada realidad concreta. De lo que se trata es establecer un perímetro (poligonales) para acorralar y controlar al virus. Detener su crecimiento con medidas adecuadas de aislamiento y distanciamiento social; de reducción sustancial de la movilidad social, del contacto físico y del mucho aseo de manos; para luego, inducir el declive de la curva epidemiológica, con un incremento de las fortalezas inmunológicas personales y de la aplicación de la vacuna, tan por todos esperada.

*Ponencia: “Organización comunitaria y el Covid-19”, presentada en teleconferencia, a invitación de la Secretaría de Salud, Gobierno de la CDMX. (07/10/2020)

PD1. En los últimos dos meses, no ha habido un solo día, en que no hayamos tenido contagios y fallecimientos. La pandemia sigue creciendo.

PD2. Mientras sigamos con las actividades económicas y sociales abiertas al 50 % y no al 30 %, que es lo que indica el semáforo federal naranja, seguirá habiendo fuerte mortandad y los contagios, que nos obligaran a regresar al semáforo rojo. Al tiempo

PD3. Por fin, el Secretario de Turismo de Guerrero acepta que fue un error que Guerrero haya pasado al semáforo amarrillo, a pesar de que estábamos en pleno crecimiento de la pandemia.

 

 

                                                       

sábado, 3 de octubre de 2020

Hoy, Covid-19 en Guerrero.

 Héctor Manuel Popoca Boone.

A los del 2 de octubre, no se nos olvidan los 43.

Amerita que reflexionemos sobre los acontecimientos sucedidos en estas tierras del sur, en el contexto del enfrentamiento mundial contra el Covid-19; el cual lacera fuertemente a la humanidad. Necesario es hacerlo para perfeccionar nuestras estrategias de combate y volverlas más eficaces, de lo que han sido hasta ahora. La pandemia va para largo y llegó para quedarse. Luego entonces, la existencia del virus lo seguiremos padeciendo anualmente, ya domeñado, aun cuando poseamos la vacuna correspondiente.

En Guerrero, la inicial presencia, expansión y rápido crecimiento, se debió a varios factores que ya prevalecían antes de su llegada, a saber: a) tener un sector de salud pública vulnerable; b) un sistema educativo de bajo perfil académico; c) una administración pública, deshonesta y anquilosada; d) un sector político faccioso, corrupto y desapegado de los genuinos intereses populares. Todo eso mezclado, arroja con el tiempo, una población incrédula, con baja conciencia ciudadana, escasa educación cívica y poco participativa.

Las estrategias implementadas contra el Covid-19, por las tres instancias de gobierno, centraron los esfuerzos sanitarios en aspectos curativos, más que preventivos. Eso ocasionó tener como una constante, mayores contagios y decesos. La mayor parte de los recursos humanos, materiales y financieros, fueron destinados a tratar de curar y evitar que fallecieran los enfermos hospitalizados; pero no a impedir que hubiera más convalecientes, ya sea internados o de atención externa.

Ambas pistas de actuación en la salud pública (prevención y curación), son necesarias en su sincronía, prelación, ponderación y oportunidad. Como lo dijo el secretario de salud estatal: hoy estamos pagando la factura, con más contagios, hospitalizaciones, intubaciones de enfermos graves y defunciones. No estábamos preparados para enfrentar la pandemia; ni aprovechamos el poco tiempo que tuvimos de ventaja para hacerlo. Además de que ciertas decisiones gubernamentales no fueron correctas; implementándose determinadas estrategias erróneas, inoportunas, no enérgicas u omisivas; tanto en el plano nacional como en el estatal.

También desde un inicio, hubo desconocimiento de su comportamiento y posterior desarrollo. El Covid-19 resultó ser un virus letal, de expansión exponencial, del cual no teníamos, ni tenemos aún, el suficiente conocimiento para su atención sanitaria exitosa. Todos, hemos aprendido a combatirlo sobre la marcha; subsanando déficits en nuestra fuerza sanitaria pública; así como remontando la rala consciencia y participación ciudadana. No hemos estado a la altura del desafío que embarga la gran mortandad, que ya alcanza la inaudita cifra acumulada de dos mil guerrerenses muertos y 18 mil 600 contagiados en siete meses de pandemia. A razón de 9 fallecimientos y 131 contagios por día, en promedio, en los últimos dos meses; colocándonos así, con mucha pena, por encima de Oaxaca y Chiapas.

La propagación del Covid-13 es fundamentalmente terrestre, por contagio cercano y directo. La estrategia para afrontarlo tiene que ser eminentemente territorial, local, y no únicamente con el implante de medidas sanitarias generales. Es imperiosa una adecuada regionalización de las mismas, con una serie de programas específicos de acción inmediata, en función de la dinámica y grado de intensidad del virus en sitio. De lo que se trata es de acorralarlo para contenerlo, detener su crecimiento y luego suscitar su declive. El mapeo estratégico, los indicadores y parámetros para la acción inmediata, deben elaborarse a nivel de ciudad, comunidad rural, colonia y barrio; definiendo perfectamente las poligonales del desarrollo de la infestación local.

Nos ha faltado creatividad, especificidad y focalización puntual, para hacer eficaces disparos de precisión. Digámoslo claro: la decisión tomada de una apresurada apertura de las actividades económicas no esenciales, dentro de una pandemia en crecimiento, trajo como consecuencia la agudización de la misma. En Guerrero, en este tema, hemos tenido un comportamiento gubernamental fallido y letal. Aún es tiempo para recular y corregir.

PD. Mientras no sea mi familia la afectada, que siga el jale. Así dicen los inconscientes, los incapaces, los irresponsables y los egoístas de todo tipo.

martes, 29 de septiembre de 2020

El gran engaño.

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

            No es posible exhortar a una mayor participación y responsabilidad ciudadana, cuando los gobiernos conducen con engaños el combate a la pandemia y ésta queda fuera de control. En Guerrero, la infestación es demasiada y no pronto frenable; ya que la estrategia implementada no fue del todo correcta. Hubo obcecación del gobierno estatal en abrir apresuradamente las actividades económicas no esenciales, cuando el Covid-19 y sus efectos letales aumentaban.

El gobernador y dos de sus principales colaboradores, el Secretario General de Gobierno y el Secretario Estatal de Salud, son los responsables desde el punto de vista formal y político del combate y control de la pandemia. Solo ellos, a manera de triunvirato, firman los decretos estatales oficiales, publicados en el Diario Oficial del Gobierno del Estado, por medio de los cuales, se dan a conocer e implantan las medidas sanitarias epidemiológicas.

Como mandatarios gubernamentales, en los hechos, han priorizado la protección del capital económico por encima de la salvaguarda del ser humano; provocando así, exceso de pérdida de vidas; sobre todo de aquellos que tienen como único patrimonio, su mano de obra laboral formal o informal. De tal suerte que el haber permitido, dentro de la pandemia al alza, continuar con las actividades económicas no esenciales a más de la mitad de su capacidad, en vez de contenerlas al 30 %, ha traído como consecuencia potenciar contagios y muertes.

Reprobable es también que, contando el gobierno estatal con la información más fidedigna de la virulencia, la manipule, omita y sesgue su divulgación, con expresiones edulcorantes, con el fin de respaldar decisiones tomadas por el triunvirato, que a la postre han resultado contraproducentes.

Hagamos memoria: A principios del mes de julio pasado se transitó del color rojo al naranja; porque estábamos -nos dijeron- en la frontera entre ambas tonalidades y que valía la pena darle un pequeño respiro a la economía no esencial, abriéndola en 30 % de su capacidad de ocupación y aforo. Lo que no dijeron fue que traíamos a cuestas, como antecedente, una grave crisis hospitalaria.

Posteriormente, el tránsito al color amarillo, fue dado a saber -en forma sorpresiva e intempestiva- en los primeros días del mes de septiembre; permitiendo la liberación económica a un 60 %; a sabiendas por todos que teníamos, en los principales centros urbanos, un preocupante crecimiento de la pandemia. Este mayor destrabe de las actividades económicas y sociales, trajo como efecto lógico, una mayor dinámica en el crecimiento de los contagios y fallecimientos; lo que ocasionó una urgente recomendación federal de retornar al semáforo naranja, a más tardar, los primeros días de septiembre. Esa sugerencia se acató, pero no se cumplió.

El triunvirato gubernamental actuó bajo los cánones del gatopardismo, es decir, fingió vestir de nueva cuenta de color naranja a Guerrero. La realidad es que nos mantuvieron bajo el ropaje de color amarelo. La apertura económica sigue en un 60-50 % y no en un 30 % a lo más, como lo marca la normatividad sanitaria federal. Por ende, permanece un fuerte relajamiento social, desatado a partir del puente largo vacacional pasado.

Vamos de mal en peor. Ahora Guerrero ocupa el 1° lugar nacional en la tendencia de defunciones, el 4°, en ocupación hospitalaria y en déficit de recuperaciones, el 6°, en el número de hospitalizados. Estamos por arriba de la media nacional en los índices de letalidad, positividad y de pandemia activa. Al gobierno estatal se le empieza a desbordar la pandemia y, con razón, clama por un mayor auxilio de las fuerzas armadas para controlarla.

PD. El gobernador de Guerrero dijo: “Nosotros no somos responsables que la pandemia haya llegado… pero si somos todos, el presidente de la República, los gobernadores y presidentes municipales, responsables de la conducción de la misma” (El Sur/4 de agosto del 2020).

           

viernes, 18 de septiembre de 2020

Vacunas agrícolas.

 

Héctor Manuel Popoca Boone.

Se ha ido Octavio Augusto Navarrete Gorjón. Un extraordinario amigo.

Por el cuidado que nos merecen nuestras familias, tenemos que seguir combatiendo al Covid-19 con mayor eficacia que la mostrada hasta hoy. Máxime, cuando tenemos un gobierno estatal fallido y letal, en ese menester.  Hay dos frentes por atacar: el de la salud y el de la economía; en ese orden de prelación. Ambos están intercomunicados. Y una de las formas sincréticas de dar la batalla es acrecentando nuestra inmunidad biológica; al consumir productos agrícolas que muestran positividad para inhibir el desarrollo y propagación del virus. Avoquémonos entonces, localmente, a producir y consumir las “vacunas agrícolas” que permiten fortalecer las defensas de nuestro organismo.

En extensión a un artículo de opinión pasado (El Sur 13/7/2020), terminaré de reseñar lo platicado con el Ing. Agrónomo, Federico Lorenzana Arzate, acerca de los productos agrícolas regionales “anti Covid-19”; reiterando que no es un listado limitativo, sino todo lo contrario. Para las regiones, Centro y Montaña, recomendables son los cultivos de: mango (solo en la parte baja de la montaña), limones (mexicano y persa), mamey, plátano, maíz, jitomate, tomate de cáscara, garbanzo, chile, jícama, papa, lechuga, calabacita y chícharo. En la Región Norte, es recomendable la producción de guayaba, maíz, jitomate, tomate de cáscara, frijol, cacahuate, ajonjolí, sandía, jícama y cilantro. En la región Tierra Caliente, se da bien el mango, plátano, limón, maíz, ajonjolí, melón, sandía, jícama, jitomate, chile y calabaza.

Es perfectamente factible que, en las pequeñas unidades de riego, dispersas en todas las regiones, puedan establecerse bio-espacios o casas-sombra administrados por grupos cooperativos o en forma individual. En este tipo de instalaciones puede haber una producción hasta 4 veces más que a cielo abierto. La diversificación de cultivos, para que tenga éxito, habrá de acompañarse con capacitación y acompañamiento técnico a todo lo largo del ciclo, ya sea de corto o mediano plazo. Y en la comercialización…, ni se diga.

Conversando a distancia sobre el mismo tema con el ingeniero agroindustrial, Gerardo Santiago López, coincidimos en la necesidad de cambiar nuestros hábitos de consumo, para elevar la calidad de nuestra ingesta nutricional. Principalmente disminuyendo el exacerbado consumo de refrescos y alimentos chatarra; que son causa principal de alta obesidad y, a la vez, desnutrición en la población; y que son ahora padecimientos asociados al Covid-19. No olvidemos que tenemos, vergonzosamente, el primer lugar mundial de gente obesa y buena parte de la población con altos niveles de desnutrición. La Secretaría de Educación Pública debe de prohibir, tajantemente, la venta en las escuelas de dichas mercancías nefastas; por más que se irriten algunos corruptos directores, profesores y padres de familia, al dejar de recibir de los proveedores, las “mochadas” a las que están acostumbrados.

En tiempos de crisis económica, el pueblo pobre de Guerrero habrá de enfocar sus baterías a producir parte de sus alimentos en las microrregiones. Por ejemplo, sustituir el refresco con aguas frescas de frutas de la región; los cereales industrializados con las variedades de atoles a base de maíz, saborizados con frutas frescas; los picantes enlatados por las ricas salsas caseras. Con tan solo eso, disminuiría la desnutrición y habría ahorro en el ingreso familiar.

Es tiempo de iniciar también la producción y transformación casera y artesanal de productos agrícolas en el medio semiurbano y urbano; con todas las limitaciones que imponen los espacios disponibles. Empecemos por difundir las técnicas caseras para producir mermeladas de frutas y manojos de hortalizas; así como fortalecer las huertas familiares de la economía de traspatio en el medio rural. No hay en esto ninguna novedad excepcional, todo es cuestión de rescatar costumbres y tradiciones históricas, combinándolas con innovaciones tecnológicas apropiadas, bajo los principios de la agroecología sustentable.

PD1. Guerrero necesita con urgencia un mejor gobierno; una nueva forma de gobernar; una nueva manera de hacer política; un nuevo estilo de responsabilidad y trabajo; si es que queremos que el pueblo tenga mayor prosperidad.

PD2. Guerrero ocupa el primer lugar a nivel nacional en dinámica de crecimiento de casos positivos de Covid-19, según reporta la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

 

viernes, 11 de septiembre de 2020

La levedad de la consciencia ciudadana.

Héctor Manuel Popoca Boone.

            De acuerdo a los datos que nos reportan de la pandemia en Guerrero…, no vamos bien. La apertura apresurada de las actividades económicas y sociales, han causado más muertes y contagios de los que pudieran haberse esperado, de una pandemia sujeta a control en su crecimiento y posterior descenso. Muchas afectaciones epidémicas pudieron haberse evitado si el gobierno federal y el estatal hubieran enfocado desde un inicio la lucha antiviral en forma más eficaz y atinada. Combate apegado a las especificidades regionales, donde se dan diversas dinámicas del virus mortal; eliminando los errores de instrumentación genérica en la prevención de la infestación. No hay nada que festinar y sí mucho de esforzarse más. Pérdidas, dolor y lágrimas, permean la vida cotidiana que está en nuestro alrededor, sobre todo en el medio urbano.

            Causa pasmo grande, el hecho de que hoy somos la séptima nación en el mundo donde más afectaciones letales ha causado el Covid-19. Como país y como entidad federativa, tuvimos tiempo para prepararnos mejor. No fue así y los resultados están a la vista. En cinco meses de pandemia la mortalidad en México creció 55 %

            Rectificar es de sabios y afortunadamente se ha recapacitado bien al acordar volver al color naranja el semáforo epidérmico para Guerrero; con el objetivo primordial de disminuir drásticamente el crecimiento fuerte de contagios y decesos que hemos tenido en la semana que finaliza. Aplaudo que haya imperado la virtud de la prudencia. 

No lo hicimos antes, pero nunca es tarde para hacerlo. Mostramos escasa capacidad de persuasión para reducir el libertinaje desatado a causa de la liberalización y reducción de las medidas sanitarias, que la realidad dictaba mantener. En Guerrero, se privilegió más la actividad económica pudiente, a costa de la salud del pueblo. Aún habrá contagios prontos y en demasía en esté fin de semana, porque la normatividad anaranjada entrará en vigor hasta el próximo lunes.

            En mucho los yerros mostrados se deben a la fragilidad y minusvalía imperantes de ciertos principios humanos; enunciados por todos y simulados por muchos. Como guías reguladores de la conducta gubernamental y ciudadana los hemos extraviados. Como son la honestidad, veracidad, congruencia, integridad, bioética (respetar y no dañar al ser y a la naturaleza), generosidad, tolerancia, solidaridad, pluralidad, cooperación, compromiso social, vocación democrática, amistad o amor, entre otros.

En el tamiz de esos principios, gobiernos y ciudadanos habremos de contrastar la realidad coyuntural; para así encontrar respuestas constructivas, a importantes interrogantes surgidos en el manejo de la pandemia a la fecha. Preguntas que giran en torno al por qué no se le ha podido domar. Por ejemplo: ¿Qué tantas notas informativas sobre el Covid, estaban sesgadas y se enfocaban más a minimizar la gravedad de la pandemia? ¿Qué tanto ha existido manipulación de datos y omisión deliberada de otros? ¿Por qué no se aplican mayor número de pruebas de detección rápida del virus en todo el estado? ¿Qué tipo de intereses creados obstaculizan el convertir en albergue sanitario cuarentenario, el abandonado hospital general de Acapulco y evitar así mayores contagios inter e intrafamiliares, en esa congestionada ciudad?

            Los gobernantes y políticos, ¿cuidan más su imagen a la tragedia civil? ¿Cuánto dinero dedican a la publicidad de sus personas? ¿Qué tanto se auto victimizan para aligerar responsabilidades públicas? ¿Conqué frecuencia se miente y engaña a la población? ¿Seguirán destinando, en plena pandemia, el erario público a la construcción de obra pública ostentosa, en lugar de destinarlo a la protección sanitaria y económica de la población?

            También es pertinente que la ciudadanía cobre mayor consciencia de la parte que le corresponde hacer que es la observancia rigurosa de las medidas sanitarias establecidas contando con la debida vigilancia en su cumplimiento por parte del gobierno. Sobre todo, por lo que nos espera a partir de los repuntes habidos a la fecha y que van en expansión.

            PD. A tambor batiente, prosigue la extorción en la inscripción y reinscripción escolar en el sistema de educación pública de Guerrero; y no hay nadie que la detenga. ¡Uf!

 

viernes, 4 de septiembre de 2020

Consciencia Ciudadana

Héctor Manuel Popoca Boone.

Los gobernadores son la máxima autoridad sanitaria en sus respectivos estados. (Hugo Pérez-Gatell)

            Tomar consciencia ciudadana es, entre otras cosas, percatarse de la realidad circundante, para estar en capacidad de intervenir en ella; haciendo discernimientos para encontrar lo esencial de las personas, cosas y sucesos que acontecen en la colectividad civil. Es deliberar y dialogar, para tomar una posición autonómica al elegir y decidir realizar una acción (s) y poner manos a la obra; esto es, incidir activamente en la realidad para fortalecerla, cambiarla o transformarla, en función de lo armónica o no que sea con lo imaginado.

Tomar consciencia es evaluar una circunstancia a partir de paradigmas personales; moldeados a lo largo del tiempo, en el crisol de vivencias y experiencias tenidas; sumando los conocimientos y sabidurías acumuladas en la cultura amplia de la humanidad. Por tanto, uno no nace con consciencia ciudadana; ésta se hace, en el devenir de nuestra vida. Sin consciencia, no hay participación ni acción trascendental. Siempre habrá el intento o el hecho de un control externo, que nos reduciría a la calidad de autómatas.

La consciencia y los propósitos que de ella se derivan, están en tres núcleos axiológicos que son: los ideales, los principios y los valores. Ellos son los espejos que reflejan qué tan distantes estamos del objetivo último de lograr una vida plena y justa; con armonía, fraternidad y felicidad social, entre otros estadios. Esta trilogía ha sido la guía normativa de nuestras creencias y comportamientos a lo largo de nuestra vida y la de los demás. Desde que la humanidad es una humanidad consciente, los paradigmas sociales otorgan su impronta, con diferentes modalidades, a todas las civilizaciones del planeta.

Reseñemos sucintamente la primera. Los ideales son el principal motivo de la puesta en movimiento de la humanidad en pro de diversas finalidades. Son las convicciones de lo más deseable que debiera poseer el ser humano, en la conquista perenne de una permanente armonía planetaria; como parte integrante de un todo universal. Algunos de estos ideales son, entre otros: La noción de vida, justicia, igualdad, equidad, libertad, paz, humanismo, fraternidad, dignidad...

Hoy, la verdad es que no hemos tenido la suficiente consciencia y participación ciudadana para enfrentar con mayor eficiencia y eficacia los embates mortales de la pandemia. Nuestros endebles ideales se han visto opacados y disminuidos. Peor aún, algunos son enarbolados de dientes para afuera, como parte de nuestra desnudez moral.

“Es que la gente no entiende, es necia y reacia” en acatar las medidas sanitarias indicadas, dicen algunos. La contra respuesta subconsciente genérica es: “la vida no vale nada” “El virus no existe, es un invento del gobierno y de los poderosos”. Lo cierto es que buena parte de las personas salen a encontrarse con el virus, por tener que llevar sustento diario a su familia. Eso nos indica que hay falta de justicia social y equidad económica. Hay manipulación política para culpar al otro de lo que nos pasa. El egoísmo individual se abre paso para reducir a su mínima expresión el ya de por sí escaso humanismo y fraternidad. La delincuencia provocada por la caída de empleos, atenta contra la paz anhelada y la aleja. El no respeto y la rebeldía, dan señal de una irritación social in crescendo.

La falta de simetría en el trato humano es acompañada por la discriminación y estigmatización social. Resaltan los privilegios de unos cuantos y la falta de vigencia de los derechos humanos de muchos. Empieza la obstrucción de la expresión discrepante y empieza la predominancia de la heteronomía, que conlleva control de las masas. Hay oposición, consciente o inconsciente, a la convivencia comunitaria. Es carcomida la empatía y, por ende, el amor a nuestro prójimo, como a nosotros mismos. La crisis suscitada puede dar cauce hacia la dureza. La ética la hemos remitido al cesto de lo prescindible. (continuará).

PD1. El Covid-19 sigue activo; lo único que cambió es que nos dieron permiso para salir a buscarlo. (Celia Delgado)

PD2. Hará 10 años de la sentencia de Corte Interamericana de los Derechos Humanos en contra del Estado Mexicano, por las violaciones tumultuarias sufridas por dos mujeres indígenas del municipio de Ayutla. La sentencia no está cumplida del todo; debido a la soberbia y capricho del Gobernador y de su “maestro incómodo”. ¡Uf!   

PD3. Hay un posible pacto en lo oscurito, entre AMLO y Astudillo, para la sucesión gubernamental de Guerrero, a favor del corrupto e inepto, Amílcar Sandoval Ballesteros. Sagazmente el gobernador tendrá un pie en el PRI y otro en Morena. Al tiempo.

 

 

 

 

viernes, 28 de agosto de 2020

La participación ciudadana y la pandemia (4)

 

                              La discreta participación ciudadana y la pandemia (4)

Héctor Manuel Popoca Boone.

 

El Covid-19 ha sido un elemento precipitante de un mayor resquebrajo del sistema político, económico y social de México. Está sacando plenamente a la luz pública, las purulencias acumuladas de antaño y hogaño; las cuales, han llegado al límite de su tolerancia y que, de no abordarlas con seriedad para su solución, se corre el riesgo de que el país como un todo quede fuera de control. Inconmensurable ha sido la corrupción, el engaño, el robo, la expoliación y el saqueo a la nación, por parte de encumbrados políticos y empresarios que, al alimón y con distintos colores, han detentado oligárquicamente el poder, durante al menos los últimos 50 años de nuestra historia patria contemporánea.

 

De ahí lo imperioso de una mayor participación ciudadana consciente, deliberativa, actuante y determinante por su posible fuerza, para enderezar el barco ya encallado, pero todavía no hundido. Mi narrativa periodística por ahora la constriño a lo que considero el tema de mayor importancia para la ciudadanía guerrerense: la vida. Los ciudadanos más temprano que tarde, sobrepasaran a la runfla de politicastros, politiquerías, demagogias y partidocracias imperantes. Lo que reseño son elementos de ayuda para la toma de mayor conciencia sobre la pandemia y sus mortales consecuencias, en México en lo general y en el estado de Guerrero en lo particular.

 

Si nos atenemos al principio de que en materia de pandemia tiene mayor peso específico la ciencia y los científicos por medio de sus saberes cualitativos y cuantitativos, notamos que la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud, coinciden en señalar que 6 países de América: Estados Unidos, Brasil, Colombia, Perú, Argentina y México, están entre los 10 países más afectados por el Covid-19 a nivel mundial.

 

Nuestro país, es uno de los que comenzó tardíamente los preparativos para combatirla, cuando el virus ya se propagaba velozmente por todo el mundo. Ha sido imparable en estas tierras, debido a que, entre otras cosas, hacemos pocas pruebas o test para la identificación rápida de contagios por Covid-19. Los resultados obtenidos por ese tipo de muestreo son indicadores eficaces para focalizar, prontamente, donde se dan los mayores puntos de infección en un territorio determinado. Hemos sido poco previsores; como es el hecho de que, tardíamente, hicimos énfasis enérgico y contundente de usar el “cubre-boca y nariz”, la limpieza frecuente de nuestras manos y guardar físicamente la sana distancia.

 

Muchas muertes en domicilio que bien pudieron ser evitadas; no lo fueron. A la fecha, no se han establecido estaciones cuarentenarias sanitarias para personas con síntomas iniciales que puedan volverse contagios activos trashumantes. Inexplicablemente a la fecha, el gobierno estatal no ha utilizado el abandonado ex hospital general de Acapulco para tal propósito; no siendo que el puerto es el epicentro de la pandemia en estas tierras del sur.

 

Hemos relativizado los contagios y la mortandad que causa la pandemia. A fuerza de convivir con ella, la magnitud y gravedad que nos indican los datos son ya una levedad en nuestra “nueva normalidad”; de tal suerte que, por ejemplo, la muerte suscitada por el virus en 12 personas en un día, “no son casi nada”, para algún analista exultante de insostenible optimismo. Por el funesto Covid-19 tenemos reportados al día de ayer 1,661 guerrerenses fallecidos y 14 432 contagiados. No son cualquier cosa, son ¡miles de seres humanos! Por si fuera poco, autoridades sanitarias internacionales y nacionales reconocen que que los datos oficiales de la pandemia en México, están sub estimados.

 

La afectación aguda epidémica que padecemos, en mucho se debe a que ya existía un caldo de cultivo, previo y propicio, para su enraíce y propagación, como es la pobreza grande y generalizada del pueblo, la profunda desigualdad social y la carencia de un sistema fuerte de salud y educación pública. Aunado a lo anterior están como aceleradores, las enfermedades propias la pobreza y las crónico-degenerativas de la vejez.

 

PD1. La curva de la pandemia en Guerrero sigue siendo ascendente, con menor velocidad en sus incrementos cotidianos. Salvo en la física cuántica, 2 + 2 son 4. Aquí y en China.

 

PD2. Los municipios con el mayor número de contagios y decesos en Guerrero son: Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Zihuatanejo, Tlapa, Ometepec, Tixtla y Chilapa. Si yo fuera el gobernador del estado, esos territorios los dejaría en semáforo naranja.

 

Que cada cual asuma la responsabilidad de sus decisiones acerca de la vida de los guerrerenses.

 

 

 

 

La participación ciudadana y la pandemia (3)

 

La participación ciudadana y la pandemia. (2)

Héctor Manuel Popoca Boone.

Para el Presidente de la República, con mi apoyo crítico.

De repente y cuando menos lo esperábamos, apareció el virus denominado Covid-19; convirtiéndose en el enemigo mortal y principal de la humanidad. Virus que no se ve, no se escucha, no tiene sabor, ni olor y no discrimina a nadie: ataca a todos y se oculta de todos; causando mortandad grande de personas, a diestra y siniestra.

 La pandemia lleva alrededor de siete y medio meses de duración, tiempo que ha estado fuera del control total y ha semi paralizado el devenir mundial. A la fecha, son alrededor de 760 mil personas fallecidas y 20 millones 680 mil personas contagiadas en todo el orbe, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.  En menor o mayor grado el virus expandió su dominio y presencia en toda la tierra. Llegó para quedarse. Provoca indefensión, porque no hay todavía vacuna para su prevención.

Hoy, lo que caracteriza a los hogares urbanos, es el confinamiento domiciliario, la pérdida de libertad, empleo y movilidad social. Hay una cierta parálisis económica y un proceso de aislamiento físico y social, que deviene deterioro y fragilidad ciudadana en lo anímico, mental y espiritual; debido a la impotencia, temor, angustia e incertidumbre. Predomina lo inédito y el pasmo. También han sido tiempos para la reflexión y meditación existencial; como individuo, familia y parte integrante de la sociedad.

Hoy, los poderes mundiales muestran fragilidad y carencia de estructuras, recursos y procesos de protección para detener la pandemia a corto plazo. El virus exhibió el verdadero comportamiento de los poderosos en el mundo: sus intereses y formas conductuales en la política, en la economía, así como en los siempre presentes etnocentrismos y fundamentalismos de todo tipo. Ha dejado al desnudo los aciertos y errores; los propósitos exitosos. aunados a los ilegítimos y torpes (cuando no corruptos), de quienes operan las instituciones de servicio público.

La ciudadanía se ha vuelto más recelosa e incrédula de todo lo gubernamental. Atónita, es cada vez más exigente de mejor información, de acción y atención social. Demanda transparencia y claridad en los objetivos, estrategias y en la aplicación de los recursos públicos. Es una ciudadanía que empieza a repudiar la irresponsabilidad y la manipulación institucional cuando pretende difundir una visión sesgada de la realidad imperante y un modelamiento específico de la conciencia social.

Hoy, la sorpresa es que los gobiernos salen en búsqueda de la participación ciudadana; porque ellos solos no pueden combatir el virus. Pero se topan ante la acumulada pérdida de autoridad moral por los muchos años de mal gobierno y de abusos en la detentación del poder. En ciudadanías como la nuestra, también existe el serio obstáculo de un bajo nivel de educación en general y cívico en lo particular; dificultando la posibilidad de generar pronta y suficiente conciencia para una mayor participación eficaz.

A la par y en forma concomitante, se presenta una debacle económica por la semi parálisis de los mercados, así como por el declive de la inversión, producción, empleo y consumo. Cunde la reducción de los ingresos económicos y se acrecienta la pobreza generalizada. La inflación y devaluación monetaria se ciernen sobre las economías nacionales más débiles. Toca a la puerta la recesión económica de mediana duración. (Continuará)

PD1. El fideicomiso que costeó la cara promoción turística impertinente, es de carácter estatal. En su comité técnico, además del gobernador del estado y de la alcaldesa de Acapulco, están otros dos secretarios estatales. Todos ellos con voz y voto. Que nadie eluda la responsabilidad que le corresponde.

PD2. El programa federal de fertilizante gratuito 2020, resultó hiper-inflado y con un presupuesto dilapidador. Los responsables políticos en el estado siguen siendo: el gobernador, su “maestro incómodo”, así como el disfuncional y corrupto delegado federal, Amílcar Sandoval Ballesteros.

PD3. Se abrieron al público, museos, cines y albercas. Las ciudades de Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, son las de mayor concentración de esos espacios recreativos; y son a la vez las de mayor número de contagios y fallecimientos por Covid-19. ¡Uf!

La participación ciudadana y la pandemia (2)

 

La participación ciudadana y la pandemia. (2)

Héctor Manuel Popoca Boone.

Para el Presidente de la República, con mi apoyo crítico.

De repente y cuando menos lo esperábamos, apareció el virus denominado Covid-19; convirtiéndose en el enemigo mortal y principal de la humanidad. Virus que no se ve, no se escucha, no tiene sabor, ni olor y no discrimina a nadie: ataca a todos y se oculta de todos; causando mortandad grande de personas, a diestra y siniestra.

 La pandemia lleva alrededor de siete y medio meses de duración, tiempo que ha estado fuera del control total y ha semi paralizado el devenir mundial. A la fecha, son alrededor de 760 mil personas fallecidas y 20 millones 680 mil personas contagiadas en todo el orbe, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.  En menor o mayor grado el virus expandió su dominio y presencia en toda la tierra. Llegó para quedarse. Provoca indefensión, porque no hay todavía vacuna para su prevención.

Hoy, lo que caracteriza a los hogares urbanos, es el confinamiento domiciliario, la pérdida de libertad, empleo y movilidad social. Hay una cierta parálisis económica y un proceso de aislamiento físico y social, que deviene deterioro y fragilidad ciudadana en lo anímico, mental y espiritual; debido a la impotencia, temor, angustia e incertidumbre. Predomina lo inédito y el pasmo. También han sido tiempos para la reflexión y meditación existencial; como individuo, familia y parte integrante de la sociedad.

Hoy, los poderes mundiales muestran fragilidad y carencia de estructuras, recursos y procesos de protección para detener la pandemia a corto plazo. El virus exhibió el verdadero comportamiento de los poderosos en el mundo: sus intereses y formas conductuales en la política, en la economía, así como en los siempre presentes etnocentrismos y fundamentalismos de todo tipo. Ha dejado al desnudo los aciertos y errores; los propósitos exitosos. aunados a los ilegítimos y torpes (cuando no corruptos), de quienes operan las instituciones de servicio público.

La ciudadanía se ha vuelto más recelosa e incrédula de todo lo gubernamental. Atónita, es cada vez más exigente de mejor información, de acción y atención social. Demanda transparencia y claridad en los objetivos, estrategias y en la aplicación de los recursos públicos. Es una ciudadanía que empieza a repudiar la irresponsabilidad y la manipulación institucional cuando pretende difundir una visión sesgada de la realidad imperante y un modelamiento específico de la conciencia social.

Hoy, la sorpresa es que los gobiernos salen en búsqueda de la participación ciudadana; porque ellos solos no pueden combatir el virus. Pero se topan ante la acumulada pérdida de autoridad moral por los muchos años de mal gobierno y de abusos en la detentación del poder. En ciudadanías como la nuestra, también existe el serio obstáculo de un bajo nivel de educación en general y cívico en lo particular; dificultando la posibilidad de generar pronta y suficiente conciencia para una mayor participación eficaz.

A la par y en forma concomitante, se presenta una debacle económica por la semi parálisis de los mercados, así como por el declive de la inversión, producción, empleo y consumo. Cunde la reducción de los ingresos económicos y se acrecienta la pobreza generalizada. La inflación y devaluación monetaria se ciernen sobre las economías nacionales más débiles. Toca a la puerta la recesión económica de mediana duración. (Continuará)

PD1. El fideicomiso que costeó la cara promoción turística impertinente, es de carácter estatal. En su comité técnico, además del gobernador del estado y de la alcaldesa de Acapulco, están otros dos secretarios estatales. Todos ellos con voz y voto. Que nadie eluda la responsabilidad que le corresponde.

PD2. El programa federal de fertilizante gratuito 2020, resultó hiper-inflado y con un presupuesto dilapidador. Los responsables políticos en el estado siguen siendo: el gobernador, su “maestro incómodo”, así como el disfuncional y corrupto delegado federal, Amílcar Sandoval Ballesteros.

PD3. Se abrieron al público, museos, cines y albercas. Las ciudades de Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, son las de mayor concentración de esos espacios recreativos; y son a la vez las de mayor número de contagios y fallecimientos por Covid-19. ¡Uf!